Capítulo 6:
Regalo
Regalo
[Tiempo después]
El
verano y el fin de curso se acercaba cada vez más. Donghyuck continuaba con su
mismo comportamiento; asistía a unas clases y a otras no; hacía algunas tareas
y otras no… Mark se había mantenido al margen, pues si citaba a Donghyuck en su
oficina, sabía perfectamente en qué terminaría.
Una
mañana, cuando Mark estaba a punto de abrir la puerta de su auto, alguien
golpeó la ventana.
-¿Nancy?*
– exclamó sorprendido. Jamás imaginó ver a su ex–esposa ahí. Salió del auto con
rapidez -¿Qué haces aquí?
La
mujer le dio una cachetada.
-¿Por
qué me quitaste la pensión? – reclamó.
-No
tenemos hijos, no estaba obligado a pagarla – contestó Mark mientras se sobaba
la mejilla.
-No
tenemos por tu culpa. Pasabas todo el día dando clases, por eso preferí
buscarme a otro.
-¿Sólo
viniste para eso?
-Y
para decirte que pienso luchar por ella.
-Sólo
gastarás dinero y tiempo. Ya te dije que no estoy obligado a hacerlo.
La
chica rodó los ojos y de pronto hizo una mueca de asco.
-Qué
horror, cómo permiten que los alumnos y los maestros tengan algo – exclamó
mirando hacia un auto estacionado no muy lejos de ahí.
Mark
dirigió la mirada hacia donde su ex estaba apuntando. Algo dentro de él
explotó; era Donghyuck platicando muy de cerca con el director de derecho.
El
claxon de un auto hizo que se separaran y que Mark pegara un brinco del susto.
-Estás
advertido – sentenció Nancy entrando al auto que había tocado el claxon.
Mark
reconoció al chofer, el antiguo amante y ahora novio de su ex, el cual le
saludó con cinismo, le devolvió el saludo mecánicamente pues no dejaba de
pensar en Donghyuck y el maestro.
🍎📚
Una
vez más, Donghyuck estaba en la oficina de Mark.
-¿Tanto
te gusta enredarte con profesores? – reclamó el mayor.
-¿Disculpe?
Pensé que me había mandado a llamar porque reprobé tres materias.
-No,
no fue por eso – bufó -¿Qué te pasa Donghyuck?
-¿A
mí? Nada.
-¿Te
parece normal andar con hombres mayores?
-Son
divertidos y me compran cosas – respondió como si nada -Además, usted igual
estuvo conmigo, no sé por qué me está reclamando.
Mark
quedó boquiabierto y perplejo.
-Sólo
he estado con Lucas; estaba intentando algo con el profe de derecho, pero luego
usted se metió y pues todo se fue al demonio.
El
mayor no podía creer la simpleza con la que el otro hablaba del tema. Donghyuck
se levantó de la silla y encaró a Mark.
-¿Tanto
le cuesta decir que está celoso?
Mark
abrió los ojos con sorpresa.
-Oiga,
la de la cachetada… es su ex, ¿verdad? – el menor cambió repentinamente de
tema.
El
profesor parpadeó repitas veces, confundido.
-Sí
– respondió ante la insistente mirada de Donghyuck.
-Y
el del coche… ¿su novio?
Mark
asintió.
-¿Le
duele verlos juntos?
-Basta,
Donghyuck. Deja de hacer tantas preguntas.
-Sólo
responda esta y me voy.
-No
me duele, ¿contento?
-¿Quién
engañó a quién?
Mark
inhaló todo el aire que sus pulmones le permitieron y luego lo exhaló
lentamente.
-Regresa
a clase.
-Pero
quiero saber…
El
mayor le miró con el ceño fruncido.
-Está
bien, ya me voy – Donghyuck caminó hacia la salida, pero se detuvo ante la
inesperada pregunta de Mark.
-¿Qué
estás buscando, Donghyuck?
El
menor puso ambas manos en la cintura y se volteó.
-¿Qué
está buscando usted metiéndose en mi vida? – contratacó.
-Estoy
buscando que dejes de hacer tonterías.
-No
puedo, es mi naturaleza.
Mark
lanzó un largo suspiro y antes de que Donghyuck abriera la puerta para salir,
dijo:
-Te
invito a comer.
-¿En
serio? – preguntó el menor con una enorme sonrisa -No estará buscando otra cosa, ¿verdad? – comenzó a caminar
lentamente hacia Mark.
-No
– cortó el mayor.
-¡Perfecto!
Le espero en el estacionamiento – salió felizmente de la oficina.
Mark
se golpeó mentalmente por haberle hecho caso a sus impulsos, pero es que Donghyuck
le hacía perder la razón en segundos.
🍎📚
Luego
de haber almorzado en un McDonald’s, a petición de Donghyuck, Mark terminó
llevándolo a su casa pues el menor había insistido en querer ir al baño.
-¿Por
qué no fuiste cuando estábamos en el restaurante? – reclamó Mark.
-Porque
no tenía ganas.
-Donghyuck
no debería llevarte a mi casa, está mal.
-Se
acostó conmigo, eso está peor.
Mark
no dijo nada, fingió estar concentrado manejando. Tras llegar a su casa, le
indicó al menor en dónde estaba el baño, éste corrió a toda velocidad.
-Mucho
mejor – suspiró el menor tras salir del baño -Sentí que mi vejiga iba a explotar.
-Sí,
bueno, será mejor que te lleve— – intentó decir Mark.
-No,
espere, quiero conocer su casa.
-¿Qué?
-Sólo
conocí la de Lucas – dijo recorriendo en lugar sin si quiera preguntarle a Mark
si podía hacerlo.
-Donghyuck.
-¿Qué
hace con los trabajos que le dan sus alumnos? ¿Los quema?
-No,
los guardo como evidencia por si surge algún problema o aclaración.
-¿Ha
pensado en que quizá necesite una novia? Su casa me deprime.
-No
tengo tiempo para eso. Ya vámonos.
-¿Por
qué quiere sacarme de aquí?
-Porque
no es bueno.
-¿Qué?
– Donghyuck fue acercándose lentamente al mayor.
-N-no
es bueno que esté contigo, a solas.
-¿Por
qué?
-Donghyuck,
no – Mark detuvo las traviesas manos del menor.
-¿Le
gusto?
Mark
sintió sus piernas flaquear ante la pregunta.
-Sé
que muere por estar conmigo otra vez – susurró en su oído -Me ha estado
evitando, pero muy en su interior me desea.
El
mayor lo acorraló entre la pared y su cuerpo.
-No
se preocupe, yo también quiero – dijo Donghyuck acariciando los labios de Mark.
Había
caído en la trampa del menor. Lo besaba con hambre mientras prácticamente le
arrancaba la ropa. La habitación de Mark estaba junto al baño y Donghyuck lo
sabía, así que lo guio hacia ella.
-Dime
que tienes condones – dijo Mark.
El
menor asintió y sacó uno del bolsillo trasero de su pantalón.
-Hay
que estar preparado siempre – sonrió y besó al mayor.
Mark
sabía que lo que sentía por Donghyuck no estaba bien, por eso había tratado de
alejarlo, pero le resultó imposible.
-Ah…
Mark… mmh – gemía Donghyuck debajo de su cuerpo.
El
aludido sintió que su pulso se aceleraba aún más tras escucharlo gemir su
nombre luego de tanto tiempo. Le embistió con mayor velocidad hasta acabar en
el menor.
Donghyuck
podría ser experimentado en el tema, pero
muy pocas veces había alcanzado el orgasmo y Mark se había encargado de
lograrlo.
-Ese
fue el mejor regalo de cumpleaños – dijo el menor con la respiración agitada.
-¿Es
tu cumpleaños? – preguntó Mark, volteando el cuerpo para verlo y recargando la
cabeza en su mano.
-Sí,
6 de junio.
Mark
se acercó y lo besó con suavidad.
-Me
gustas, Donghyuck – confesó tras separarse de los labios del menor.
Continuará…
*Nancy de Momoland
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