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13 de agosto de 2017

Poisonous - Parte 3 (última parte)

3. The Poisoned

Taeyong estaba sentado en el sillón de la sala, con una mano jalaba con fuerza el cable amarrado en las muñecas de Doyoung y con la otra lo masturbaba; Doyoung se encontraba sentado en sus piernas, besándolo con algo de timidez.

-¿Te molesta mi piercing? – preguntó Taeyong, apenas Doyoung se separó de sus labios.

El aludido asintió evitando la mirada.

-Hmn— - gimió Doyoung cuando sintió que Taeyong acariciaba la punta de su miembro.

-¿Tan rápido y ya vas a venirte? – susurró el pelinegro en el oído del menor.

Doyoung escondió la cabeza en el cuello de Taeyong, el cual no dejaba de torturarle con suaves pero delirantes caricias a su miembro.

-Tae— ah – jadeó Doyoung. El mayor tiró fuertemente del cable que sujetaba las manos de Doyoung, obligando a que este saliera de su escondite.

-Bésame – ordenó.

Doyoung obedeció algo tembloroso debido al placer que invadía su cuerpo. Taeyong bombeó su miembro un par de veces más haciendo que el menor terminara en su mano.

-Eres el primero que se queja de mi perforación; todas han dicho que les parece sexy – dijo Taeyong, empujando a Doyoung para que se bajara de su piernas.

-¿Por qué me haces esto? – preguntó Doyoung.

-¿Qué? – contestó Taeyong, el cual estaba en la cocina lavándose las manos.

-¿Por qué me torturas?

-Por la manera en la que gemiste y moviste las caderas, no parece que lo hayas odiado.

Doyoung bajó la cabeza.

-Me quiero ir – murmuró.

-No te he dado permiso – dijo el pelinegro, regresando a la sala y jalándolo del cable, haciendo que Doyoung se pusiera de pie.

-¿Qué más quieres de mí? Has… has robado algo que yo—

-¿Hablas de tu virginidad? Oh vamos, en estos tiempos ya nadie llega virgen al matrimonio.

Doyoung comenzó a llorar. Taeyong bufó.

-Vamos a mi habitación – le susurró al oído; Doyoung levantó la cabeza y le miró con terror.

-No, por favor – Doyoung comenzó a retroceder, Taeyong le jaló con aún más fuerza.

-No estás en posición de negarte – dicho esto, Taeyong lo metió a la habitación.






💊







Johnny, Jaehyun y Taeil estaban en casa del primero; se habían reunido para ver una película porno, cortesía de Jaehyun, pero antes de verla, Taeil había sacado el tema de Taeyong.

-¿Qué deberíamos hacer? – preguntó el mayor de los tres, agobiado.

-¿Denunciarlo nosotros? – propuso Johnny.

-Deberíamos hablar con Doyoung. No podemos entrometernos así nada más – dijo Jaehyun.

-Pero… abusó de él, eso es un delito – exclamó Taeil.

-No sabemos cómo ocurrieron las cosas, por eso digo que es mejor hablar con Doyoung – insistió Jaehyun.

Johnny asintió.

-Intentaré hablar con Taeyong una vez que terminemos la película – dijo Taeil, poniéndole play al vídeo.






💊








De nuevo, Doyoung se encontraba boca abajo con la cabeza enterrada en la almohada, tratando inútilmente de ahogar los gemidos de dolor; Taeyong jadeaba en su oído.

-Ah… escuchas eso – susurró Taeyong -Escuchas la manera en la que tu cuerpo me recibe.

Doyoung apretó los ojos, quería taparse los oídos para no escuchar aquellos sonidos, pero Taeyong no le había soltado las manos.

El pelinegro detuvo sus movimientos; tomó a Doyoung de los cabellos.

-Te estoy hablando – le dijo, penetrándolo con fuerza.

-¡AH! S-sí lo escucho – gimió Doyoung.

-Así está mejor – murmuró para después besarlo.

Doyoung ya se había venido un par de veces, Taeyong no dejaba de arremeter contra su cuerpo.

-Doyoung – jadeó Taeyong –Mírame.

El menor obedeció. Taeyong limpió una lágrima que resbalaba por la mejilla de Doyoung.

-Bésame – ordenó, Doyoung estiró los brazos, los cuales habían sido liberados la primera vez que Taeyong terminó dentro de él. Acercó al pelinegro a su cuerpo, haciendo que sus vientres chocaran. Juntó sus labios con los del mayor, el cual no dudó en introducir su lengua, haciendo que Doyoung gimiera entre el beso.

Taeyong se separó de la boca del menor para embestirlo con más fuerza y terminar dentro de él una vez más.

-Puedes usar el baño para limpiarte – dijo Taeyong, recostándose a un lado de Doyoung, el cual asintió tras escuchar aquellas palabras.

Una vez que recuperaron el aliento, Taeyong encendió un cigarrillo mientras Doyoung salía de la cama. Taeyong le recorrió con la mirada de pies a la cabeza, disfrutando de ver el estado en el que se encontraba Doyoung.

-Suerte limpiando eso – dijo señalando las piernas del menor por las cuales escurría semen.

Doyoung se sonrojó, tomó sus ropas y corrió al baño. Taeyong sonrió; su celular comenzó a vibrar.

-¿Qué? – respondió.

-¿Estás en tu casa? – era Taeil.

-¿Por qué?

-Quiero hablar contigo.

-Ya lo estás haciendo.

-Es sobre lo que pasó con tu vecino.

-¿Ah?

-Estoy afuera – Taeil cortó la llamada.

Taeyong se quedó mirando su celular por algunos segundos hasta que escuchó que tocaban la puerta del departamento. Salió de la cama, se puso unos boxers y corrió al baño.

-Doyoung.

El menor dio un respingo.

-No salgas del baño.

-¿Por qué?

-Sólo… no salgas – bufó y cerró la puerta.

Doyoung continuó bañándose.

-¿Estás ocupado? – preguntó Taeil, apenas Taeyong abrió la puerta.

-Sí – respondió el pelinegro, saliendo de su departamento y cerrando la puerta detrás de él.

-Johnny y Jaehyun me dijeron sobre lo del tipo que intentó comprarte.

Taeyong se tensó.

-¿Es por él que odias a los gays?

-Puede ser… - bufó.

-¿Llegó a tocarte?

-No quiero hablar de eso.

-Taeyong…

El pelinegro suspiró.

-Sucedió después de una presentación, un tipo se me acercó diciendo que quería que nos presentáramos en una fiesta o algo así, le seguí hasta su coche, entonces me empujó dentro de él y me dijo que en realidad le interesaba para otra cosa y que cuánto cobraría por eso; entonces, tocó mi pierna, yo le di un puñetazo en la cara y salí del auto.

-¿Sólo tocó tu pierna?

-No, también mi pene.

Taeil tomó aire.

-Pero no se compara con lo que le hiciste a tu vecino.

Taeyong le miró fijamente.

-Él… él me cae mal. Sólo quería fastidiarlo pero se me salió de las manos; estaba borracho y caliente – bufó.

-¿Fastidiarlo? ¡Abusaste de él! ¡Lo torturaste!

-Sólo fue una vez – apartó la mirada.

-Tienes que hablar con ese chico.

-No.

-Escucha, Taeyong – el mayor suspiró –Sino le pides disculpas, yo mismo te denunciaré.

El pelinegro abrió los ojos.

-Es por tu bien – Taeil dio la media vuelta y se fue.

Taeyong quedó estupefacto, no podía creer lo que acaba de oír. Entró molesto a su departamento, se sorprendió al ver a Doyoung parado en medio de la sala.

-N-no le diré nada, lo prometo – dijo con miedo.

Taeyong se acercó a él, lo tomó de la cintura y lo besó con ferocidad. 

-Vete – ordenó.

Doyoung salió corriendo del departamento.






💊







// Semanas después //

Taeyong no había vuelto a tocar a Doyoung. Se había sumergido en excesos como el alcohol y las mujeres. Después de cada presentación iba a gastar su parte del pago a algún bar.

Sus amigos estaban preocupados por su estado de salud, la cual se deterioraba día con día.

-Es mi culpa – dijo Taeil mientras conducían hacia el condominio de Taeyong, el cual estaba dormido en la parte de atrás de la camioneta.

-¿Qué? – exclamó Johnny.

-Le amenacé con denunciarlo sino hablaba con su vecino.

-Pensé que ese tema ya había muerto por la paz – dijo Jaehyun.

-Me siento tan mal – suspiró el mayor.

Cuando llegaron al condominio, Johnny cargó en su espalda a Taeyong hasta su departamento, Doyoung estaba por entrar al suyo cuando los vio llegar.

-Borracho, para variar – comentó Johnny.

Doyoung sonrió tímidamente y abrió la puerta.

-Doyoung – llamó Johnny.

-¿Si?

-Espera, necesito hablar contigo.

Doyoung tragó fuerte y asintió. Johnny no tardó en salir del departamento.

-Sé que él te hizo algo – Johnny hizo una pausa -¿Has pensado en denunciarlo?

Doyoung negó con la cabeza.

-¿Por miedo? ¿Te amenazó?

Doyoung negó con la cabeza de nuevo.

-Yo estuve de acuerdo todo el tiempo.

-¿Qué?

-No me forzó, lo juro.

-Doyoung, puedes decirme la verdad; no te haré nada.

-Esa es la verdad.

Johnny suspiró y asintió.

-De acuerdo.






💊







-Lo está cubriendo – dijo Johnny apenas ingresó a la camioneta de Taeil.

-¿Quién a quie´n? – preguntó Jaehyun.

-Doyoung – respondió Johnny.

-¿Hablaste con él? – cuestionó Taeil.

-Sí, dice que todo estuvo de acuerdo todo el tiempo. La verdad no le creo nada.

-Ambos están locos – bufó Jaehyun.

-No me extrañaría que Doyoung entrara a su departamento ahorita – dijo Johnny.







💊







-¿Qué haces aquí? – bufó Taeyong al ver a Doyoung en la cocina de su departamento. Acaba de despertarse.

-No tienes casi nada para comer, así que estoy haciendo un ramen instantáneo con algunas verduras de mi casa.

-¿Eres sádico, psicópata o algo por el estilo?

-Quizá un poco de todo. ¿Por qué? – sonrió el menor.

-Estás en mi casa. Ya sabes, la casa de tu violador – insistió Taeyong.

Doyoung asintió.

-Estás en desventaja – agregó Taeyong.

-Me gusta estarlo.

Taeyong sonrió, se acercó a besarlo pero Doyoung se lo impidió.

-Date un baño.

-Me las vas a pagar.

-Cuantas veces quieras.

Taeyong no podía creer lo que estaba pasando; pensaba que todo era producto de su borrachera pero apenas le dio un sorbo al ramen que Doyoung había preparado se dio cuenta que era más real de lo que parecía.

-¿Envenenaste la comida? ¿Planeas asesinarme? – le preguntó a Doyoung.

-No – contestó el otro, dándole un sorbo a la porción de ramen que se había servido para comer.

-¿Qué te traes entre manos? – preguntó Taeyong.

Doyoung depositó sus palillos en la mesa.

-Después de lo que me hiciste, ya no puedo imaginarme con alguien más.

-Doyoung…  exclamó Taeyong, pues el chico se había puesto de pie.

-Sólo pienso en la próxima vez en la que me tomes desapercibido y me arrastres a tu departamento – dicho esto, tomó la silla de Taeyong y la sacó de dentro de la mesa, haciendo que el mayor quedara sentado frente a él; por su parte, Taeyong estaba atónito.

-No quiero que estés con nadie más, sólo quiero que seas mío – Doyoung se sentó en las piernas del pelinegro.

-Pensé que no era tu tipo – murmuró el mayor con una sonrisa perversa.

-No lo eres, pero puedes llegar a serlo.

-Eres odioso.

Doyoung sonrió.

-Quiero sentir el piercing de tu lengua hasta lo más profundo de mi ser – le susurró al oído.

Taeyong sintió cómo su pene daba un salto. Besó al menor con hambre mientras lo conducía hacia el primer mueble que vio.

-He hecho esto con mujeres, pero nunca con un hombre – advirtió Taeyong, desabrochando el pantalón de Doyoung.

-Yo no lo había hecho con nadie cuando nosotros—

-No estuviste nada mal – confesó Taeyong para después bajar la ropa interior del menor, liberando su semi-erecto miembro.

Taeyong tomó aire y engulló el pene de Doyoung casi por completo. Aprovechó la distracción del otro para meter un dedo en su interior.

-Tae— yong – gimió Doyoung.

-Hey, no tan rápido – susurró Taeyong cuando Doyoung amenazó con venirse; se bajó los pantalones y la ropa interior ante la expectante mirada del menor.

Doyoung abrió sus piernas un poco más para que Taeyong se acomodara mejor. Apenas Taeyong introdujo su miembro, Doyoung se vino.

-Lo siento – murmuró el menor.

Taeyong sonrió de medio lado y comenzó a embestirlo con fuerza. Doyoung quería sentirlo más, así que se sentó sobre el pelinegro, haciendo que este golpeara su próstata debido a la posición.

-Así que… tomando la iniciativa, ¿no? – dijo Taeyong.

Doyoung le besó con hambre, moviendo sus caderas frenéticamente, logrando que el pelinegro jadeara.

-Estoy cerca – gimió Doyoung, arañando la espalda de Taeyong, el cual sólo asintió.

Segundos después ambos terminaron al mismo tiempo.







💊







//Días después//

Jaehyun, Johnny y Taeil estaban sentados en la sala del departamento de Taeyong.

-Pregunten – suspiró el pelinegro encendiendo un cigarrillo.

-¿Qué pasó con Doyoung? – preguntó Taeil.

-¿Qué pasó de qué? Vamos, Taeil, olvida ya ese tema – respondió Taeyong.

-Eso le he dicho pero él sigue enganchado con eso – acusó Jaehyun.

-Sí, es obvio que Taeyong y Doyoung son un par de psicópatas masoquistas adictos al sexo – agregó Johnny.

Taeyong le dio una calada a su cigarrillo.

-Estás en todo lo cierto – exclamó Taeyong, exhalando el humo del cigarrillo -Siempre supe que Doyoung escondía algo.

-Es que… no entiendo, ¿eres homofóbico o no? – preguntó Taeil.

El pelinegro suspiró y miró fijamente al mayor.

-Lo que haga con él no es de su incumbencia – bufó.

-¿Qué? – contestó Taeil.

Jaehyun y Johnny se miraron.

-Ya, Taeil, déjalo ser – dijo Johnny -Taeyong está bien, ya no bebe tanto y está dedicado a la banda.

Taeil tomó aire.

-De acuerdo – murmuró.

-Bien, entonces vámonos al bar que hoy somos la banda principal – dijo Taeyong; apagó su cigarrillo, tomó su chaqueta y salió del departamento, en ese momento, Doyoung salía también.

Jaehyun y Johnny entendieron la situación y arrastraron a Taeil hacia afuera del condominio.

-¿Presentación? – preguntó Doyoung señalando la guitarra que Taeyong cargaba en su espalda.

-Sí – Taeyong se acercó a Doyoung y lo jaló hacia su cuerpo -¿Tu cama o la mía?

Doyoung sonrió.

-La mía, mi hermano tiene guardia.

Taeyong asintió y lo besó posesivamente.

-Te veo en unas horas – murmuró sobre los labios del menor.

-Suerte – dijo Doyoung.

Taeyong lo liberó, se giró y bajó las escaleras. Doyoung ingresó a su departamento.

-¿El vecino y tú…? – preguntó su hermano, mientras terminaba de beber su café.

-Sí, el vecino y yo – contestó Doyoung.

-Vaya, quién lo diría – exclamó el otro.




F I N

5 de agosto de 2017

Poisonous - Parte 2

2. The Poison


// Al día siguiente //

Doyoung no encontraba su celular por ningún lado y el único lugar en el que podía estar era el departamento de Taeyong. Tragó fuerte y se armó de valor para hacer algo que en su vida pensó hacer.

Salió de su departamento y se paró frente a la puerta del de Taeyong, el cual no estaba, Doyoung lo escuchó irse muy temprano.

Había llevado varias cosas para abrir la puerta, luego de ver algunos tutoriales en YouTube. El primer intento lo haría con una tarjeta.

-Funciona, funciona – rogaba. De pronto escuchó el “click” -¡Sí! – exclamó.

Con miedo, abrió la puerta. El lugar apestaba a cigarro, peor que el día anterior. Registró los muebles, la cocina y el baño y no encontró nada. Su última opción eran las habitaciones; justo cuando giró la chapa de la puerta de una de éstas, alguien le tocó el hombro.

-¿Buscabas esto?

Aquella voz… no era la de Taeyong. Se giró con miedo.

-No deberías estar aquí. Tienes mucha suerte de que fui yo quien entró – dijo Johnny, extendiéndole el celular.

-Lo siento, en verdad lo necesito – Doyoung tomó el celular rápidamente.

-No te metas con él, lo digo en serio.

Doyoung asintió repetidas veces y salió corriendo del departamento.






💊






Doyoung no había escuchado a Taeyong por varios días; pensó que se había mudado o simplemente metido en algún lío y estaba en la cárcel, poco le importaba.

Sus días habían sido llenos de tranquilidad, su hermano había estado durmiendo en el departamento, por lo que Doyoung no tenía miedo de que alguien le hiciera algo malo.


Pero…



Un sábado por la noche, cuando regresaba de haber ido a cenar con sus amigos, vio a Taeyong platicar con sus amigos en la puerta de su departamento.

Doyoung tomó aire y subió las escaleras sin hacer contacto visual. Podía sentir la intensa mirada de Taeyong sobre él; trató de ignorarlo lo más que pudo mientras hacía lo posible por abrir la puerta de su departamento.

Apenas estuvo “a salvo” en su hogar, se metió a su habitación y se tiró en la cama. Miró hacia el techo y luego hacia su puerta, la cual estaba cerrada y tenía una nota ahí.


Tengo guardia. Saca la basura por mí :)


Doyoung suspiró molesto. Claro que no lo haría hasta que estuviera seguro de que los amigos de Taeyong se hubieran ido y que éste último estuviera durmiendo o encerrado en su departamento.

Cerró los ojos y sin darse cuenta se quedó dormido.






💊





  
// Horas después //

Doyoung despertó de golpe, no supo por qué pero simplemente lo hizo. Eran las 3:40 a.m. Pegó la oreja a la pared, tratando de escuchar lo que pasaba en el departamento de Taeyong. No escuchó nada por lo que supuso que sus amigos se habían ido.

Tomó las bolsas de basura; abrió la puerta con mucho cuidado, miró hacia ambos lados y no vio a nadie; el lugar estaba desierto. Suspiró y caminó hacia el conducto en donde tiraban la basura.

Bostezó y estiró los brazos; Haber salido con sus amigos le había dejado sin energía. Caminó con lentitud hacia su departamento y justamente cuando iba a tocar la chapa de su puerta, la de Taeyong se abrió.

-¿Por qué tan asustado?

Doyoung no pudo evitar hacer una mueca tras sentir el aliento alcohólico de Taeyong. Giró la chapa con intenciones de entrar a su departamento.

-Estás tan pendejo que ni cuenta te diste de que le puse seguro.

Doyoung abrió los ojos de par en par. Comenzó a dar unos pasos hacia atrás para escapar de ahí. Taeyong rápidamente le tomó de la camisa.

-Déjame ir, por favor… no te he hecho nada – suplicó.

Taeyong no dijo nada, lo arrastró hacia su departamento.

-¡Por favor!

-Qué interesante, ¿cómo fue que recuperaste tu celular? – preguntó Taeyong.

-N-no lo hice – mintió.

-Te vi subiendo las escaleras con él.

Doyoung apartó la mirada. Taeyong tomó una cerveza de la mesa, la abrió y comenzó a beberla.

-¡Demonios! Está caliente – dijo para después eructar -Sabes, pensaba vender tu celular y comprarme una chamarra con el dinero, ya sabes, de cuero pero ¡tenías que joder mis planes! – gritó.

-T-te lo puedo dar, sólo déjame ir a mi departamento por él – dijo, intentado levantarse del sillón, Taeyong se lo impidió.

-¿Me crees imbécil o qué? – exclamó.

-No llamaré a nadie – se excusó Doyoung.

Taeyong sonrió. Tomó un cable y amarró las manos del menor.

-¿Por qué haces esto? – preguntó Doyoung al borde del llanto.

-Ya te dije.

-Pero yo no traté de comprarte – Doyoung rápidamente calló sus palabras; se había metido en un gran lío.

Taeyong lo jaló del trozo de cable que sobraba y lo puso de pie.

-Me da asco la gente como tú – bufó. Jaló a Doyoung y lo llevó al baño para después amarrarlo al tubo del lavamanos. Luego apagó la luz y cerró la puerta.

Doyoung estaba a punto de vomitar, aquel lugar apestaba horriblemente y tenía miedo de que algún insecto le picara.

Taeyong sacó otra cerveza del refrigerado, encendió un cigarrillo y puso a ver televisión, pensando en maneras de torturar a su vecino.

Doyoung estaba mareado, sentía que no podría contenerlo más. Con cuidado de puso de pie, tanteó un poco el lugar y vomitó en lo que él supuso era el lavamanos.

Taeyong escuchó aquello, apagó su cigarrillo y corrió al baño; encendió la luz.

-¡¿Qué mierda?! – exclamó tras ver el desastre que Doyoung había hecho.

-L-lo siento, no pude–

-Debería matarte.

Doyoung tomó aire, tratando de tranquilizarse. Taeyong le tapó la nariz y le hizo beber la cerveza que traía en la mano, Doyoung no pudo evitar atragantarse y escupir un poco sobre Taeyong, el cual no dudó en darle una cachetada.

Taeyong le desamarró y lo arrastró hacia la sala, lo amarró a la pata de la silla en la que minutos antes estaba sentado viendo televisión. Doyoung no dijo nada.

El pelinegro había puesto un vídeo porno que Johnny le había recomendado.

-Lo que daría por cogerme a una chica así… - exclamó Taeyong, Doyoung vio de reojo que éste se estaba masturbando -Pensé que te gustaban los penes, ¿acaso no soy tu tipo?

Doyoung no respondió, simplemente mantenía los ojos cerrados.

-Oh… estoy cerca – gimió Taeyong. Bombeó su miembro un par de veces manos y se vino -Préstame tu camisa, después de todo ya está sucia con vómito – dijo Taeyong limpiando su mano en la ropa de Doyoung.

Taeyong apagó la televisión, desamarró la Doyoung y lo arrastró hacia su habitación.

-No tengo tiempo para llamar a una chica así que te prohíbo que le cuentes a alguien lo que pasará hoy.

Doyoung asintió, sin tener idea de lo que Taeyong estaba hablando. El mayor lo pegó a la puerta de la habitación y le observó por varios segundos.

-Apestas – bufó, desabrochándole la camisa; le levantó ambos brazos y los puso sobre su cabeza -No gimas mi nombre – dicho esto, lo besó con ferocidad.

Doyoung sintió la lengua de Taeyong entrar a su boca, su aliento era una mezcla de alcohol y cigarro; no podía evitar sentir náuseas y peor aún porque el piercing que tenía en la lengua, le causaba una extraña sensación.

Taeyong rompió el beso y lo jaló hacia la cama. Le desamarró las manos y continuó besándolo. Doyoung estaba temblando y bañado en lágrimas.

-Hey, será mejor que te calmes, si no te irá peor – advirtió Taeyong, tomándole una mano y poniéndola sobre su creciente erección. Doyoung le miró asustado –Sí, es lo que estás pensando.

Doyoung tragó fuerte y comenzó a desabrocharle los pantalones. En segundos, su boca se encontraba llena del miembro de Taeyong.

-Mueves bien tu lengua – exclamó el pelinegro -Ah… demonios – gimió, terminando en la boca de Doyoung -Trágalo.

Doyoung le miró con súplica.

-Obedece.

Doyoung apretó los ojos y obedeció. Un par de arcadas amenazaron con devolver aquello. Taeyong volvió a recostarlo en la cama.

-Ahora, el plato fuerte – sonrió, desabrochando los pantalones de Doyoung.

-N-no, por favor. No lo hagas – suplicaba, luchando por apartar las manos de Taeyong.

-¡Quédate quieto! – gritó.

-Te lo suplico, eso no.

-¿Lo guardas para alguien especial?

Doyoung dejó de moverse.

-¿Qué no soy alguien especial? – preguntó terminado de colocarse el condón.

-Por favor…

Taeyong lo besó a la fuerza. Lo puso boca abajo y le levantó las caderas. Escupió en su mano e introdujo un dedo en el menor.

-N-no – suplicó Doyoung en un hilo de voz tras sentir cómo otro dígito entraba en él.

-Te gustará – susurró Taeyong en su oído, separándole las piernas y entrando poco a poco.

Doyoung enterró la cabeza en la almohada y apretó las sábanas. El dolor era insoportable.

-Tae…yong, por favor…

-No gimas mi nombre – regañó el mayor, entrando por completo en el otro.

-¡AH! – gritó Doyoung.

-Estás muy apretado – jadeó el pelinegro.

-N-no te muevas aún, por favor…

Taeyong sonrió. Doyoung se había rendido. Asaltó sus labios con furia; Doyoung correspondió al ritmo que pudo.

-Espera— ah – gimió Doyoung, ya que Taeyong había comenzado a moverse.

-Basta, no eres quién para darme órdenes – dijo el pelinegro.

Doyoung trataba de ahogar sus gemidos en la almohada, Taeyong sólo buscaba placer propio, así que no tenía ni el más mínimo cuidado.

Taeyong salió de él, lo volteó, ubicó sus piernas alrededor de su cintura y entró en él de una sola estocada, Doyoung arqueó la espalda.

-Mastúrbate – ordenó Taeyong entre jadeos.

Doyoung obedeció. Taeyong lo miraba fijamente.

-Gime… - jadeó en el oído de Doyoung -Gime mi nombre…

Doyoung asintió con dificultad, su mente estaba en blanco debido al placer que estaba experimentando.

-Tae…yong – susurró.

-Más fuerte – exigió el mayor, sintiendo que acabaría pronto.

-¡Taeyong! – gimió tras sentir cómo el mencionado golpeaba su próstata.

El pelinegro lo besó una vez más, Doyoung rompió el beso, arqueó la espalda y se vino en la mano. Taeyong terminó segundos después.






💊







// Al día siguiente //

-Le estuve llamando al celular pero no me contestó – comentó Johnny, mientras subía las escaleras.

-Seguro que se dio una buena borrachera – dijo Jaehyun.

-¿Tú crees?

-Sabes cómo es.

Johnny iba a tocar la puerta, pero la vio entre abierta; miró a Jaehyun.

-Entremos – dijo el menor.

Johnny abrió la puerta con lentitud, el lugar estaba hecho un desastre. La puerta de la habitación de Taeyong estaba abierta también, ambos caminaron hacia ahí y entraron con mucho cuidado.

-Oh my god – exclamó Johnny tras ver quién estaba durmiendo en la cama.

-¿Qué? ¿Qué pasa? – preguntó Jaehyun -Oh man.

-No es verdad, debe ser un sueño – dijo Johnny.

-¿Y en dónde está Taeyong? – preguntó Jaehyun.

Ambos se quedaron en silencio y fue ahí donde se percataron del sonido de la regadera.

-¿Qué hacemos? – exclamó Johnny.

-¿Irnos? Si sabe que nosotros sabemos nos matará – explicó Jaehyun.

-Tienes razón, salgamos de aquí.

Ambos abandonaron el lugar.

-¿Crees que lo haya violado? – preguntó Jaehyun, una vez que estuvieron en la tienda de 24hrs cerca del condominio donde vivía Taeyong.

-No sé qué pensar, ni siquiera revisamos si estaba vivo – dijo Johnny.

-Dudo que lo haya asesinado. Pero lo de violarlo… no sé.

-Taeyong es todo un misterio y eso que es nuestro amigo.

-Tienes razón.






💊







Doyoung abrió los ojos con pesadez. Su cuerpo dolía, en especial su espalda baja.

-¿Sigues aquí? – la voz de Taeyong le hizo dar un respingo.

-L-lo siento – respondió Doyoung.

Taeyong entró a la habitación y comenzó a vestirse, Doyoung recogió sus ropas e hizo lo mismo; su camisa estaba junto a Taeyong, así que con miedo caminó hacia ahí para recogerla, el pelinegro le miró de reojo.

Doyoung iba a salir de la habitación cuando Taeyong le llamó.

-Para que abras tu puerta – le entregó un alambre, Doyoung lo tomó y salió corriendo del departamento.







💊







Apenas Doyoung estuvo dentro de su departamento, corrió al baño. Necesitaba quitarse aquella sensación de suciedad que traía en el cuerpo. Una vez más, lloró hasta que sus ojos se hincharon. Su virginidad había sido arrebatada de una manera detestable por un ser asqueroso.

Su hermano no tardó en llegar; estaba cansado así que sólo le saludó y se fue a dormir, Doyoung agradeció aquello, ya que él también necesitaba descansar, pues su mente se encontraba hecha un desastre y ni qué decir de su ánimo.

Tomó su celular y se recostó en la cama. El dolor en su parte baja no había disminuido, por lo que fue a la cocina por algún medicamento pero antes de tomarlo, necesitaba comer algo; se dispuso a preparar el desayuno.

Una vez que sirvió todo, llamó a su hermano.

-¿Qué tal la guardia? – preguntó Doyoung, bebiendo un poco de café.

-Horrible, los doctores nos dejaron todo el trabajo a los residentes – se quejó el mayor.

Doyoung asintió y continuó comiendo.

-¿Me pasas la mermelada? – pidió su hermano, Doyoung se puso de pie tratando de disimular que no le dolía nada y tomó el frasco el cual estaba sobre la meseta de la cocina, luego se lo pasó a su hermano el cual le tomó fuertemente del brazo.

-¿Pasa algo? – le preguntó.

Su hermano le levantó la manga de la camisa

-¿Qué es esto? – preguntó con voz serie.

Doyoung tragó fuerte; sabía que tarde o temprano su hermano notaría aquellas marcas en su muñeca producto de lo fuerte que Taeyong había amarrado el cable la noche anterior.

-Es—

-No te atrevas a mentirme – amenazó su hermano.

Doyoung cerró los ojos y suspiró.

-Estoy saliendo con alguien y digamos que nos gustan las emociones fuertes – inventó.

-¿Cómo en 50 sombras de Grey? – exclamó su hermano, levantando una ceja y sin creer ni media palabra de lo que Doyoung había dicho.

-Sí.

Su hermano asintió.

-Anoche… nos excedimos un poco pero no te preocupes, fue de acuerdo mutuo.

-Eso espero – bufó.

Doyoung suspiró aliviado y ambos continuaron desayunando.






💊







Taeyong y su banda acababan de terminar de tocar en un famoso bar de Seúl. Todos se habían dirigido al cuarto que usaban como camerino.

-Hablen – exigió Taeyong, tomando una botella de agua del frigobar que había en la habitación.

Johnny y Jaehyun se miraron.

-¿Sobre qué? – preguntó Jaehyun.

-Sé que están ocultando algo, han estado actuando más raro de lo normal.

Johnny suspiró.

-Creo que esa frase aplica más para ti, ¿no crees? – exclamó Johnny, levantando una ceja.

-¿A dónde quieres llegar? – Taeyong apretó la botella con agua.

-¿Qué hiciste anoche? – atacó Johnny.

Taeyong abrió los ojos.

-¿Cómo se enteraron?

-Fuimos a tu casa en la mañana, la puerta estaba entre abierta, pensamos que algo había pasado así que entramos, fuimos a tu habitación y lo vimos – explicó Jaehyun.

-¿A quién vieron? – preguntó Taeil.

-A su vecino – contestó Johnny, mirando fijamente a Taeyong, el cual había palidecido.

-¿Y qué tiene de raro eso?

-Su vecino estaba desnudo, durmiendo en su cama – dijo Jaehyun.

Taeil se llevó las manos a la boca.

-Y apenas hace unos días le había torturado por ser homosexual, cuando él tam—

-¡Silencio! – Taeyong interrumpió a Johnny -Uno, no soy homosexual; dos, ¡todo fue tu culpa! – señaló a Johnny.

-¿Mi culpa?

-¡Tú me diste ese porno! Necesitaba algo con qué desahogarme.

-¿Y por eso escogiste a tu vecino? – preguntó Taeil.

-¡No había nadie más! – justificó Taeyong.

Sus tres amigos comenzaron a reírse a carcajadas.

-Qué explicación más estúpida – dijo Johnny.

-Escuchen, sólo fue un error, estaba borracho y—

-¿Le forzaste? – interrumpió Taeil.

Taeyong permaneció en silencio.

-¡Taeyong, podría demandarte!

-No tiene pruebas, usé condón – bufó el pelinegro.

-Deberías hablar con él, pedirle perdón o algo – dijo Taeil, entrando en pánico.

-¿Por qué debería pedirle perdón? No lo merece.

-Apuesto a que también lo torturaste – dijo Jaehyun.

-Un poco, sí.

Sus amigos quedaron atónitos.

-¿Qué demonios tienes en la cabeza? – exclamó Johnny.

-No me importa si me llevan a la cárcel, estoy harto de esta maldita vida – gruñó.

-Oigan, el jefe ya tiene su dinero – un chico interrumpió su discusión.

Los cuatro asintieron, Taeyong aprovechó ese momento para huir de ahí. Sus amigos permanecieron en la habitación.

-¿Qué fue lo que pasó? Él no era así – murmuró Jaehyun.

-Dijo que un homosexual había intentado comprarlo y usarlo como su juguete sexual; al principio pensé que era broma pero parece que no lo fue – dijo Johnny.

-Pero ¿qué tiene que ver el vecino en todo esto? – preguntó Taeil.

-Que es gay, simple – contestó Jaehyun.

-Es inútil hablar con Taeyong – suspiró Johnny.

Minutos después, Taeyong regresó con el dinero; nadie discutió más el tema y cada quien partió para su respectivas casas.







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// Horas después //

-Estuviste increíble, como siempre – exclamó la chica, acariciando el pecho desnudo de Taeyong, el cual se limitó a sonreír -¿Qué pasó con el chico del otro día?

-¿Cuál?

-El que tenían amarrado. ¿Le abrió las piernas a alguno de ustedes?

Taeyong separó a la chica de su cuerpo y salió de la cama.

-¿Lo hizo? – insistió la muchacha.

-Vete – le lanzó el dinero.

-Qué genio – bufó la chica, tomando el dinero y sus ropas.

Una vez que se fue, Taeyong se sentó en la cama. Se cubrió el rostro con ambas manos.






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Doyoung había tratado de distraer su mente con los exámenes y proyectos finales de la universidad. Al principio había funcionado, pero luego de una semana, los recuerdos asaltaron su mente.

Caminaba de regreso al departamento, cuando vio a Taeyong salir de la tienda de 24hrs, se escondió detrás de un auto estacionado y esperó a que este entrara al condominio.

Luego de 5 minutos, decidió seguir su camino. Apenas entró al edificio, alguien le tomó por detrás y le cubrió la boca; rápidamente reconoció los tatuajes en la mano de su captor.

-No he hablado con nadie sobre lo que pasó, déjame ir por favor – suplicó Doyoung, apenas su boca fue liberada.

-Espero que permanezca así.

-Lo juro – dijo con voz temblorosa.

Taeyong le soltó, Doyoung subió rápidamente las escaleras y entró a su departamento. El pelinegro tomó un poco de aire e hizo lo mismo.




Continuará…