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8 de junio de 2021

The Master - Capítulo 7 (final)

 

7. Donde cobramos vida

 

Donghyuck despertó de un brinco. Con dificultad se levantó del suelo y se sentó en la cama, tratando de analizar lo que había pasado, pero no pudo pensarlo mucho pues su celular comenzó a vibrar.

 

-¿Hola?

 

-Donghyuck, ¿podrías venir al set? La maquillista enfermó de repente y nos urge un suplemente.

 

-O-oh, sí. Claro, sólo deja me pongo presentable.

 

-Gracias, me has salvado.

 

Donghyuck finalizó la llamada y suspiró con pesar. Se levantó de la cama e ingresó al baño. Estaba demasiado confundido; sentía que algo había pasado, pero no lograba recordar qué.

-Vamos, Donghyuck. Haz memoria – se decía así mismo a la vez que el agua de la regadera recorría su cuerpo.

Mientras conducía rumbo al set, su mente comenzó a divagar tanto que estuvo a punto de pasarse una luz roja.

-Perdón – murmuró hacia el peatón que cruzaba la calle, el cual sólo se limitó a mirarle molesto.

Una vez más su mente se separó de la realidad cuando pasó por un parque que se le hizo demasiado familiar, pero no recordaba cuándo estuvo ahí, ni con quién.

 

 

 

 

 

 

-Listo. Hemos terminado – exclamó Donghyuck, contento de cómo había quedado el maquillaje del actor.

-Gracias por tu trabajo – dijo el chico.

Donghyuck le sonrió y prosiguió a recoger sus materiales. De pronto, una fuerte ráfaga de viento golpeó su cuerpo, pero no había cómo que esto pasara, pues la habitación era cerrada y tenía el aire acondicionado a velocidad mínima. No pudo detenerse a analizar, ya que la puerta se abrió de repente, provocando que diera un brinco del susto.

-Perdón, olvidé mi celular – se disculpó el joven actor al cual acababa de maquillar.

Donghyuck asintió algo confundido, pero cuando el chico estiró el brazo para tomar aquel aparato, notó que tenía unas enormes y filosas garras en su mano. Levantó la mirada, pero el actor se limitó a sonreír y caminar hacia la puerta.

El moreno trataba de armar aquel difícil rompecabezas que le había resultado imposible de completar pues faltaba una pieza importante, pero no recordaba cuál.

 

 

 

 

 

 

Dos años después

 

Donghyuck estaba por ingresar a una cafetería, últimamente había tenido trabajo muy temprano en la mañana y se había convertido en costumbre personal pasar por un café; sin embargo, esta vez no estaba abierta su cafetería usual, así que pasó por otra que le quedaba de camino al set de grabación.

Antes de abrir la puerta, se percató del enorme anuncio que había pegado en uno de los ventanales del lugar; era Yeosang, quien se había convertido en la imagen promocional de aquella marca. Quién imaginaría que aquel chico tan ambicioso lograría tener la fama y reconocimiento que tanto quería. Suspiró e ingresó a la cafetería.

Camino hacia la barra casi arrastrando los pies, aún estaba somnoliento, si no consumía aquella cantidad de cafeína, su sistema no funcionaba de manera correcta; espero a que le tomaran la orden mientras miraba su celular.

-Hola, ¿qué deseas ordenar?

Una voz masculina acaparó toda su atención. Sintió su pulso acelerarse a medida que miraba el gafete del chico luego a este. Las palabras no salían de su boca; estaba como en una especie de estado catatónico.

-¿Hola? – volvió a hablar el chico.

Afortunadamente logró salir de aquel transe y, con torpeza, pidió el café del día. El chico destapó su plumón previo a la pregunta, “¿cuál es tu nombre?”, pero se detuvo en seco y le miró con una sonrisa en los labios.

-Donghyuck, ¿verdad?

El moreno abrió los ojos y asintió varias veces.

Tras varios segundos de mirarse fijamente, ambos sonrieron, olvidándose de todo lo que había a su alrededor.

 

F I N

Copyright © 2021 Kang. Prohibida su copia, adaptación y/o redistribución.


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Gracias por leer. Hasta la próxima.

  (˵ ͡~ ͜Ê– ͡°˵)ノ⌒♡*:・。. 

1 de junio de 2021

The Master - Capítulo 6

 

6. Día 7

 

Luego de haber culminado nuevamente con aquel encuentro, el íncubo rápidamente se incorporó y se sentó en la orilla de la cama.

-¿Qué pasa? – cuestionó Donghyuck, incorporándose también.

-Perdóname, dije que no influiría en tu decisión, pero lo que dijo Doyoung—

-Quiero que tengamos una cita – pidió repentinamente el humano.

-Sólo nos quedan dos días – respondió con tristeza el demonio.

-Bueno, salgamos mañana – insistió Donghyuck.

-¿Por qué?

-Quiero hacer algo distinto. Verte en situaciones distintas.

-Donghyuck, sabes que nunca podrá darme la luz del día. Soy una criatura nocturna.

-Lo sé, lo sé. Tampoco estaremos hasta el amanecer.

Mark sonrió y asintió, regresando a la cama para después envolver al humano en un fuerte abrazo, como si nunca quisiera separarse de él. Las palabras sobraban en aquel momento.

 

 

 

 

 

 

Cerca de la media noche, Mark y Donghyuck se encontraban en un parque que de costumbre no era muy concurrido. Ambos estaban tomados de la mano, sin importar las miradas que las demás personas les daban.

-Si me das tu alma, yo recupero mi forma humana, pero sólo permaneceré así hasta que tu tiempo termine en la Tierra, luego pertenecerás a mi padre Asmodeos – explicó Mark, luego de que ambos encontraron una mesa vacía afuera de una tienda de conveniencia. Necesitaban platicar sobre aquel tema que tanto les acongojaba.

Donghyuck tragó el bocado de ramen que tenía, se limpió la boca con una servilleta de papel y miró a Mark.

-¿Podré estar contigo siendo demonio? – preguntó.

El aludido suspiró, bajó la cabeza y negó con la misma.

-No, tendrás que buscar humanos y hacer todo lo de un íncubo – respondió -En resumen, lo de vender tu alma es sólo para que mi padre tenga más hijos.

Donghyuck mordió su labio inferior, tratando de buscar alguna opción para no tener que separarse de Mark.

-¿Puedo reencarnar?

Mark negó con la cabeza.

-Es más complicado de lo que imaginé – suspiró decepcionado.

-Perdóname – dijo el demonio.

-No es necesario. Desde que llegaste has cambiado por completo mi vida – confesó -En lugar de robarme energía, me la das. Me siento más motivado, algo que llevaba mucho tiempo sin sentir.

Aquello sólo hizo que el demonio se sintiera peor.

-Mark – llamó Donghyuck, tomándolo de la mejilla izquierda para levantarle el rostro -Estás… ¿llorando?

El demonio sonrió sin mucha energía, limpiándose las lágrimas. Cuando vio que Donghyuck planeaba preguntar algo, acortó la distancia y lo besó.

-Regresemos a casa, ya es tarde – indicó el humano tras separarse escasos centímetros de la boca de Mark.

Ambos caminaron en silencio de vuelta al departamento de Donghyuck. Cada uno estaba sumergido en sus propios pensamientos.

El amanecer del día siete amenazaba con presentarse y con ello, una difícil decisión sería tomada.

 

 

 

 

 

 

-Lo siento, pero no puedo, Mark. Decido quedarme así – confesó Donghyuck, quien mantenía la cabeza gacha; no podía mirar a los ojos al demonio.

El aludido sintió cómo la tristeza invadía su cuerpo humano. Era un sentimiento indescriptible, su pecho dolía y su vista comenzaba a nublarse debido a las lágrimas que empezaban a acumularse.

-Entiendo – contestó, acercándose a él.

-Perdóname – murmuró.

Mark lo tomó suavemente del rostro con ambas manos, levantándole la cabeza para poder mirarlo a los ojos. Con ambos pulgares, le limpió las lágrimas que resbalaban por sus mejillas.

-Perdóname tú a mí por no haber puesto un alto a mis sentimientos hacia ti – dijo el íncubo.

-Gracias por hacerme sentir tanto en tan poco tiempo – respondió el humano.

El demonio asintió, tratando de tragar aquel nudo en su garganta. Cortó aún más la distancia entre ambos para después darle un suave beso, al cual Donghyuck correspondió al instante. Apenas se separaron escasos centímetros, se envolvieron en un fuerte abrazo, cargado de tristeza.

Donghyuck lloraba desconsoladamente en el hombro del demonio. Estaba seguro de la decisión que había tomado, pero aun así dolía mucho.

Mark rompió el abrazo y dio unos pasos hacia atrás, separándose del humano.

-Es el momento – suspiró Mark, limpiándose las lágrimas que no dejaban de salir de sus ojos.

Donghyuck sorbió su nariz y asintió. Mark estiró ambos brazos y abrió las manos, esperando a que Donghyuck las tomara.

-Yo, Mark, te libero de la maldición de los siete días. Ya no serás mi esclavo ni obedecerás mis órdenes. Serás libre y continuarás tu camino sin acordarte de mí.

Donghyuck abrió los ojos apenas escuchó la última frase; Mark nunca le mencionó que olvidaría todo lo que había pasado durante aquella semana.

-M-ma—

-Que así sea – finalizó el íncubo.

En el espacio de suelo que había entre ambos apareció un sello igual al que Donghyuck tenía en su vientre, éste se iluminó apenas Mark pronunció las últimas palabras.

Donghyuck sintió un insoportable ardor en su vientre, como si le estuvieran arrancando la piel. Luego, un dolor punzante empezó a atormentarle la cabeza, haciendo que soltara las manos de Mark y cayera hincado al suelo.

-Gracias, Donghyuck.

Fue lo último que escuchó antes de perder el conocimiento.

 

 

Continuará…

24 de mayo de 2021

The Master - Capítulo 5

 

5. Pacto

 

El humano no tuvo tiempo de si quiera reaccionar, pues el vampiro había aparecido en milésimas de segundo frente a él y lo había tomado de la barbilla.

-Dime, ¿qué ves en el espejo? – cuestionó aquel pálido ser.

El chico abrió los ojos y palideció cuando se percató que el sujeto no se reflejaba en el espejo.

-¿Eres...? – las palabras no salían de su boca, no sólo por aquel fuerte agarre en su barbilla, sino por el temor que estaba experimentando.

-Sí – le soltó -Me enteré por ahí que quieres hacer un trato a cambio de fama – comentó mientras caminaba por el camerino.

-¿Tú puedes dármelo? – preguntó Yeosang. Al parecer el miedo había sido sustituido por interés en cuestión de segundos.

-Por supuesto, pero a cambio—

-Sí, sí. Beberás mi sangre y eso—

El vampiro chasqueó la lengua ante la altanería del humano. Nuevamente, utilizó su rapidez para ponérsele enfrente.

-Hay más que eso – el iris de sus ojos pasó de negro a rojo.

Yeosang sintió su temperatura corporal elevarse, luego sintió que la habitación daba vueltas y por último, comenzó a sentirse adormilado.

-Yo te quiero para algo más – el vampiro susurró en su oído.

El ser podía escuchar el latir del corazón del humano, la sangre correr por sus venas y arterias... en verdad era perfecto para él.

-No me importa, estoy dispuesto – contestó Yeosang.

El vampiro sonrió de medio lado, revelando su atractivo hoyuelo.

-Jóvenes, estúpidos como siempre – murmuró.

-¿Entonces? ¿Qué harás? – insistió Yeosang, sin poder dejar de mirarlo a los ojos a pesar de sentirse mareado y cansado.

El pálido ser lo miró de arriba abajo, para después tomarlo de la cintura y acercarlo a su cuerpo.

-Probarte – giró levemente su rostro, exponiendo su cuello. Abrió la boca.

El humano rápidamente cubrió su cuello.

-Espera, ¿cómo te llamas? – preguntó con seriedad.

El vampiro borró su sonrisa y puso cara de fastidio.

-¿Por qué quieres saberlo?

-Para invocarte cuando necesite.

-Cariño, sí que estás muy confundido – sonrió y sin más clavó sus dientes en la blanca piel del joven.

Yeosang arrugó el rostro apenas sintió aquellos filosos colmillos penetrar su piel, pero aquel dolor desapareció rápidamente y una sensación de excitación comenzó a invadir su cuerpo; podía escuchar su pulso, el cual al principio fue acelerado, pero después comenzó a relajarse. Se sostuvo con fuerza del traje de aquel sujeto y soltó un leve jadeo cuando sintió la cálida y húmeda lengua del vampiro acariciar su piel y recoger la sangre que resbalaba por su cuello.

El vampiro se separó lentamente, el humano se desvaneció en sus brazos, había perdido la fuerza en sus piernas.

-Mi nombre es San – murmuró.

Yeosang terminó perdiendo el conocimiento.

 

 

 

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-Vaya, hasta que al fin podemos verte la cara – se quejó Jaemin apenas Donghyuck se sentó a la mesa.

Había acordado reunirse con sus amigos en su restaurante de comida japonesa favorito.

-Una disculpa por tener trabajo – bufó el moreno.

-No empiecen – intervino Renjun -Hace como un mes que no nos vemos, pasemos un buen rato, ¿sí?

-Renjun tiene razón – dijo Jeno.

Donghyuck y Jeno chocaron miradas, pero rápidamente rompieron contacto visual. Aún permanecía la incomodidad después de lo que pasó entre ellos.

-Y... ¿qué han hecho? – cuestionó Donghyuck.

Las respuestas de sus amigos quedaron como ruidos de fondo apenas Donghyuck sintió la energía de Mark, no le costó encontrarlo. Estaba en unos de los rincones del restaurante, pero la sonrisa de Mark desapareció, Donghyuck giró levente el rostro hacia donde el demonio tenía la mirada fija.

-¿Jisung? – preguntó Donghyuck, el chico estaba pálido.

-¿E-es un—

Donghyuck le cubrió la boca.

-Ahora regresamos – dijo Donghyuck, tomando del brazo a su amigo y arrastrándolo a los sanitarios -Jisung, tú... ¿puedes verlo?

El chico asintió con miedo.

-S-soy sensitivo – confesó.

-Puedo explicarlo, de verdad.

-Es un demonio, pero no siento energía negativa de él hacia ti... es extraño – murmuró.

-Es un íncubo y me "maldijo", aunque yo no lo llamaría así.

-Donghyuck, dime que no estás pensando hacer un trato con él.

-¿Cómo sabes de los tratos?

-Soy sensitivo, Donghyuck. Sé cosas – aclaró.

El aludido suspiró y se revolvió los cabellos, víctima de la desesperación.

-No sé, ¿ok? Quiero pero no quiero. Es complicado.

Jisung asintió.

-Espera, ¿quién es él? – señaló hacia el ser que estaba a espaldas de Jisung.

-Mi protector.

-Oh wow.

-Supongo que puedes verlo por el pacto con el demonio.

-Hola, Donghyuck. Mi nombre es Doyoung – se presentó aquel ser vestido de traje blanco como la nieve.

-H-hola – saludó rápidamente.

-No debería meterme en estos asuntos, pero... - Doyoung hizo una pausa -Piensa muy bien las cosas, no te dejes llevar por impulsos carnales. Dar el alma a un demonio es muy peligroso.

Donghyuck se mordió el labio inferior.

-Hey, ¿qué hacen ahí parados como Sims? – cuestionó Jaemin.

-Ya estábamos por salir, ¿verdad? – dijo Donghyuck.

Jisung asintió y sonrió. Ambos salieron, prácticamente, corriendo del sanitario.

Cuando regresaron a la mesa, Donghyuck ya no sintió ni vio a Mark por ahí; pensó en llamarlo, pero prefirió dejar las cosas así por el momento. Las palabras de Jisung y de su protector rondaban su mente sin descanso.

 

 

 

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-Yeosang, Yeosang.

El aludido despertó asustado y, de un brinco, se incorporó en aquel mueble en el que no tenía idea alguna cómo había terminado.

-¿Qué pasa? – cuestionó su manager apenas vio al joven actor acercarse al espejo.

-¿Fue un sueño? – Yeosang se preguntó a sí mismo mientras miraba su cuello. Su camisa estaba manchada, pero no había marcas en su piel.

-¿Estás bien? – insistió el manager.

-S-sí, sólo tuve una pesadilla – contestó confundido.

-Bueno, es hora de irnos. Te desmaquillas y cambias en la van, ¿ok?

El chico asintió.

Apenas Yeosang corrió la puerta de aquella van negra, se topó con el vampiro, el cual le saludó con la mano.

-¿N-no puede verte? – cuestionó a la vez que miraba a su manager y luego al vampiro.

-Está dentro de una ilusión, pero... - chasqueó los dedos -Ya no.

-¿Qué hiciste? ¿Lo mataste? – ingresó a la van y se acercó al hombre, quien yacía con la cabeza sobre el volante.

-No, está dormido – contestó con fastidio -Dime, Yeosang, ¿estás seguro de querer hacer un pacto conmigo?

El chico se sentó junto al vampiro; recordó aquella excitación que inundó su cuerpo cuando aquel ser le mordió. Sin miedo, tomó con ambas manos el rostro del vampiro. Pasó el dedo pulgar por sus labios, el vampiro abrió la boca y expuso sus colmillos, el chico los acarició, como si estuviera hechizado por éstos. El vampiro sacó la lengua y lamió el dedo del humano para después introducirlo en su boca, sin dejar de mirarlo fijamente con aquellos profundos ojos.

-No tengas miedo – murmuró el vampiro en su oído, asegurándose de rozar sus labios contra la oreja del otro.

El humano sintió un escalofrío recorrer su espalda. El vampiro giró su rostro y lo besó con hambre, el chico correspondió y se dejó llevar; podía sentir el roce de los colmillos del vampiro, los cuales terminaron cortando su lengua, pero ni así se detuvo, continuó besándole sin importar el sabor metálico de su boca.

Se separaron apenas el oxígeno en los pulmones del humano se acabó.

-Sanará rápido, si haces el pacto conmigo – comentó el vampiro, saboreando la sangre del humano en su boca.

Yeosang se sentó en las piernas del vampiro, sorprendiéndolo en el acto.

-¿Puedo probar más antes de darte una respuesta? – cuestionó con voz sensual.

El vampiro sonrió de medio lado, dirigió ambas manos a sus glúteos y los estrujo con fuerza, disfrutando de cómo la creciente erección del humano rozaba con la suya.

-Claro que sí – respondió.

Ambos se sumergieron en aquel excitante momento, que culminó hasta casi la llegada del amanecer.

 

 

 

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Donghyuck ingresó a su habitación y sin tener tiempo de reaccionar fue lanzado a la cama.

-Mark, ¿qué pasa?

El demonio no respondió, sólo se limitó a gatear arriba de Donghyuck, mientras lo miraba con aquellos profundos y obscuros ojos.

-No hace falta que me hechices, lo sabes – aclaró el humano.

Mark asintió y relajó su mirada.

-Y tampoco he dicho que te detengas – dijo tras frenar al íncubo, el cual había comenzado a moverse para atrás, con intenciones de bajar de la cama.

El ritmo de sus respiraciones se aceleró, Donghyuck fue quien tomó la iniciativa y se lanzó a los labios del otro, devorándonos con devoción. La ropa del humano fue removida rápidamente, a la vez que su cuerpo era saboreado por la larga lengua del demonio.

-Ahn— hacía mucho que no me mordías – jadeó Donghyuck.

-Es que hoy... estás más delicioso que de costumbre – respondió el aludido, quien ahora mordía la clavícula del humano.

Ambos estaban conscientes de que su tiempo juntos se acababa y, aunque querían ocultarlo, aquel momento tenía una terrible tristeza oculta en lo más profundo.

 

 

Continuará...

19 de mayo de 2021

The Master - Capítulo 4

 

4. Amenaza

 

Temiendo que se repitiera la triste historia de un íncubo (inmortal) enamorándose de un humano (mortal), Mark no se apareció las dos noches siguientes; no quería mezclarse más ni con Donghyuck ni con su mundo, pues sabía cómo terminaría todo.

-¿Qué pasa? ¿Por qué tan triste? – cuestionó Lucas.

-Ya te imaginarás… - respondió en un suspiro Mark.

-¿Otra vez? Sí que tienes una debilidad con los humanos.

-Por eso no quiero verlo de nuevo; no quiero vivir una vida con él y luego tener que verlo partir.

-¿Y qué harás con la maldición que le echaste?

Mark suspiró nuevamente.

-Igual y puedes llevarte su alma y condenarlo a ti eternamente – comentó con simpleza Lucas.

-Pero él tendría que renunciar voluntariamente a ella.

-Por eso no es bueno escoger jóvenes – agregó Lucas, palmeándole el hombro.

Apenas Lucas se fue, Mark sintió cómo el humano le llamaba con desesperación, las noches que no lo había visto pudo sentir el enorme deseo y anhelo que había dejado en él. El sello era un arma de doble filo.

-Un momento – exclamó para sí mismo cuando el sentimiento de aquel llamado se transformó en una mezcla de miedo y deseo; sólo significaba una cosa.

Sin pensarlo dos veces, el íncubo viajó al mundo de los humanos, apareciendo en cuestión de segundos en la habitación de Donghyuck, encontrándolo a obscuras, recostado en la cama y con una silueta a un costado suyo.

-¿Qué haces aquí? – preguntó el íncubo.

El ser junto a Donghyuck lanzó una risilla y rápidamente apareció frente a Mark, dejando que la luz de la luna iluminara su pálido rostro, además de dejar ver sus enormes y afilados colmillos.

-Vine a recuperar lo que me quitaste hace un siglo.

-No te quité nada – aclaró Mark.

-Wooyoung, el humano. Ya era mío cuando llegaste y lo enredaste con tus hechizos baratos, dejándolo con el corazón roto y orillándolo a sui—

-Él se ilusionó, yo sólo quería su vitalidad.

-Entonces… ¿qué hay de este? – miró hacia Donghyuck, el cual dormía profundamente -¿Qué lo hace tan especial? – pasó la lengua por sus colmillos.

-Déjalo en paz.

-¿Por qué habría de escucharte? Tú nunca lo hiciste. Además… - en milésimas de segundo apareció sentado junto a Donghyuck -…este es más joven, su sangre ha de estar deliciosa.

Mark apretó los puños, tratando de controlarse.

-Es mío – advirtió.

-El sello desaparecerá una vez que su corazón me pertenezca – dijo el otro ser.

El íncubo no pudo más y lo tomó fuertemente del cuello, para luego estamparlo contra la pared.

-Jamás lo hará.

-Entonces consígueme otro humano antes de que el tuyo caiga a mis pies – sonrió.

Mark iba a apretar con más fuerza su pálido cuello, pero cuando se dispuso a hacerlo, el ser desapareció. El íncubo suspiró y se sentó junto a Donghyuck, despertándolo con una suave, pero peligrosa caricia.

-¡Mark! – exclamó Donghyuck apenas se percató del ser a su lado. Lo estrecho en un fuerte abrazo -Pensé que ya no regresarías – susurró en su oído -Tuve una pesadilla horrible.

El íncubo sintió cómo su cuerpo se llenaba de energía apenas Donghyuck lo abrazó. Podía escuchar el acelerado galope de su corazón, y eso le tranquilizaba, pero a la vez le aterraba, pues a medida que pasaba el tiempo menos quería perderlo.

-Odio a los vampiros – exclamó.

-¿Dijiste algo? – cuestionó Donghyuck, deshaciendo el abrazo.

Mark sonrió y le acarició la mejilla.

-Te extrañé – cortó la distancia y apenas sus labios tocaron los del otro, cambió a su forma humana.

En su mente sólo rondaba la amenaza del vampiro.

 

 

 

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Al día siguiente…

 

 

Donghyuck abrió la puerta de su habitación y lo primero que sintió antes de poner un pie dentro de la pieza fue la pesada presencia de Mark.

-Te siento cansado – murmuró el demonio, levantándose de la cama para acercarse al humano.

-Lo estoy – suspiró, dejando que los fuertes brazos de Mark rodearan su cintura.

-¿Día pesado?

Donghyuck rodó los ojos y suspiró.

-Horrible. Sabes que estoy en vestuario y maquillaje de un web drama, ¿verdad?

El demonio asintió. Ambos se habían recostado en la cama en posición fetal, viéndose de frente.

-Pues hay un chico que ya se las da de súper estrella. Ya ni el del papel principal se pone así – bufó -Exige que su traje esté perfectamente planchado, su maquillaje pulcro y su cabello sin nada de frizz.

-¿Y la producción? ¿No le dicen nada?

Donghyuck negó con la cabeza.

-Hay rumores de que le encanta hacer rituales y que antes de comenzar el drama hizo uno para tener éxito y fama.

-Interesante – murmuró el demonio, el tiempo se le acababa y necesitaba pagar aquella deuda pendiente.

-No me digas que estás pensando en ofrecérselo al vampiro.

Mark asintió.

-No puedo ni quiero perderte, Donghyuck – confesó, acariciándole la mejilla.

-Ni yo a ti – dijo con tristeza.

Era el cuarto día de los siete que duraba la maldición. El humano ya estaba al tanto de lo que pasaría apenas el tiempo terminara: no volver a verse o entregar voluntariamente su alma al demonio y prolongar su estadía, pero condenarse a vivir en el infierno.

-Donghyuck – suspiró Mark -No quiero robar tu tiempo de vida, tienes 26 años. Puedes conocer a un humano que—

-Basta, Mark – puso su dedo índice izquierdo sobre los labios del demonio -Seré yo quien decida eso.

Mark asintió y atrajo el cuerpo del otro al suyo. Ambos juntaron sus frentes. El demonio pudo sentir cómo Donghyuck caía dormido víctima del cansancio; sonrió tras ver su rostro, el cual reflejaba tranquilidad.

-Lo que daría porque te quedaras conmigo – besó sus labios y se levantó de la cama, mirando hacia la luna -¿Por qué es tan difícil amar en el mundo humano?

 

 


 

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El íncubo se encontraba esperando al vampiro, pues ya había encontrado al humano que sustituiría a Donghyuck.

-Cada vez te siento más humano, mi querido Mark – dijo con burla el vampiro, quien caminaba hacia al íncubo desde el obscuro fondo de aquel puente abandonado -Incluso viniste como uno – agregó.

-Vayamos directo al grano – dijo en tono serio -Su nombre es Yeosang, está en sus 20s, es ambicioso y falso, y está dispuesto a todo con tal de ser famoso. Intentó hacer un pacto con uno de los hijos de Mammón*, pero lo dejó a medias. Estoy seguro de que aceptará cualquier trato que le propongas.

-Hmm… suena interesante – murmuró el vampiro -¿Es sensitivo?

-Para nada, su propia codicia no se lo permite – aclaró Mark.

-Perfecto, le haré una visita – exclamó, causando un suave suspiro de alivio en el íncubo, el cual no pasó desapercibido -PERO, sino me convence iré tras tu humano quieras o no. Y ni pienses en meter a papi Asmodeo**, que esto es una cuenta pendiente entre tú y yo, ¿está claro?

Mark rodó los ojos y asintió.

 

 

 

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-Y… ¡corte! – gritó el director -Buen trabajo.

-Buen trabajo – respondieron el staff y los actores a la vez que hacían múltiples reverencias entre ellos.

-Todo el día grabando una estúpida serie de vampiros, que tontería – murmuró Yeosang para sí mismo mientras caminaba hacia el camerino -Y estos malditos dientes son tan… - con coraje se quitó aquella dentadura falsa de vampiro, la cual tenía que usar prácticamente en todas sus escenas -Oh— - exclamó cuando vio a alguien dentro del camerino; le extrañó ver a alguien del staff ahí, y vestido de traje, pero sin más se limitó a hacer una reverencia.

-Así que… ¿no te gustan los vampiros? – preguntó aquel sujeto, para luego abrir levemente la boca, dejando ver sus enormes y filosos colmillos.

 

 

 

Continuará…


*Mammón: demonio asociado con la avaricia.
**Asmodeo: demonio de la lujuria.

12 de mayo de 2021

The Master - Capítulo 3

 

3. Esclavo 

 

Los rayos del sol se colaban por las persianas de la ventana, ocasionando que Donghyuck frunciera el ceño y terminara despertando.

-Ah, qué dolor de cabe-- ¿Jeno? ¿Qué haces aquí? – cuestionó asustado.

-¿No recuerdas nada? – preguntó preocupado el aludido, quien se había despertado un par de minutos antes que el moreno.

-Oh – exclamó mientras que recorría con la vista la habitación, topándose con sus ropas regadas en el suelo y en la cama -Sí, pero… cómo fue que nosotros—

-No tengo la menor idea – suspiró.

Ambos se quedaron en silencio durante algunos segundos.

-No le digamos a los demás – sugirieron ambos en unísono.

Los dos rieron tras escucharse.

-Dejémoslo como una aventura de amigos – propuso Donghyuck.

-Una aventura secreta.

Volvieron a reír, aunque en realidad ambos estaban confundidos a más no poder; además de que ahora todo sería incómodo entre ellos.

Una vez que Jeno se fue, Donghyuck se dio un baño y desayunó un poco de café y algunas galletas. Tenía una de las peores resacas de su vida y no recordaba haber bebido tanto como para terminar así.

De pronto, a su mente llegó el recuerdo de aquel sujeto del antro. Su rostro era difuso, pero su silueta era bastante vívida.

Muy en su interior deseaba haberse ido a la cama con aquel sujeto en lugar de uno de sus mejores amigos.

 

 

 


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Días después

Donghyuck llevaba cerca de una semana sin dormir por culpa de aquellos “sueños húmedos”; su vida social se había visto afectada, apenas salía del trabajo se iba directo a casa a intentar dormir, pero tan pronto profundizaba, su cuerpo daba un pequeño brinco que le terminaba despertando.

-Vamos, Donghyuck. Necesitas dormir – se dijo así mismo mientras se miraba al espejo. Su rostro estaba demacrado.

Apagó la luz del baño sin percatase que al hacerlo, una figura se dibujó detrás de él; se sentía observado, pero el cansancio era más, así que le restó importancia a aquello. Se metió a la cama y respiró hondo una vez que se acomodó.

Comenzó a caer en sueño profundo cuando sintió su temperatura corporal elevarse y, al poco tiempo, las sensuales caricias de unas enormes manos, empezaron a causar estragos en él. Como todas las noches, intentó con todas sus fuerzas despertar, pero le resultaba imposible.

El ser estaba tan enfocado en derretirlo de placer que olvidó suministrar una dosis más para mantenerlo adormecido, provocando que el humano despertara.

-¿Quién—

Mark se incorporó con rapidez y se sentó sobre él, amenazándolo con una de sus filosas garras, la cual presionó contra su cuello, a la altura de la yugular.

Donghyuck no podía creer lo que estaba viendo: un ser con cuerpo de hombre joven, alas, cuernos y cola.

-Tienes miedo, pero no mucho – murmuró el ser.

-¿Qué eres? – preguntó Donghyuck, una vez que logró armarse de valor.

-Un íncubo.

-¿Q-qué? ¿Funcionó el ritual? – exclamó sorprendido. No recordaba con claridad qué tipo de demonio invocaría con ese ritual, sólo estaba experimentando.

-Claro que sí, pero... no puedes decir nada a nadie, sino, serás castigado.

-¿De qué forma?

-Me llevaré tu alma – sonrió de medio lado, esperando una reacción de susto o miedo en el humano, pero esta no llegó.

-¿Qué es un íncubo?

Mark sintió la ira apoderarse de él, presionó su uña con tal fuerza que rasgó un poco de la piel del humano. Sonrió cuando vio la sangre brotar; sin desperdiciar la oportunidad, se acercó para lamerle la herida. Donghyuck gimió apenas sintió aquella cálida lengua contra su piel.

El íncubo detuvo todos sus movimientos, provocando que Donghyuck sintiera miedo por primera vez tras ver cómo los ojos del demonio se tornaban completamente negros. El humano cayó ante el poder de aquella mirada.

-Lee Donghyuck – dijo Mark con voz firme -Serás mi esclavo por siete noches. Obedecerás a todas mis órdenes, te derretirás de placer con mis caricias y no podrás librarte de mí hasta que yo lo diga.

Dicho esto, lo besó con lujuria pura. Mark tenía mucho tiempo sin disfrutar de un cuerpo tan joven y tan cargado de energía, ya que requería de mucho poder almacenar el deseo sexual de humanos de su edad, así que prefería irse por personas más grandes.

Donghyuck arqueó la espalda y apretó las piernas alrededor de la cintura del demonio, quien sonrió satisfecho al verlo y sentirlo exhausto.

-Será mejor que me vaya, está a punto de amanecer – susurró tras ver que el sol comenzaba a asomarse -Ah, casi lo olvido. El nombre de tu amo es… Mark – lamió su oreja y desapareció.

Donghyuck despertó de un brinco; miró su celular, era cerca del mediodía. Estaba aturdido y con el cuerpo adolorido. Cuando quiso incorporarse en la cama, sintió un fuerte ardor en su vientre.

-¿Qué es esto? – exclamó asustado tras descubrir su cuerpo y ver una marca en su vientre -¿Cómo-- Mark?

Sus oídos se taparon apenas pronunció aquel nombre; al poco tiempo, un punzante dolor de cabeza le volvió a tumbar en la cama.

-No soy tan débil – dijo para sí mismo, volvió a tomar su celular. Abrió el explorador y buscó “íncubo”. Si hay algo que le caracterizaba, era su necedad y ahora es cuando más haría uso de ella.  

 

 

 

 

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La noche había llegado, Donghyuck no quería aceptarlo, pero se encontraba expectante ante lo que podría pasar. Se preguntaba si “Mark” regresaría, si podría verlo por completo, si tenía forma humana.

-¿Qué tal si es el de aquella noche? – se preguntó a sí mismo cuando recordó lo ocurrido la noche que salió con sus amigos y terminó perdiendo el conocimiento -¡Maldición! Ya no sé ni qué creer – exclamó para después darle otro sorbo a su bebida energética. Se había prometido no dormir hasta poder confrontar al íncubo -No te llevarás mi alma.

Sin darse cuenta, terminó dormitando hasta que escuchó una risa macabra y un par de aplausos.

-Me sorprende tu idiotez, humano.

Donghyuck rápidamente se incorporó y encendió la linterna de su celular, intentando alumbrar al ser, pero éste descargó el dispositivo en segundos, además de calentarlo tanto que el humano tuvo que soltarlo de inmediato.

-Si tanto quieres verme... aquí estoy.

Mark se mostró en su forma completa ante Donghyuck, algo que llevaba siglos sin hacer con alguno de sus eslavos.

-¿Qué tal? – exclamó.

Donghyuck estaba sin habla. No encontraba palabras para describirlo.

-Así es. Existimos y somos legiones – aclaró con orgullo -Ahora, será mejor que cumplas con tu tarea – de pronto, su forma demoniaca cambió a una más humanizada, revelando a un adulto joven.

-E-el de aquella noche—

-Sí, te hice una pequeña visita porque estaba aburrido – sonrió.

-Espera— - Donghyuck intentó detenerlo tras verlo gatear sobre la cama, como cual depredador a su presa.

-No tengo tiempo para pláticas humanas.

El íncubo tomó con fuerza de la nuca al humano, obligándolo a mirarlo directamente a los ojos, cayendo inmediatamente en el hechizo ya conocido por éste.

 

 

 

 

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Tras haber quedado satisfecho, el demonio puso a Donghyuck en sueño profundo para que pudiera descansar. Faltaba un par de horas para el amanecer, por lo que decidió quedarse al lado del humano.

-Hace mucho que no me sentía así – suspiró mirando a la luna.

Donghyuck era adictivo, le daba la energía que necesitaba, pero al mismo tiempo se la robaba cuando no lo tenía cerca.

Giró levemente su cuerpo hacia la cama, en donde yacía el humano. Estiró el brazo y depositó su mano derecha sobre la del moreno, acariciándola suavemente, con mucho cuidado de no lastimarlo con sus filosas uñas.

-No de nuevo – exclamó con decepción.

Pasar tanto tiempo en el mundo de los humanos le estaba convirtiendo en uno.

 

 

Continuará…

5 de mayo de 2021

The Master - Capítulo 2


2. Libido

 

-Llego tarde, ¿verdad? Es que no entendí el ritual – confesó, Lucas mientras miraba hacia la misma dirección que su compañero.

-Estuvo mal hecho – contestó, Mark.

-Seguro el típico grupo de fanáticos que no tienen la menor idea de lo que significa jugar la Ouija – bufó Lucas -¿Qué hiciste? ¿Un poco de aire? ¿Moviste muebles?

-Nada.

-¿Qué? – miró con decepción a Mark -Espera, conozco esos ojos. ¿Qué planeas?

-Una lección para el más idiota del grupo.

-¿Quién? ¿Quién?

-El que carga la Ouija – señaló con el dedo índice a la vez que su filosa uña tocaba el cristal cuarteado de la ventana.

-Vaya... qué raro, hace mucho que no escogías alguien tan joven.

-Sólo le daré una lección y ya. Será interesante – se relamió los labios.

-Pero hay alguien entre sus amigos que puede vernos.

-Lo sé, y no puedo hacer nada porque tiene protector, ¿ves?

Un ser de atuendo blanco los miraba con el ceño fruncido.

-Ugh, es verdad. Es un fastidio dialogar con ellos y más si su ahijado es puro – se quejó Lucas.

-Por lo pronto no lo considero un problema.

-¿Cuándo comenzarás?

-Esta misma noche. Eso le pasa por burlarse de nosotros con rituales mal hechos.

Una sonrisa macabra se dibujó en el rostro de ambos.

 

 

 

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Donghyuck dormía plácidamente a pesar del intenso frío de la madrugada y la fallida experiencia paranormal de hace un rato, cuando de repente siente unas enormes manos recorrer su cuerpo. Comenzó a luchar para despertarse, pero no podía, sentía el cuerpo entumido, como si estuviera bajo una parálisis del sueño.

Aquellas manos eran suaves y calientes, las caricias estaban cargadas de deseo y lujuria. Sintió cómo una se metió a su camisa y la otra dentro de su pantalón. La segunda mano atrapó su miembro, mientras que la otra uno de sus pezones.

-Ahh— no… - gemía sin poder controlarse -Basta.

Mark se relamió los labios y mordió la oreja de su víctima.

-Pensarás en estas caricias durante 6 noches. No podrás controlar tu deseo y ganas por saciar la lujuria dentro de ti. Harás cosas de las que te arrepentirás por no poder con tus impulsos más bajos…

Dicho esto, soltó a Donghyuck y desapareció. El moreno despertó de golpe; estaba sudado, agitado, con una mano en su miembro y la otra en su pezón.

-¿Qué… mierda pasó? – exclamó algo aturdido.

A su mente llegaron los recuerdos de aquellas lascivas caricias y sensual voz. Su cuerpo comenzó a reaccionar inconscientemente.

-No, ya no soy una adolescente para estar teniendo estos sueños – dijo para sí mismo. Salió de la cama y se metió al baño, se daría una ducha helada para poder calmarse.

Tras acabar de bañarse, se paró frente al espejo sobre el lavamanos; se observó durante algunos segundos, su lóbulo derecho parecía estar mordido. Sin darle mucha importancia, rodó los ojos y abrió dicho espejo para sacar un ungüento, tras cerrar la puerta de dicho objeto, una figura negra apareció detrás suyo. Asustado, dejó caer el producto.

-Eso me pasa por meterme en cosas raras – bufó para sí mismo a la vez que se agachaba para recoger el frasco de ungüento.

Una vez que logró tranquilizarse, regresó a la cama, pero no pudo dormir pues no podía sacar de su mente aquel extraño sueño. Muy en su interior quería repetirlo.

 

 

 

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Había transcurrido dos noches desde aquel “sueño húmedo”. Donghyuck se encontraba cansado, pues no casi no había podido dormir. Su deseo sexual era demasiado, no podía controlarlo a pesar de haberse masturbado, tanto con la mano como con aparatos.

-¿Qué me está pasando? – suspiró para sí mismo mientras limpiaba su vientre manchado de su propia semen.

El vibrar de su celular le sacó de sus pensamientos.

 

-Hey, ¿estás ocupado? – preguntó Jaemin desde el otro lado de la línea.

 

-No – contestó Donghyuck.

 

-¡Vámonos de antro! Ando con ganas de quemarme el hígado con alcohol barato y bailar con desconocidos.

 

Donghyuck no pudo evitar sonreír con las palabras de su amigo.

 

-Los demás dijeron que sí. Excepto Chenle y Jisung, porque… niños buenos – bufó.

 

-No tienes que decírmelo dos veces.

 

-Ese es mi amigo. Te mando la ubicación.

 

Donghyuck finalizó la llamada y recorrió con la mirada su habitación tras sentir como si alguien le estuviera observando.

-Basta, Donghyuck. Pasemos un buen rato – dijo para sí mismo, buscando tranquilizarse.

Lo que el moreno no sabía era que, en el rincón más obscuro de su habitación, un ser de otro plano le observaba con una enorme sonrisa.

-Que comience el juego – murmuró el ser.

 

 


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-Mierda, Donghyuck, ¿por qué tenías que beber hasta quedar así? – bufó Jeno mientras trataba de abrir la puerta del departamento de su amigo.

 

[Flashback]

Donghyuck había olvido el número de trago por el que iba, se la estaba pasando increíble.

-Ahora vengo, voy al baño – gritó a sus amigos, los cuales no le escucharon debido al alto volumen de la música.

Tambaleándose logró llegar al pasillo que dirigía hacia los sanitarios. De pronto, sintió como si aquel lugar se hiciera infinito, pensó que era el efecto del alcohol en su cuerpo, así que siguió caminando.

-Disssculpa – dijo tras chocar con alguien. Iba a seguir su camino cuando sintió un fuerte agarre en su brazo.

Su mente quedó en blanco cuando logró divisar al sujeto frente suyo. Era joven, alto, de cabello obscuro, vestía un suéter con cuello de tortuga y pantalón de vestir entallado, ambos de color negro; su mirada se dirigió al collar dorado tipo cadena que adornaba aquel impecable atuendo.

-Hola, Donghyuck.

Su cuerpo vibró tras escuchar aquella voz; era la que llevaba noches atormentándolo. Abrió la boca para preguntar su nombre a aquel sujeto cuando notó que la mano que sostenía con fuerza su brazo, tenía unas filosas garras, como si fuera un demonio.

-Aún no estás listo – fue lo último que escuchó antes de que todo se pusiera negro.

-¡Donghyuck! – decían sus amigos, los cuales le vieron desvanecerse en el suelo tras estarlo buscando por un buen rato.

El aludido logró despertar luego de que el staff del antro le proporcionara un poco de alcohol etílico y algo para abanicarlo.

-¿Cuántos dedos ves? – preguntó Jaemin.

-Seguramente es sólo el de en medio – respondió Donghyuck.

-Está de regreso – bufó Jaemin -¿Qué mierda te pasó?

-No estoy seguro, estaba hablando con un tipo con el que me topé en el pasillo hacia los baños y de pronto todo se puso negro.

-No había nadie en el pasillo, estabas hablando con la pared y de pronto caíste al suelo – explicó Renjun.

-¡¿Qué?! – exclamó sorprendido. Dirigió su mirada hacia el pasillo y ahí estaba aquel sujeto, el cual le saludó con la mano; de pronto sintió una fuerte punzada en la cabeza, seguido de mareos.

-Hmm… creo que se acabó la fiesta para usted, abuelo. Será mejor que regreses a casa – indicó Jaemin.

Donghyuck asintió e intentó levantarse, pero estuvo a punto de caer debido a los mareos.

-Yo lo llevó, me queda de paso – dijo Jeno.

-Bueno, supongo que se acabó la diversión por culpa de las alucinaciones de Donghyuck – bufó Jaemin.

-Ya vámonos – Renjun palmeó el hombro de Jaemin.

Donghyuck se había dormido y Jeno no tuvo de otra más que arrastrarlo hacia su auto.

[Fin del flashback]

 

-Listo, que descanses – dijo Jeno tras haber acomodado a su amigo en la cama.

-No, espera – pidió Donghyuck, tomándolo fuertemente de la muñeca.

-¿Qué pasa?

-Tengo calor – se quejó al mismo tiempo que comenzó a quitarse la ropa.

Jeno rodó los ojos y se dispuso a ayudarlo. De pronto, Donghyuck lo jaló hacia la cama y se sentó encima de él

-¿Donghyuck? – preguntó el mayor, sumamente confundido.

El aludido no dijo nada, simplemente se lanzó a besarlo.

-Espera, ¿qué estás haciendo? – cuestionó tras lograr separarlo un poco de su boca.

-N-no puedo más, Jeno. Ayúdame – jadeó agitado.

Jeno sintió como si algo tomara control de su cuerpo luego de las suplicantes palabras de su amigo, olvidándose del cariño y respeto entre ambos; de la línea que no debían cruzar.

No lo pensó dos veces e intercambió las posiciones para después besarlo con hambre.

 

 

Continuará…

28 de abril de 2021

The Master - Capítulo 1

 




Autora: Kang

Grupo: NCT

Pareja: MarkHyuck

Clasificación: +18

Advertencias: AU, drama, demonología, suspenso, terror, sexo

Resumen:

31 de octubre, 3:00 AM

Un grupo de jóvenes entra a una casa abandonada para vivir una experiencia paranormal, pero uno de ellos cambia los planes y desde aquella noche algo comienza a perseguirlo.

 “Soy tu amo, tú eres mi esclavo. Dime tus secretos, no tengas miedo.” 



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The Master


1. Ritual

 

Un grupo de jóvenes se encontraba frente a una de las tantas casas abandonadas que había en su ciudad. Habían planeado aquella expedición durante varias semanas.

-Mierda, qué frío hace – exclamó Jeno.

-Eso lo hace más tenebroso – comentó Donghyuck, el que había organizado la expedición.

-¿Están listos? – preguntó Renjun.

-Listísimo – dijo Jaemin mientras se aseguraba que las puertas y ventanas de su auto estuvieran bien cerradas.

-Entonces… ¡entremos! – animó Chenle, otro que igual estaba emocionado por comenzar aquella experiencia.

-Jisung, dime que cargaste tu celular al 100%, eres el único con buena cámara – comentó Renjun.

-Sí, sí – contestó el aludido mostrando la pantalla de su dispositivo.

Los seis chicos emprendieron el camino hacia aquella casa abandonada, llena de leyendas de todo tipo, sobre todo de muertes sospechosas. Poco se sabía sobre los dueños actuales, pero según las malas leguas, el lugar no le pertenecía a nadie en absoluto, por lo que las exploraciones urbanas estaban a la orden del día.

-Demonios, Donghyuck, ¿qué acaso quieres matarnos? Mira cómo está el techo – dramatizó Jaemin.

-No seas gallina, disfruta la experiencia.

Los chicos se dividieron para explorar la casa con más calma. Donghyuck dijo que iría solo, Jaemin y Jeno fueron juntos, mientras que Renjun acompañó a los menores del grupo: Chenle y Jisung.

-No sé por qué, pero tengo un mal presentimiento acerca de todo esto – comentó Jisung.

-Uy no, no empieces con tus cosas – reclamó Chenle.

-¿Qué hora es? – preguntó Jisung.

-2:49 AM. Estamos locos por estar haciendo esto – suspiró Renjun.

-Eso nos pasa por seguir a Donghyuck y sus cosas obscuras – secundó Jisung.

-Así es, desde que entró en modo “gótico”, no ha dejado de hablar de vivir una experiencia paranormal, pero llevamos un buen rato aquí y no hemos vivido nada – se quejó Renjun.

De pronto, a sus celulares llegó una notificación.

 

Donghyuck:

“Vengan a la sala. Les tengo una sorpresa 💀

 

-Te dije que tenía un mal presentimiento – insistió Jisung.

Los cinco chicos se encontraron en uno de los pasillos del segundo piso de la casa.

-¿Qué creen que sea? – preguntó Jaemin.

-Con Donghyuck en modo gótico, todo es posible – contestó Renjun.

Los cinco rieron y se dispusieron a bajar las escaleras.

-Por Satán, ¿qué es esto, Donghyuck? – cuestionó Jeno, al borde del colapso.

-Una Ouija, amigo mío – contestó con una sonrisa de oreja a oreja.

Donghyuck había instalado una especie de ritual improvisado; tenia velas negras alrededor del tablero y también había dibujado un círculo con sal, lo suficientemente grande para todos.

-¿Tienes la más mínima idea de lo que estás haciendo? – preguntó Renjun.

-¡Claro! Bueno… más o menos. Sólo vi algunos vídeos y leí algunas cosas en internet – contestó Donghyuck.

-¿De dónde la sacaste? – preguntó Chenle, completamente emocionado.

-Amazon – contestó Donghyuck -Bueno, ¿quién juega? Necesito 3 personas.

-Yo no – sentenció Renjun.

-Ni yo – dijo Jisung.

-Yo tampoco – dijo Jeno.

-¡Yo sí quiero! – exclamó Chenle.

Todos miraron expectantes a Jaemin.

-A la mierda, vinimos por algo paranormal, ¿no? – bufó mientras lanzaba su cigarrillo al suelo y lo apagaba con el tenis.

-¡Eso! Así me gusta – dijo Donghyuck -Ustedes, gallinas. Graben el ritual.

Los tres espectadores asintieron con algo de nerviosismo y escepticismo.

-¿Qué invocaremos? – preguntó Chenle.

-A alguno de los muertos de la casa, ¿no? – contestó Donghyuck.

-Donde invoquen algún demonio y nos vayamos todos a la mierda… - comentó Renjun.

-Nos haría un favor – suspiró Jisung.

Los seis chicos comenzaron a reír hasta que una fuerte ráfaga de viento apagó las velas.

-Uy~ spooky – murmuró Chenle.

Donghyuck fue por su encendedor y las encendió de nuevo.

-Bien, concéntrense – pidió a sus amigos.

Los tres jóvenes sentados alrededor del tablero suspiraron al mismo tiempo a la vez que cerraban los ojos.

-¿Qué hora es? – preguntó Donghyuck.

-3:00 AM – respondió Renjun.

-Es hora – murmuró el moreno.

 

Besticitum consolato veni ad me’vertat.

Creon, Creon, Creon, cantor laudem omni-potentis, et non commentor.

Stat superior carta bient laudem, omviestra principem da montem et inimicos meos ó prostantis vobis.

Et mihi dantes que passium fieri sincisibus.

 

Los tres chicos abrieron los ojos y se miraron expectantes.

-¿Qué mierda dijiste, Donghyuck? – murmuró Jaemin.

-Algo para invocar un demonio. Lo encontré en internet.

Todos quisieron darle de zapes en la cabeza a su amigo.

De pronto, otra fuerte ráfaga de viento golpeó la casa, provocando que las puertas se aporrearan.

-Wow… ¡graben todo! – pidió Chenle.

-No quiten las manos – dijo Donghyuck.

Los tres chicos dirigieron la mirada al tablero, esperando a que este se moviera. Estuvieron un par de minutos así, hasta que Jaemin chasqueó la lengua y se alejó.

-Son tonterías. No pasa nada.

-¡Jaemin! – chilló Chenle.

-Jaemin tiene razón, Donghyuck. Vámonos, que ya comenzó a llover – dijo Jeno.

Donghyuck y Chenle se miraron a los ojos.

-¿Qué dices? – preguntó Donghyuck.

Chenle hizo una mueca, pensativo.

-Tenemos mala suerte para lo paranormal – comentó, mientras retiraba sus manos y salía del círculo.

Donghyuck miró una vez más al tablero, y luego retiró las manos para comenzar a recoger todo.

-A lo mejor no me informé lo suficiente o… el escepticismo de Jaemin alejó a todos los muertos y demonios – reclamó Donghyuck.

-¿Escepticismo? Se llama madurez – contestó el aludido.

-Ya, ya. Vámonos – insistió Renjun.

Una vez que recogieron todo, se dispusieron a abandonar la casa.

-¿Jisung? ¿Qué tienes? – preguntó Chenle a su amigo, quien se había quedado atrás.

-N-nada...

-No te creo.

-No le vayas a decir a Donghyuck, pero me pareció ver algo en la ventana del segundo piso.

-¿Qué? ¿En serio?

-Shh.

-Dime que le tomaste foto o lo grabaste o algo.

-Sí, espera – el chico buscó la imagen en su celular.

-Wow… parece un demonio… wow – exclamó Chenle, con emoción -¿Seguro que no quieres que le diga a los demás?

-Muy seguro.

-Okay! – le mostró un pulgar hacia arriba.

Jisung se volteó levemente para darle un último vistazo a la casa y ahí estaba aquella figura mirándolos desde la ventana del segundo piso.

-Que no le vaya a pasar nada malo, por favor – murmuró para sí mismo mientras miraba a Donghyuck. Sólo Chenle sabía que podía sentir y ver seres de otro plano y aquello que había visto le inspiraba algo negativo, cargado de una energía que nunca había sentido.

 

Continuará…


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Gracias por leer  ₍^._.^₎⟆