5 de mayo de 2015

Love Me Like You Do - Cap. 11


Capítulo 11
Troublemaker



-¡¿Qué?! – exclamó Tao, intentando alejarse.

-Eso es un sí, para mí – dijo Kai.

-P-pero…

-Sólo dilo – Kai le miró fijamente –Responde a la pregunta.

Un silencio sepulcral hizo su aparición; sólo el aire golpeando las hojas de los árboles era lo que se escuchaba.

-Sí – contestó Tao –Aún me gustas, pero no como antes, es…

Kai besó al chino.

-¿Te parece si damos una vuelta? – preguntó juguetonamente.

-¿Puedes salir de la escuela?

-No, pero nadie lo sabrá – sonrió.

Tao soltó una risilla. Kai le tomó de la mano y ambos salieron como si nada.





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[Meses después]

-¿Kai? – exclamó Tao, apenas abrió la puerta de su casa -¿Qué haces aquí?

-Tus gemelos, ¿están despiertos?

-No, pero… - el chino no pudo continuar, pues Kai se lanzó a besarlo con ferocidad.

No era la primera vez que iba a casa de Tao; así que conocía muy bien el lugar. Lo guio a la habitación y cerró la puerta con seguro.

-Kai, ¿por qué vas tan rápido?

-Porque sólo tengo una hora.

-¿Ah?

-Me escapé.

-¿Qué? ¿Otra vez?

-Quería verte y hacerte el amor.

Tao sonrió algo “conmovido” por las palabras del moreno. Se acomodó en la cama, poniéndose a merced de Kai, el cual soltó una traviesa risilla, mientras se desabrochaba los pantalones.

Jongin jugaba con los pezones de Tao, mientras éste le gemía suavemente al oído. El moreno fue descendiendo poco a poco, hasta llegar al miembro del chino.

-¡Ah! – Tao no pudo evitar soltar un jadeo, tras sentir cómo la lengua de Kai saboreaba su pene –Es… es la primera vez que me haces un oral.

-Sólo disfrútalo – sonrió para continuar con su trabajo. Mientras lamía el pene de Tao, comenzó a tantear su entrada, para luego meter un dedo sin previo aviso. El chino sólo dio un respingo, pero no se quejó.

Kai ya tenía 3 dígitos dentro de Tao y éste seguía sin quejarse.

-Parece que ya estás acostumbrado – le dijo al rubio.

-Es que he estado jugando en tu ausencia…

Kai abrió los ojos con sorpresa y luego sonrió de medio lado.

-Chico malo – le dijo al oído, para luego separarle las piernas y penetrarlo de una sola estocada.

-¡Mierda! – soltó el chino –Odio que hagas eso…

-Tú te lo buscaste – dijo y comenzó a moverse con rapidez.

Tao apretó las sábanas de su cama.

-No grites, puedes despertar a los niños – dijo el coreano, buscando torturarlo más.

-Kai… espera… - Tao sentía que se ahogaba en placer. No se explicaba cómo es que el moreno podía volverle loco en sólo unos minutos.

Jongin puso a Tao sobre sus piernas, golpeando con más fuerza su interior. Ambos comenzaron a besarse con desesperación y deseo.

-Voy… voy a… - el rubio arqueó la espalda, viniéndose entre sus cuerpos. Kai le besó una vez más y luego de varias embestidas, se vino.

Ambos se recostaron en la cama. Tao recargó su cabeza sobre el brazo de Kai.

-¿Sehun sabe de nosotros? – preguntó el chino.

-No lo creo, le dije que estoy con Soo.

-¡¿Qué?! – gritó Tao.

-¿Quieres que le diga la verdad?

-No. Aunque no entiendo por qué insistes en ocultarlo – bufó Tao.

-Porque sé que le gustas y si sabe de nosotros, no descansará hasta separarnos.

-¿Le gusto? No lo creo.

-Ah, por favor, no me digas que nunca lo notaste – en realidad, Sehun se lo había confesado en una fiesta del internado en la que se habían pasado de copas.

-Sehun es muy inestable e inmaduro; no sabe lo que quiere – dijo el chino.

-Te sorprenderías si te dijera que ya cambió.

-No te creo.

Kai besó a Tao, buscando cortar el tema.

-Ya me tengo que ir – susurró apenas se separaron.





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Eran las 2:00 AM. Sehun estaba en su quinto sueño, cuando escuchó que la ventana se corría. Se levantó de la cama, para despertar a Kai, pero éste no estaba; rodó los ojos.

-¿Otra vez? – soltó hacia la nada.

-Shh – respondió Kai.

Sehun encendió la lámpara del buró junto a su cama.

-¿A dónde fuiste? – preguntó al moreno.

-Por ahí – se quitó la chamarra y abrió el clóset para sacar su pijama.

-El otro día dijiste que viste a Tao trabajando en una cafetería.

-Sí…

-¿Lo viste normal?

-¿Ah?

-Sí… o sea, él bueno… la vez que vino y tuvimos relaciones…

-Ve al grano.

-El condón se rompió y no le dije nada.

-Entiendo; tranquilo, no está embarazado – Kai se metió a la cama.

-¿Cómo lo sabes?

-Sehun, eso pasó hace 4 meses, ya tendría panza. Además, te hubiera localizado, ¿no?

-Puede ser…

-Ya olvídate de Tao y duérmete.

-Jongin…

-¿Qué?

-Me ayudarías a escaparme para ir a verle.

Kai no dijo nada, sólo fingió haberse dormido. Sehun comenzaba a tornarse en una amenaza.





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El timbre sonó un par de veces. Tao estaba ocupado terminando la comida, mientras sus hijos le ayudaban lavando los trates. Fue a abrir.

-Hola, Tao, tiempo sin vernos.

El rubio sintió que se le fue el aire y que el piso se movía. Respiró profundo e intentó relajarse.

-Kris.

-Tranquilo, sólo vine una semana.

-Pudiste haber avisado.

-Llevo meses intentado localizarte, pero nunca respondiste a mis llamas y mensajes. Tuve que recurrir a esto; ahora… ¿puedo pasar?

-No.

-Mami, ¿quién es?

-Minki, n-no…

-Hola, soy un amigo de tu mami. Mi nombre es Kris.

-Hola – Minki le dio la mano.

Tao no sabía qué hacer. Estaba algo mareado por todo lo que estaba pasando.

-¿Estás bien? – preguntó Kris

-Pasa… - pidió.

Kris hizo caso y se sentó en la sala.

-¿Quieres tomar algo? – preguntó Minki.

-Sí, agua.

-Ya voy.

Tao se sobó las sienes.

-¿Seguro que no tienes nada? – cuestionó Kris.

-Sólo estoy algo mareado.

-Esos mareos no me dan muy buena espina, así comenzaste cuando…

-Aquí está tu agua – interrumpió uno de los niños.

-Tú debes ser Ren, ¿cierto?

-Sí – sonrió el gemelo y regreso a la cocina.

-Vaya, tiene mi sonrisa.

-Cállate – bufó Tao.

-No deberías dejarlos solos en la cocina.

-Saben lo que hacen.

-Por dios, Tao, sólo tienen 7 años.

-Kris, no me siento bien, no estoy para tus reclamos…

-¿Hasta estado con alguien?

-¿Ah?

-¿Hasta estado teniendo relaciones con alguien?

-Qué te importa.

-Tao, no soy idiota. Pero bueno, estés o no embarazado, no es mi problema. Me tengo que ir, pero vendré mañana. Quiero salir con los niños.

-No te atrevas a engatusar a mis hijos.

-No pienso hacerlo, la vida de padre no es lo mío. Sólo quiero pasar estos días con ellos, es todo. No les diré que soy su pa…

-¡Que te calles! – Tao lo empujó hacia la puerta.

-Qué amargado. Bueno, nos vemos mañana.

-Ya vete.

-En serio, hazte una prueba – Kris se despidió con una señal de amor y paz. Tao cerró la puerta con fuerza.

-¿Ya se fue? – preguntó Ren.

-Sí.

-Qué rápido – bufó Minki –Me cayó bien.

Tao trató de no tomarle mayor importancia a las palabras de su hijo.

-Vendrá mañana, quiere salir con ustedes – les dijo, volviendo a sentarse en el sillón.

-Mami, ¿estás bien? – preguntó Ren, acercándose a su madre.

-Sí. Es más, vamos al supermercado, necesito comprar algunas cosas.

-¿Podemos comer helado? - dijeron ambos niños.

-Sí, pero primero vayan a lavarse las manos mientras que sirvo la comida.

Los gemelos obedecieron. Tao fue a la cocina.

-Maldito Kris, sólo viene a traer problemas – bufó para sí mismo, sin quitarse de la cabeza aquellas palabras –Yo, ¿embarazado de nuevo?





Continuará…



*****

No me odien (;´Ð”`)