CapÃtulo 11
Troublemaker
-¡¿Qué?! –
exclamó Tao, intentando alejarse.
-Eso es un
sÃ, para mà – dijo Kai.
-P-pero…
-Sólo dilo –
Kai le miró fijamente –Responde a la pregunta.
Un silencio
sepulcral hizo su aparición; sólo el aire golpeando las hojas de los árboles
era lo que se escuchaba.
-SÃ –
contestó Tao –Aún me gustas, pero no como antes, es…
Kai besó al
chino.
-¿Te parece
si damos una vuelta? – preguntó juguetonamente.
-¿Puedes
salir de la escuela?
-No, pero
nadie lo sabrá – sonrió.
Tao soltó una
risilla. Kai le tomó de la mano y ambos salieron como si nada.
{-}
[Meses después]
-¿Kai? –
exclamó Tao, apenas abrió la puerta de su casa -¿Qué haces aquÃ?
-Tus gemelos,
¿están despiertos?
-No, pero… -
el chino no pudo continuar, pues Kai se lanzó a besarlo con ferocidad.
No era la
primera vez que iba a casa de Tao; asà que conocÃa muy bien el lugar. Lo guio a
la habitación y cerró la puerta con seguro.
-Kai, ¿por
qué vas tan rápido?
-Porque sólo
tengo una hora.
-¿Ah?
-Me escapé.
-¿Qué? ¿Otra
vez?
-QuerÃa verte
y hacerte el amor.
Tao sonrió
algo “conmovido” por las palabras del moreno. Se acomodó en la cama, poniéndose
a merced de Kai, el cual soltó una traviesa risilla, mientras se desabrochaba
los pantalones.
Jongin jugaba
con los pezones de Tao, mientras éste le gemÃa suavemente al oÃdo. El moreno
fue descendiendo poco a poco, hasta llegar al miembro del chino.
-¡Ah! – Tao no
pudo evitar soltar un jadeo, tras sentir cómo la lengua de Kai saboreaba su
pene –Es… es la primera vez que me haces un oral.
-Sólo
disfrútalo – sonrió para continuar con su trabajo. Mientras lamÃa el pene de
Tao, comenzó a tantear su entrada, para luego meter un dedo sin previo aviso.
El chino sólo dio un respingo, pero no se quejó.
Kai ya tenÃa
3 dÃgitos dentro de Tao y éste seguÃa sin quejarse.
-Parece que
ya estás acostumbrado – le dijo al rubio.
-Es que he
estado jugando en tu ausencia…
Kai abrió los
ojos con sorpresa y luego sonrió de medio lado.
-Chico malo –
le dijo al oÃdo, para luego separarle las piernas y penetrarlo de una sola
estocada.
-¡Mierda! –
soltó el chino –Odio que hagas eso…
-Tú te lo
buscaste – dijo y comenzó a moverse con rapidez.
Tao apretó
las sábanas de su cama.
-No grites,
puedes despertar a los niños – dijo el coreano, buscando torturarlo más.
-Kai… espera…
- Tao sentÃa que se ahogaba en placer. No se explicaba cómo es que el moreno
podÃa volverle loco en sólo unos minutos.
Jongin puso a
Tao sobre sus piernas, golpeando con más fuerza su interior. Ambos comenzaron a
besarse con desesperación y deseo.
-Voy… voy a…
- el rubio arqueó la espalda, viniéndose entre sus cuerpos. Kai le besó una vez
más y luego de varias embestidas, se vino.
Ambos se
recostaron en la cama. Tao recargó su cabeza sobre el brazo de Kai.
-¿Sehun sabe
de nosotros? – preguntó el chino.
-No lo creo,
le dije que estoy con Soo.
-¡¿Qué?! –
gritó Tao.
-¿Quieres que
le diga la verdad?
-No. Aunque
no entiendo por qué insistes en ocultarlo – bufó Tao.
-Porque sé
que le gustas y si sabe de nosotros, no descansará hasta separarnos.
-¿Le gusto?
No lo creo.
-Ah, por favor,
no me digas que nunca lo notaste – en realidad, Sehun se lo habÃa confesado en
una fiesta del internado en la que se habÃan pasado de copas.
-Sehun es muy
inestable e inmaduro; no sabe lo que quiere – dijo el chino.
-Te
sorprenderÃas si te dijera que ya cambió.
-No te creo.
Kai besó a
Tao, buscando cortar el tema.
-Ya me tengo
que ir – susurró apenas se separaron.
{-}
Eran las 2:00
AM. Sehun estaba en su quinto sueño, cuando escuchó que la ventana se corrÃa.
Se levantó de la cama, para despertar a Kai, pero éste no estaba; rodó los
ojos.
-¿Otra vez? –
soltó hacia la nada.
-Shh – respondió
Kai.
Sehun encendió
la lámpara del buró junto a su cama.
-¿A dónde
fuiste? – preguntó al moreno.
-Por ahà – se
quitó la chamarra y abrió el clóset para sacar su pijama.
-El otro dÃa
dijiste que viste a Tao trabajando en una cafeterÃa.
-SÃ…
-¿Lo viste
normal?
-¿Ah?
-SÃ… o sea,
él bueno… la vez que vino y tuvimos relaciones…
-Ve al grano.
-El condón se
rompió y no le dije nada.
-Entiendo;
tranquilo, no está embarazado – Kai se metió a la cama.
-¿Cómo lo
sabes?
-Sehun, eso
pasó hace 4 meses, ya tendrÃa panza. Además, te hubiera localizado, ¿no?
-Puede ser…
-Ya olvÃdate
de Tao y duérmete.
-Jongin…
-¿Qué?
-Me ayudarÃas
a escaparme para ir a verle.
Kai no dijo
nada, sólo fingió haberse dormido. Sehun comenzaba a tornarse en una amenaza.
{-}
El timbre
sonó un par de veces. Tao estaba ocupado terminando la comida, mientras sus
hijos le ayudaban lavando los trates. Fue a abrir.
-Hola, Tao,
tiempo sin vernos.
El rubio
sintió que se le fue el aire y que el piso se movÃa. Respiró profundo e intentó
relajarse.
-Kris.
-Tranquilo,
sólo vine una semana.
-Pudiste
haber avisado.
-Llevo meses
intentado localizarte, pero nunca respondiste a mis llamas y mensajes. Tuve que
recurrir a esto; ahora… ¿puedo pasar?
-No.
-Mami, ¿quién
es?
-Minki, n-no…
-Hola, soy un
amigo de tu mami. Mi nombre es Kris.
-Hola – Minki
le dio la mano.
Tao no sabÃa
qué hacer. Estaba algo mareado por todo lo que estaba pasando.
-¿Estás bien?
– preguntó Kris
-Pasa… -
pidió.
Kris hizo
caso y se sentó en la sala.
-¿Quieres
tomar algo? – preguntó Minki.
-SÃ, agua.
-Ya voy.
Tao se sobó
las sienes.
-¿Seguro que
no tienes nada? – cuestionó Kris.
-Sólo estoy
algo mareado.
-Esos mareos
no me dan muy buena espina, asà comenzaste cuando…
-Aquà está tu
agua – interrumpió uno de los niños.
-Tú debes ser
Ren, ¿cierto?
-Sà – sonrió el
gemelo y regreso a la cocina.
-Vaya, tiene
mi sonrisa.
-Cállate –
bufó Tao.
-No deberÃas
dejarlos solos en la cocina.
-Saben lo que
hacen.
-Por dios,
Tao, sólo tienen 7 años.
-Kris, no me
siento bien, no estoy para tus reclamos…
-¿Hasta
estado con alguien?
-¿Ah?
-¿Hasta estado
teniendo relaciones con alguien?
-Qué te
importa.
-Tao, no soy
idiota. Pero bueno, estés o no embarazado, no es mi problema. Me tengo que ir,
pero vendré mañana. Quiero salir con los niños.
-No te
atrevas a engatusar a mis hijos.
-No pienso
hacerlo, la vida de padre no es lo mÃo. Sólo quiero pasar estos dÃas con ellos,
es todo. No les diré que soy su pa…
-¡Que te
calles! – Tao lo empujó hacia la puerta.
-Qué
amargado. Bueno, nos vemos mañana.
-Ya vete.
-En serio,
hazte una prueba – Kris se despidió con una señal de amor y paz. Tao cerró la
puerta con fuerza.
-¿Ya se fue? –
preguntó Ren.
-SÃ.
-Qué rápido –
bufó Minki –Me cayó bien.
Tao trató de
no tomarle mayor importancia a las palabras de su hijo.
-Vendrá mañana,
quiere salir con ustedes – les dijo, volviendo a sentarse en el sillón.
-Mami, ¿estás
bien? – preguntó Ren, acercándose a su madre.
-SÃ. Es más,
vamos al supermercado, necesito comprar algunas cosas.
-¿Podemos
comer helado? - dijeron ambos niños.
-SÃ, pero primero
vayan a lavarse las manos mientras que sirvo la comida.
Los gemelos
obedecieron. Tao fue a la cocina.
-Maldito
Kris, sólo viene a traer problemas – bufó para sà mismo, sin quitarse de la
cabeza aquellas palabras –Yo, ¿embarazado de nuevo?
Continuará…
*****
No me odien (;´Ð”`)