8 de marzo de 2015

Love Me Like You Do - Cap. 2

Capítulo 2
Nightmare


Los días pasaron rápidamente; Donghae ya había y, aprovechando que Ser no estaba, invitó a Tao a desayunar.

Sehun se había escabullido a su casa una noche antes de que su hermano llegara, aprovechando que la gente de servicio dormía y que el guardia estaba distraído.

-Días… - se escuchó la voz adormilada de Sehun.

-Sehun, desayuna con nosotros – pidió Donghae, aunque más bien había sonado a orden.
Sehun abrió bien los ojos y vio a Tao.

-¿Por qué lo invitaste? – apuntó con el dedo índice.

Tao ignoró aquello y siguió comiendo.

-Sehun…

-¡Tío, come con nosotros! – interrumpió Hansol que llegaba con un plato con algunos trozos de pan.

-Hansol, yo no…

-¡Por favor, tío!

-Está bien – suspiró. No podía negarle nada a su sobrino.

El desayuno estuvo en tensión constante. Hansol platicaba con su tío, el cual estaba más pendiente de las interacciones de su hermano y el chino, que de lo que decía su sobrino.

-Ya no hay café, iré por más – interrumpió Sehun.

-Yo puedo traerle más – dijo la chica de servicio.

-¡No! Yo iré, Donghae, acompáñame – ordenó.

-S-sí – exclamó el otro extrañado.

-¿Por qué vino? – preguntó Sehun una vez que estuvo a solas con su hermano -¿Es porque no está Sera?

-¿Ah? ¿De qué estás hablando?

-Parece que no te ha dicho…

-Sí, me dijo que te escapaste de su casa. Eres un mal agradecido.

-¿Qué? Ese imbécil, voy a…

-Sehun, ¿qué rayos de pasa? ¿Desde cuándo odias a Tao?

-Desde que me enteré que es tu amante.

Donghae comenzó a reír escandalosamente.

-¿Amante? Por favor…

-Los vi en el estudio. Vi cómo… cómo lo besabas y… supongo que luego de lo cogiste – dijo asqueado.

-S-sehun eso…

-No puedo creer que todo este tiempo engañaste a Sera y sobre todo a tu hijo. ¡Eres un maldito cerdo!

Donghae le tapó la boca.

-Cállate, este no es lugar para hablar de eso.

Sehun se soltó.

-Entonces no niegas que sea tu amante.

Donghae bajó la cabeza y suspiró. Sehun apretó los puños con coraje y se dispuso a descargar lo que tenía dentro.

-No tienes idea de cuántas veces he pensado en decírselo a Sera. Decirle que su adorado esposo tiene un horrible amante. Te dejaría solo, pudriéndote, porque gracias a ella, tienes todo esto. Si Sera no se hubiera casado contigo… sino hubiera sido tan buena…

-¡Cállate ya! – le levantó la mano; algo que nunca había hecho.

-¡Vamos, golpéame y juro que se lo digo!

-¿Están peleando? – se escuchó la vocecilla del pequeño.

-Hansol, nosotros… - intentó explicar Sehun.  

-¿Por qué pelean?

-Tu tío y yo no estamos… - intentó decir Donghae.

-Sí estamos peleando, Hansol. Tú papá es…

-Sehun, no.

-…tu papá es muy tonto, ¿sabías?

-Mi papi es muy inteligente, igual que tú.

-Hansol, ¿te parece si vamos a ver a tu nana? – intervino Donghae.

-Pero yo quería jugar con Tao.

-Será en otra ocasión, vamos.

Donghae fue a buscar a la nana del niño. Sehun fue a la sala en donde estaba Tao.

-¿No te da vergüenza estar aquí? – le preguntó al chino.

El chico le ignoró y siguió bebiendo su café. Sehun bufó y le arrebató la taza.

-¡Oye!

-¿Por qué no te alejas de nosotros de una buena vez?

-Tú no me das órdenes – pausó el chino y sonrió de medio lado –Además, por qué me reclamas si tú estás con una mujer casada.

Sehun le tomó de la ropa.

-¿Cómo sabes de eso?

-Vaya, tranquilo. Ayer te vi con ella saliendo de un hotel. ¿Cuánto años tiene? ¿50?

-¡No estés jodiendo! Ella tiene 28…

-Oh, te gustan más grandes. ¿Y? ¿Qué le ves? ¿El dinero? O tal vez que es la jefa de tu hermano…

Sehun se lanzó sobre él.

-Jamás sería como tú. Lo único que quieres el dinero de mi hermano – le tomó del cuello.

-Sehun… claro que no…

-Pero sabes, ese dinero no es de él; es de Sera y cuanto sepa que tú…

Tao le lanzó una cachetada como pudo. Sehun lo levantó con fuerza y golpeó contra la pared.

-No descansaré hasta que hayas desaparecido de nuestras vidas por completo. Sino lo haces pronto, te juro que lo pagarás… en lo que más quieres.

Tao comenzó a moverse. Sehun le había tapado la boca para que le escuchara bien. El chino estaba asustado.

Sehun sonrió y le destapó la boca.

-No…no serías capaz de…

-No me conoces bien.

-¿S-sehun?

El menor se había acercado peligrosamente a Tao. Le tomó de los cabellos y le plantó un feroz beso que lo dejó sin aire.

-¿Q-qué estás haciendo? – preguntó Tao, cuando se separaron.

-Mi hermano tardará en venir, así que tenemos tiempo.

-¿Tiempo?

-Sí, Hansol es parte del plan.

-¿De qué hablas?

-Le lavé el cerebro para que convenciera a mi hermano de jugar un rato con él y así yo pudiera hablar contigo.

-Resultaste más astuto de lo que pensaba.

-Y aún te falta más por descubrir.

Sehun se movió entre las piernas de Tao, sacándole un jadeo.

-Ven aquí… - lo tomó de los cabellos y lo metió al baño.

Sehun lideraba aquella situación. Había sentado a Tao en la meseta en donde se encontraba el lavamanos, y lo besaba con furia; bajó a su cuello, donde aquel perfume inundó sus sentidos, llevándolo al borde de la perdición.

Sus manos acariciaban la suave espalda del chino, quien jugaba con el cabello del coreano, regalándole suaves jadeos.

De pronto, la voz de Hansol se escuchó. Ambos se separaron rápidamente.

-Termina con mi hermano o juro que…

-¿Tao? – era Donghae.

Sehun lo tomó del brazo, abrió la puerta y lo lanzó fuere de éste, Tao fue recibido por los brazos de Donghae.

-¿Estás bien? Yo no sabía que Hansol iba…

Sehun salió del baño, y les dedicó una mirada cargada de odio.

-¿Te hizo algo? Porque juro… - Donghae estaba muy asustado.

-No. Necesito hablar contigo – dijo Tao.

Sehun se alejó de ahí y se llevó a Hansol.

Lo que acaba de hacer con Tao, le había servido de mucho para continuar con los preparativos de su plan.





{-}






{Horas después}

-¡Mami! – Hansol corrió a abrazar a la chica.

-Hola, mi amor – Sera soltó sus cosas y cargó a su pequeño..

-Sera – saludó Donghae.

-Hola – ambos se abrazaron.

-Te extrañé – dijo Donghae.

-Yo también.

Sehun apretó los puños ante la hipocresía de su hermano.

-¿Me trajiste algo? – preguntó Hansol.

-Claro que sí, pequeño. Sólo me doy un baño ¿ok?

-¡Sipi!

-Ahora vuelvo – dijo Sehun, interrumpiendo la tranquilidad y felicidad de la escena.

-¿A dónde? Estás castigado – intervino Donghae.

-¿En serio? – Sehun arqueó una ceja -¿No quieres pasar un lindo momento junto a tu esposa?

Donghae entendió la indirecta, lo alejó de Sera y Hansol.

-Cuidado y vayas a causarle problemas – susurró.

-Si continúas amenazándome, quien los tendrá, será tú.

-¿Pasa algo? – preguntó Sera.

-No – respondió Donghae soltando a Sehun, no sin antes dedicarle una mirada de advertencia.

Sehun sonrió y salió de la mansión; se dirigió al garaje, subió a su auto y condujo al bar en donde se había citado con su chica.

-BoA – exclamó en cuanto la vio esperándole.

-¡Sehun! – chilló la mujer dándole un sonoro beso en la boca– Pensé que no llegarías, hasta dejé que Sera saliera antes.

-Lo siento, es que he tenido algunos problemas con mi hermano.

-¿En serio? ¿Y qué pasa ahora?

-Sera me dijo que tiene un amante y… ya sé quién es.

-¡¿Qué?! Pero si Donghae estaba muy enamorado de ella y… ¿quién es? – cuestionó completamente interesada.

-Es…

-Disculpa, me traes dos cervezas – pidió la mujer.

-S-sí, ¿en vaso o…

-¿Tao? – exclamó BoA

Sehun dirigió su mirada hacia el chico.

-Vaya, qué desagradable sorpresa – dijo el adolescente.

-Enseguida se las traigo – Tao huyó de ahí lo más rápido posible.

-¡Oye! Esa no es forma de tratar al mejor amigo de tu hermano – regañó BoA.

-Ese idiota que se hacía llamar no es el mejor amigo de Donghae, es su maldita puta – dijo lleno de ira.

-¡¿Qué?! ¿Quieres decir que él…? – BoA estaba completamente atónita.

-Sí, él es su amante – Sehun apretó la mandíbula.

-Tranquilo, tranquilo. ¿Y ya hablaste con Donghae?

-Ya hablé con ambos, pero aún no sé si a pesar de haberlo amenazado, Tao me hizo caso. No permitiré que destruya a mi familia.

-¿Amenazarlo?

-Sí. Le dije que le haría daño a sus hijos.

-¿Hijos? ¿Tao tiene hijos?

-Gemelos.

-Oh my god! – BoA comenzó a abanicarse con una mano –Hagamos esto, me iré ahora mismo para que puedas darle su merecido.

-¿Qué merecido?

-No sé, tal vez una paliza o algo. Demonios, siempre ha sido una puta – bufó la mujer.
Sehun no entendió aquello, pero tampoco quiso preguntar.

-No te preocupes, mi esposo tiene guardia, así que puedes llegar a la hora que quieras. Te estaré esperando… - le dio un beso y se fue.

Sehun se puso de pie y se dirigió a la barra; Tao se encontraba preparando algunas bebidas.

-Necesito hablar contigo.

-Ahora no, estoy trabajando – dijo el chico.

-Me vale una mierda.

-Vete, no tengo nada que hablar contigo – Tao se encontraba tenso por la presencia del 
menor.

-Conozco a tu jefe.

-¿Qué? – el chino se alarmó.

Sehun le ignoró y se acercó a hablar con Suho, el jefe de Tao, viejo amigo de los Oh.

-Tao, ven aquí – habló Suho.

-¿Si?

-No hay problema, puedes irte temprano.

-¿Qué?

-Sehunnie dijo que es importante.

-Pero Suho, yo no…

-Tranquilo, no te lo descontaré. Ya vete.

-S-sí… gracias.

Tao tomó su chaqueta y su bolso y se dirigió hacia la puerta en donde Sehun le esperaba.

-¿Qué quieres? – le preguntó al adolescente.

-¿Terminaste con Donghae?

-Sí – contestó rápidamente.

-¿Y por qué debería creerte?

-Porque sí, ¿es todo?

-No – en un movimiento rápido, Sehun le tomó de los cabellos y lo metió a su auto, cerró la puerta y rápidamente entró él también.

-¡¿Qué demonios te pasa?! ¡Déjame salir! – gritaba el chino.

-Sabes, no creo que sólo seas bartender, seguramente eres una put…

-¡Mi trabajo es honrado!

-¿Ah sí? – levantó una ceja -Y ¿qué hay de tu vida? ¿Y el padre de tus hijos? ¿Acaso sabes quién es? ¿O fueron tantos que ya ni te acuerdas?

Tao le dio una cachetada.

-¡Me tienes harto con tus majaderías! – Tao intentó abrir la puerta.

Sehun lo tomó de los cabellos y lo obligó a verlo de frente.

-Yo también estoy harto de esa boquita tuya tan maleducada – con una mano libre comenzó a desabrocharse el cinturón.

Tao empezaba a asustarse.

-Será mejor disciplinarla un poco, ¿no crees?

-Sehun no te atrevas…

-Sí, sí me atrevo – seguía sin soltarle los cabellos.

-Te juro que ya terminé con Donghae.

-No jures nada – dijo –Hazlo – señaló su pantalón.

-¡No! ¡No voy a hacerlo! – gritó.

Sehun le tomó de las mejillas, estrujándoselas con fuerza.

-No voy a repetirlo de nuevo.

Tao sintió que aquel adolescente psicópata le mataría en cualquier momento sino le obedecía.

-Está bien… lo haré – susurró.

Sehun sonrió y le soltó.

El chino tragó fuerte y, con manos temblorosas, le bajó los pantalones junto con la ropa de interior. Abrió la boca, lamiendo primero la punta de aquel flácido miembro; luego Sehun volvió a tomarle de la cabeza, obligándolo a engullirse todo aquel trozo de carne.

Tao sintió que se ahogaba. Buscó inútilmente forcejear para alejarse, pero obviamente el menor no se lo permitió. No le quedó de otra más que seguir sus órdenes. Las lágrimas mojaban sus mejillas, mientras que Sehun disfrutaba de aquel momento.

-Demonios… Kai tenía razón, eres bueno en esto… - jadeaba el menor.

Tao juró que lo asesinaría.

-Mierda… ya voy a acabar – empujó la cabeza de Tao, obligándolo a tragarse todo su semen.

Tao se separó apenas Sehun le liberó; tosió repetidas veces y luego se limpió la boca. Tenía los ojos húmedos y la ira le quemaba por dentro. De pronto, Sehun atacó de nuevo, bajando el respaldo del asiento de Tao, poniéndose encima y besándole al instante.

El chino buscaba zafarse. Sehun se aferró más a su cuerpo.

-Sehun… ¿por qué haces esto? – preguntó apenas hubo un poco de espacio entre sus bocas.

-Porque quiero dañar lo que al parecer mi hermano adora más en esta vida.

Aquellas palabras aterrorizaron al mayor. Pudo ver cómo Sehun metía la mano a una de las bolsas de su chaqueta de cuero y sacaba una bolsita de plástico con dos pastillas de color blanco.

-¿Qué es eso? – preguntó el mayor quedando helado, no tanto por el frío, sino por lo que Sehun pensaba hacer. Ese niño era de armas tomar.

-Algo que te divertirá…

-Sehun, no, no te atrevas. Estás llegando muy lejos.

-No, aún no – sonrió como terroríficamente. Sacó una de las pastillas y se la metió a la boca, luego, tomó a Tao por el cuello y lo besó con ferocidad, introduciendo su lengua y con ello la dichosa pastilla. El mayor hizo todo lo posible por alejarlo, pero parecía que Sehun estaba poseído por el mismísimo demonio ya que tenía una fuerza descomunal.

Sehun se separó.

-Trágalo – ordenó el menor de los Oh.

Tao negó con la cabeza.

Sehun le tapó la boca con la mano.

-¡Trágalo! – gritó.

Tao cerró los ojos con fuerza y un par de lágrimas descendieron de sus ojos. Terminó obedecieron las órdenes de aquel muchacho.

Sehun alejó su mano y sonrió malévolamente.

-¿Qué me diste? – preguntó el chino.

-Ya lo sabrás… o tal vez no.

En cuestión de un par de minutos, Tao se encontraba mareado y perdido. Sehun aprovechó para besarlo de nuevo.

-No… no quiero… - decía el mayor.

-Ya me la mamaste, cómo va a ser que no quieras que te la meta – Sehun le dijo al oído.

-No… - pidió –Demonios, estoy muy mareado – decía.

El menor comenzó a quitarle la ropa; primero el chaleco de su uniforme y luego la camisa; más tarde le quitó aquellos ajustados pantalones que parecían estar tatuados en su piel.

-Vaya… - exclamó el menor –No estás nada mal… - se relamió los labios.

Tao estaba semi-inconsciente. Sehun se llevó dos dedos a la boca, los mojó con su saliva y rápidamente los dirigió a la entrada del chino, quién dio un pequeño brinco al sentir la repentina intromisión.

-Estás bastante caliente, ¿será por la droga? – exclamó el menor.

Tao se le quedó viendo.

Sehun sonrió. Se lanzó a morderle y chuparle el cuello, mientras sacaba y metía aquel par de dedos. Una vez que lo sintió listo, se terminó de bajar los pantalones, se acomodó entre las piernas sus piernas y lo penetró de una sola vez, haciendo que el cuerpo entero de Tao se tensara.

-Demonios… esto se siente tan bien – jadeó.

Tao, quien no sabía lo que hacía, buscó los labios del coreano, quien no se los negó. Ambos se fundieron en un beso húmedo, cargado de lujuria.

Sehun comenzó a moverse con fuerza sin importar dañarlo; sólo quería saciar su sed de placer y venganza.

Rápidamente, puso a Tao sobre sus piernas, entrando hasta el último rincón del pobre chino, quién jadeó deliciosamente cuando su próstata fue alcanzada por el miembro de Sehun. Lo besó para callar los gemidos de ambos. Continuó dando en ese punto, hasta que terminó vaciándose en aquel cálido interior.

Tao no tardó en venirse, sin embargo, Sehun fue hábil y le tomó el miembro para que solamente el mayor se manchara y él no.
Como si de una prostituta se tratara, salió sin cuidado de Tao y regresó al asiento del conductor; se abrochó los pantalones y tras recuperar la respiración, encaró a Tao, quien seguía perdido.

-Baja de mi auto y desaparece de la vida de mi hermano.

Tao asintió; por suerte ya se encontraba vestido cuando prácticamente fue empujado fuera de aquel Audi A7. No supo en qué momento llegó al suelo de aquel callejón en el que había pasado todo; tampoco supo en qué momento perdió la consciencia y se desmayó. 



Continuará…

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