▴Autora:
Kang
▴Grupo: EXO
▴Pareja: SeTao/TaoHun
▴Clasificación: +18
▴Advertencias: AU, drama, lemon, m-preg.
▴Resumen:
Sehun se
entera que su hermano tiene un amante; sí, un
amante, por lo que, luego de las súplicas de su cuñada, decide ayudarla a
averiguar de quién se trata.
Dicho
amante resulta ser quién menos se imaginaba; también, resulta tener un oscuro
pasado con el que Sehun está dispuesto a manipularlo.
Pero…
Termina
enamorándose de él.
°°°°°°
Capítulo 1
Him
Him
-¿Una amante?
– exclamó Sehun.
-Sí, una amante – recalcó su cuñada, Sera –No sé si es alguien del trabajo o alguna conocida…
-¿Estás segura? – preguntó un incrédulo Sehun.
-Es algo que siento, ¿sabes? Hace mucho que nuestra relación ya no es la misma… - suspiró con tristeza.
-Pero Donghae te quiere…
-Sehun – tomó aire y se limpió las lágrimas –Ayúdame a averiguar quién es. No dejaré que arruine a mi familia.
-¿Y si mi hermano la buscó?
-A tu hermano no le convendría pedirme el divorcio. Perdería todo lo que tienen.
Sehun bajó la cabeza. Su madre murió cuando tenía 6 años de edad y desde aquello Sera se había encargado de cuidarlo como si fuera su hijo.
-Tú no, Sehunnie. Jamás te dejaría solo. Eres el tío favorito de Hansol – le acarició la mejilla.
-Te ayudaré, lo juro. Averiguaré quién es esa perra que trata de separar a esta familia – dijo con odio.
-Cuida tu boca, mira que si Donghae te escucha, te castiga.
-Lo sé.
Ambos sonrieron y se abrazaron. Ellos tenían una buena relación; pero, por otra lado, la de Sehun y Donghae cada vez se desgastaba más.
{-}
-Creo que ya es hora de que vuelvas a
casa…
-¿Tú crees?
-Sí, tu esposa debe estar esperándote.
-Bien. Te espero mañana a la hora del
almuerzo.
{-}
-Hola, buenas
tardes.
-Hola, Tao. Pasa – dijo Sera mientras se ponía su saco.
-¿Vas a salir? – preguntó Donghae.
-Sí, BoA me necesita para unas cosas. Lo lamento mucho Tao.
-No importa – dijo el chino.
-Mami, ¿ya te vas? – a sus espaldas se escuchó la vocecilla del pequeño de la familia.
-Oh, Hansol, mi amor. Sí, mami tiene trabajo – dijo la chica, tomando en brazos a su hijo - Te veo en la noche, ¿OK?
El niño asintió.
Sera le dio un beso en la frente, luego uno rápido a Donghae y salió de la casa.
-Hansol, dile a tu tío que baje a comer – pidió Donghae.
-Ya voy.
La comida fue solamente plática de Donghae y Tao; Hansol ya había terminado y había ido a jugar con su nana; Sehun pasó todo el tiempo en su celular.
-Sehun, ese aparato… - habló Donghae.
-¿Qué?
-Déjalo de una buena vez.
-No quiero.
-¡Sehun! – Donghae era de poca paciencia cuando Sehun se ponía en ese modo.
-¡Agh! ¡No eres mamá como para que tenga que obedecerte! – gritó, se levantó y fue a su habitación.
-Maldito mocoso. Tiene que aprender a respetarme – Donghae se puso de pie y fue tras él.
Tao suspiró. Aquellas peleas entre los hermanos se hacían cada vez más frecuentes.
-¡Abre la maldita puerta! – gritaba Donghae.
-¡No! Vete a joder a otro lado. Déjame en paz – respondió Sehun.
-Estás castigado.
-¡Ya lo estaba! – gritó.
-Pues te vuelvo a castigar – se alejó de ahí. Sehun seguramente haría su berrinche y él no tenía ganas de escucharlo.
{-}
Sehun no supo
cuánto tiempo estuvo encerrado en su cuarto; no tuvo ganas de escaparse pues se
había quedado dormido minutos después de discutir con su hermano.
Salió de la habitación pues quería ir por algo de comer a la cocina. Lo hizo sigilosamente, pues si Donghae le veía, no iba a dejar de molestarle.
Desde el barandal, se podía ver el estudio de su hermano; su atención se dirigió a dicho lugar tras al fijarse quiénes estaban ahí; Donghae tomó de la cintura al chino y lo sentó en el escritorio, se puso entre sus piernas y lo siguiente le dejó helado; su hermano estaba besando a Tao. Luego el chino se recostó en el escritorio y las cortinas automáticas comenzaron a correrse, bloqueándole la vista.
Sehun regresó corriendo a su habitación. Tenía la respiración agitada. Se sentía mareado, nauseabundo.
Su hermano se acostaba con aquel tipo, con el que años atrás le había presentado como su “mejor amigo”.
-¡Maldito cerdo! ¡Maldito seas! – gritaba con furia. Se sentía peor que engañado. Sera se había desvivido por cuidar de ambos y Donghae le pagaba así, acostándose con otro hombre.
Tomó las llaves de su auto, y a pesar que estaba castigado, salió de la casa y condujo sin rumbo. Paró en el primer bar que vio. No tenía hambre, así que solamente pidió algo de beber; sacó sus cigarrillos y se dirigió a la zona designada para fumar. No sabía si llorar o dejarse consumir por la ira.
-A la mierda con esto – le dio un último sorbo a su cerveza; lanzó su cigarro al piso y entró al bar: se dirigió a los baños y al abrir la puerta, vio a unos tipos drogándose -¿Cuánto por una raya? – les preguntó sin pensarlo dos veces.
-Cuánto? No eres de por aquí, ¿verdad? – cuestionó uno.
-No.
-Bueno, cortesía de la casa – le pasaron aquel papel enrollado.
Sehun se inclinó y se dispuso a inhalar el polvo blanco.
-¿Qué más tienen?
-¿Quieres más? ¡Pero si estás bien chiquito! – dijo otro de los 3 sujetos.
Sehun no dijo nada, sólo se les quedó viendo.
-Está bien, está bien.
Los tipos vaciaron las dos mochilas que cargaban. El menor sonrió tras escuchar el nombre de una de éstas. Su mente había comenzado a maquilar un plan.
{-}
{Al día siguiente}
-¡¿En dónde mierda estabas?! – fue lo primero que recibió el menor apenas puso un pie dentro de la casa.
-No te importa – le dijo a su hermano.
-¿Tomaste? – preguntó Sera, sumamente preocupada –Y fumaste… - suspiró con tristeza.
Sehun se había entregado a los vicios y ni ella ni Donghae hacían algo para detenerlo; ambos estaban ocupados trabajando horas y horas.
Sehun se le quedó viendo y su corazón se partió; la chica no tenía ni idea del ser ruin y sucio con el que se había casado.
-Sí – respondió aguantándose las ganas de decirle la verdad.
-¡Eres menor de edad! ¡¿Cómo te atreviste a hacer semejante cosa?! Además condujiste ebrio y tal vez drogado, ¿estás idiota? – gritó Donghae.
Sera se interpuso entre ambos.
-Déjalo ya, no tiene caso que le grites.
-No le defiendas – dijo furioso Donghae –Estoy harto de ti – le dijo al menor. Tomó su saco y sus llaves.
-¿A dónde vas? – preguntó Sera.
-A casa de Tao.
Sehun apretó los puños, furioso. Lo maldijo mentalmente; fue directo a su habitación.
{-}
{Dos días después}
-Y esa es mi última palabra – dijo Donghae.
-¡No! No puedes dejarme en casa de ese… ese tipo – se quejaba Sehun.
-¿Por qué no? Tao es un amigo de la familia – intervino Sera.
Sehun suspiró; sentía que conforme pasaban los días, la culpa por saber la verdad y no atreverse a decirla, le comía vivo.
-No tienes opción – dijo Donghae –Sabías muy bien que nos tomaríamos unas vacaciones, pero como estás castigado te quedas aquí en Seúl.
-Entonces, ¡castígame después! ¡No voy a quedarme con él! ¡Ya no soy un niño!
-Pues tu compartimiento dice que aún lo eres.
-Hazlo, Sehun, por favor, evitémonos de más problemas – suplicó Sera.
-Bien...
-Gracias por aceptar hacerte cargo de él – dijo Donghae a Tao.
-Sólo lo hago porque tú me lo pides – sonrió el chino.
Sehun tenía la mirada clavada en ellos; aquellas sonrisitas cómplices, aquella forma de mirarse…estuvo a punto de golpearlos.
Donghae, Sera y Hansol se fueron. Tao le indicó a Sehun que pasara.
-¿Quieres tomar algo? – preguntó el mayor.
-Una cerveza.
-No puedo darte eso.
-No te estoy pidieron permiso.
-Ah… está bien – bufó –Siéntate.
Sehun le hizo caso. Tao se dirigió a la cocina.
El menor observaba la sala. Parecía una casa normal, pero, su atención se dirigió hacia una foto de Tao con unos gemelos; luego a unos juguetes amontonados en uno de los sillones.
-¿Hermanitos? – se preguntó.
-Toma – Tao le sacó de sus pensamientos.
-Y bien, ¿qué hiciste para estar castigado? – preguntó sentándose en el sillón con los juguetes.
-Beber, fumar y drogarme – respondió como si nada.
-Ahora entiendo por qué le das tanto trabajo a Donghae.
-Ese idiota ni siquiera se preocupa por mí. Sólo se la pasa pensando en su amante…
Tao se quedó en silencio. Sehun sonrió dándole otro sorbo a su cerveza.
-¿Tienes idea de quién pueda ser? Sera tiene sospechas…
-No, no tengo idea – Tao bebió un poco de su café. Se veía algo nervioso, cosa que
Sehun aprovechó.
-¿Desde hace cuánto eres amante de mi hermano? – preguntó.
Tao dejó su taza en la mesita de en medio; estaba pálido, como un fantasma.
-¿De qué hablas?
-Los vi la semana pasada en el estudio.
-Debiste haber visto mal.
-¡No lo niegues! ¡Vi perfectamente bien cómo se besaban! – exclamó con ira.
-Sehun…
-¡No dejaré que destruyas a mi familia!
-Yo jamás haría eso. Déjame explicar…
La puerta principal se abrió, deteniendo la discusión.
-¡Mami, mami!
Sehun se quedó viendo a los pequeños que recién entraron. Eran los de la foto. Tao los abrazó y llenó de besos.
-Lo siento, pero insistían en venir - Sehun se volteó y vio a un chico de mirada cansada pero pacífica y amigable que cargaba un guitarra en un hombro y en el otro, las mochilas de aquellos gemelitos que abrazaban a Tao.
-No importa – dijo el pelinegro –Sehun, este es mi hermano, Yixing.
-Dime Lay, mucho gusto.
-Sí… hola.
-¿Y qué hace por aquí? – preguntó.
-Se quedará unos días. Donghae y su familia fueron a pasar unos días a una casa de Sera – respondió Tao.
-Ya veo… bueno, iré a darme un baño. Tengo muchas tareas por calificar.
-Llévate a los niños, ¿si?
-Okay. Minki, Ren, vengan.
-¡Ya vamos!
Una vez que los niños se fueron, el silencio reinó.
-Así que tienes hijos… - murmuró Sehun –¿Son de mi hermano? – preguntó entre dientes.
-No, son de otra persona… pero no quiero hablar de eso – dijo cabizbajo.
-Sé que fuiste amante del maestro de baile de mi escuela.
-¿Qué?
-Yunho, ¿te suena?
Tao negó repetidas veces.
-¿Qué tal Chanyeol? Te metiste con él cuando supiste que terminó con Baekhyun.
-Sehun…
-¿Y Kai? Le hiciste un blowjob en las regaderas de la sala de baile, mientras esperabas a que el maestro volviera de una junta.
-¿De dónde sacas todo eso?
-Tengo mis fuentes.
Tao bebió un poco más de su café.
-Bueno, no niego haber hecho lo que hice – pausó –Pero tu hermano…
-Escúchame bien, porque sólo lo diré una vez. Deja a mi hermano ahora mismo o juro que tus hijos…
Tao se puso de pie y lo tomó de la camisa.
-Mis hijos ¿qué, idiota? Ni se te ocurra hacerles daño porque soy capaz de destruirte lenta y dolorosamente.
Sehun sonrió de lado.
-Tus amenazas no funcionan conmigo – le dijo al chino.
Tao lo soltó.
-Vete de mi casa.
-¿Qué?
-¡Vete! – lo empujó y le lanzó la maleta con la que acababa de llegar.
Sehun maldijo una vez que estuvo afuera. Por suerte llevaba su tarjeta, y logró pasar en un hotel los días en los que se quedaría en casa de Tao.
Continuará…
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