8 de noviembre de 2020

Black Mamba - Capítulo 2

 

Capítulo 2: Mordida

 

Una semana había transcurrido desde aquel suceso en su departamento y no había pasado ningún día en el que Doyoung no torturara a los chicos capturados con el fin de obtener información, pero ninguno colaboraba.

Furioso, Doyoung regresó al Centro. Ingresó a su oficina y lo primero que le recibió fue una misteriosa caja sobre el escritorio. Preguntó a su asistente, el cual dijo no saber nada, ya que se había ido con él al lugar donde tenían escondido a los chicos.

-Déjeme pregunto a los vigilantes, jefe – dijo el asistente, abandonando la oficina.

Doyoung se acercó a la caja. La golpeó un par de veces y no hubo ningún sonido o movimiento proveniente de ella. Apagó su cigarrillo, contó hasta tres y la abrió.

-¡Mierda! ¡Seguridad! – gritó a todo pulmón.

Una mamba negra muerta se encontraba en la caja y en el fondo estaba la foto de su hija. Con desesperación y el corazón latiendo a mil por hora, llamó a su madre, la cual le dijo que todo estaba bien; sin embargo, le dijo que para que estuviera más tranquilo, pasarían la noche en el búnker.

-¿Qué pasa? ¿Estás bien, Doyoung? – preguntó Taeyong.

-Tengo que dar ya con ese hijo de puta – dijo entre dientes.

-Jefe, uno de los chicos dice que va a hablar – interrumpió un subordinado.

-Dile a alguien que se encargue de la caja – ordenó a Taeyong.

-Enseguida.

 

 

 

 

 

[1:20 AM]


Doyoung se encontraba en el estudio de su casa, analizando cada detalle de la información con la que contaban. Su orgullo le había impedido pedir escolta aquella noche.

Increíblemente, las cámaras del Centro de Inteligencia habían sido hackeadas, por lo que fue imposible dar con el responsable de haber dejado aquella caja en su oficina, algo que le llenaba de ira y frustración.

-¿Cómo mierda te llamas en realidad? – suspiró observando el retrato hablado de Black Mamba, el cual habían conseguido elaborar tras la confesión de uno de los chicos atrapados.

-Jung Jaehyun – y antes de que Doyoung pudiera hacer algo, el mencionado le apuntó con un arma en la nuca -No te muevas.

Doyoung chasqueó la lengua y levantó las manos.

-Vaya… con que te cansaste de jugar a las escondidas – retó.

-Me cansé de esperar a que me encontraras. No eres tan inteligente como dicen.

Doyoung aprovechó la distracción del otro para clavarle en la pierna el bolígrafo que tenía en su mano derecha; con ayuda de los conocimientos adquiridos en la Academia, logró desarmarlo y dejarlo tumbado en el suelo. El sujeto traía un cubrebocas, el cual no dudó en arrancarle.

-Eres sólo un niño – bufó decepcionado.

Doyoung estaba a punto de quitarse de encima del muchacho, pero se percató de que tenía un control en la mano.

-¿Qué mierda es—?

-Si llamas a tus amiguitos, dile adiós a tu familia – amenazó.

Doyoung sonríe.

-Adelante.

Jaehyun quedó perplejo y confundido.

-Cambiaste de lugar, ¿cierto?

-Hijo, te falta experiencia.

Dicho esto, Doyoung toma el cenicero que estaba sobre el escritorio y le dio un golpe en la cabeza, dejándolo inconsciente.

 

 

 

 

 

 

-Así que este es el aclamado, Black Mamba – bufó Taeyong.

-No estaría tan seguro de eso – dijo Doyoung mientras se arremangaba la camisa para luego poner sus típicos guantes de cuero.

Jaehyun había sido encerrado en uno de las celdas ocultas del Centro de Inteligencia; llevaba cerca de una semana de puras torturas, pero seguía firme sin revelar información.

Doyoung se tronó los nudillos y luego el cuello, para destensarse. Tomó a Jaehyun del cabello mientas preparaba su puño derecho. De pronto, Jaehyun comenzó a reír a carcajadas.

-¡Imbéciles!

Doyoung rodó los ojos y le golpeó en la mandíbula.

-Nunca les diré en dónde. Ni aunque me maten – agregó sin importarle los fuertes golpes que Doyoung le estaba dando -Jamás podrán con nosotros.

Doyoung enfureció y golpeó el espejó que estaba en aquella sala de interrogatorios. Taeyong rápidamente se acercó a él para revisarlo.

Jaehyun sonrió para sí mismo tras notar la complicidad y las miradas entre ambos.

 

 

 

 

 

 

 

Dos días después, mientras Doyoung y Taeyong caminaban hacia sus respectivos autos, una camioneta negra se dirigió hacia ellos a toda velocidad; ninguno de los dos tuvo tiempo para reaccionar, pues en cuestión de décimas de segundos, múltiples disparos salieron de dicha camioneta. La mayoría los recibió Taeyong y el auto que Doyoung utilizó para protegerse.

-¡Taeyong! ¡Taeyong, por favor! ¡Responde! – gritó desesperadamente Doyoung mientras sacudía el cuerpo del mencionado, sin importarle mancharse de sangre -¡Taeyong, por favor! 

Taeyong fue llevado rápidamente al hospital en donde se le reportó grave. Fue sometido a cirugía pues algunas balas habían dado en órganos vitales.

-Señor, encontramos esto en la zona – un subordinado le entregó una nota.

Doyoung la tomó con las manos temblorosas.

 

“Mordida.”

 

Arrugó el papel.

-Jefe, ¿a dónde va? – preguntaron sus subordinados, pero no respondió. Estaba que se lo llevaba el demonio.

-Déjenos solos – ordenó Doyoung tras ingresar a la celda de Jaehyun.

El guardia asintió, no muy convencido.

-¡¿Qué quieres a cambio?! – gritó Doyoung.

Jaehyun, quien le estaba dando la espalda, se volteó con una enorme sonrisa dibujada en su rostro.

-¡Dime qué quieres! – lo sacudió con fuerza de los hombros.

-Suelta a mis chicos.

-No – contestó tajantemente -No soltaré a esos ladrones.

Jaehyun comenzó a reír.

-Eres un idiota – pausó -Los chicos a los que atrapaste no son nada más que señuelos. No saben nada, ¿o creíste que dejaría que los atraparan tan fácilmente si de verdad pertenecieran a Mambas?

Doyoung le lanzó un puñetazo.

-Si esa es tu respuesta – Jaehyun escupió la sangre que había en su boca -Acabaremos con tu adorado Taeyong.

Doyoung le miró fijamente, temblando de coraje y con los ojos llorosos y rojos por lo sucedido en la tarde.

-Y luego seguirá tu familia.

Doyoung no dijo nada más, se limitó a salir de la celda. Jaehyun se sentó en la cama, sin borrar de su rostro aquella perturbadora sonrisa.

-Eres muy interesante, Doyoung,, ¿qué tal si juego un poco más contigo?

 

  

Continuará…

No hay comentarios.:

Publicar un comentario