Capítulo 2: Mordida
Una semana
había transcurrido desde aquel suceso en su departamento y no había pasado
ningún día en el que Doyoung no torturara a los chicos capturados con el fin de
obtener información, pero ninguno colaboraba.
Furioso,
Doyoung regresó al Centro. Ingresó a su oficina y lo primero que le recibió fue
una misteriosa caja sobre el escritorio. Preguntó a su asistente, el cual dijo
no saber nada, ya que se había ido con él al lugar donde tenían escondido a los
chicos.
-Déjeme
pregunto a los vigilantes, jefe – dijo el asistente, abandonando la oficina.
Doyoung se
acercó a la caja. La golpeó un par de veces y no hubo ningún sonido o
movimiento proveniente de ella. Apagó su cigarrillo, contó hasta tres y la
abrió.
-¡Mierda!
¡Seguridad! – gritó a todo pulmón.
Una mamba
negra muerta se encontraba en la caja y en el fondo estaba la foto de su hija.
Con desesperación y el corazón latiendo a mil por hora, llamó a su madre, la cual
le dijo que todo estaba bien; sin embargo, le dijo que para que estuviera más
tranquilo, pasarían la noche en el búnker.
-¿Qué
pasa? ¿Estás bien, Doyoung? – preguntó Taeyong.
-Tengo que
dar ya con ese hijo de puta – dijo entre dientes.
-Jefe, uno
de los chicos dice que va a hablar – interrumpió un subordinado.
-Dile a
alguien que se encargue de la caja – ordenó a Taeyong.
-Enseguida.
༺♡༻
[1:20 AM]
Doyoung se
encontraba en el estudio de su casa, analizando cada detalle de la información
con la que contaban. Su orgullo le había impedido pedir escolta aquella noche.
Increíblemente,
las cámaras del Centro de Inteligencia habían sido hackeadas, por lo que fue
imposible dar con el responsable de haber dejado aquella caja en su oficina,
algo que le llenaba de ira y frustración.
-¿Cómo
mierda te llamas en realidad? – suspiró observando el retrato hablado de Black
Mamba, el cual habían conseguido elaborar tras la confesión de uno de los
chicos atrapados.
-Jung
Jaehyun – y antes de que Doyoung pudiera hacer algo, el mencionado le apuntó
con un arma en la nuca -No te muevas.
Doyoung
chasqueó la lengua y levantó las manos.
-Vaya… con
que te cansaste de jugar a las escondidas – retó.
-Me cansé
de esperar a que me encontraras. No eres tan inteligente como dicen.
Doyoung aprovechó la distracción del otro para clavarle en la pierna el bolígrafo que
tenía en su mano derecha; con ayuda de los conocimientos adquiridos en la Academia,
logró desarmarlo y dejarlo tumbado en el suelo. El sujeto traía un cubrebocas,
el cual no dudó en arrancarle.
-Eres sólo
un niño – bufó decepcionado.
Doyoung
estaba a punto de quitarse de encima del muchacho, pero se percató de que tenía
un control en la mano.
-¿Qué
mierda es—?
-Si llamas
a tus amiguitos, dile adiós a tu familia – amenazó.
Doyoung
sonríe.
-Adelante.
Jaehyun quedó
perplejo y confundido.
-Cambiaste
de lugar, ¿cierto?
-Hijo, te
falta experiencia.
Dicho
esto, Doyoung toma el cenicero que estaba sobre el escritorio y le dio un golpe
en la cabeza, dejándolo inconsciente.
༺♡༻
-Así que
este es el aclamado, Black Mamba – bufó Taeyong.
-No
estaría tan seguro de eso – dijo Doyoung mientras se arremangaba la camisa para
luego poner sus típicos guantes de cuero.
Jaehyun
había sido encerrado en uno de las celdas ocultas del Centro de Inteligencia;
llevaba cerca de una semana de puras torturas, pero seguía firme sin revelar
información.
Doyoung se
tronó los nudillos y luego el cuello, para destensarse. Tomó a Jaehyun del
cabello mientas preparaba su puño derecho. De pronto, Jaehyun comenzó a reír a
carcajadas.
-¡Imbéciles!
Doyoung
rodó los ojos y le golpeó en la mandíbula.
-Nunca les
diré en dónde. Ni aunque me maten – agregó sin importarle los fuertes golpes
que Doyoung le estaba dando -Jamás podrán con nosotros.
Doyoung
enfureció y golpeó el espejó que estaba en aquella sala de interrogatorios. Taeyong
rápidamente se acercó a él para revisarlo.
Jaehyun
sonrió para sí mismo tras notar la complicidad y las miradas entre ambos.
༺♡༻
Dos días después,
mientras Doyoung y Taeyong caminaban hacia sus respectivos autos, una camioneta
negra se dirigió hacia ellos a toda velocidad; ninguno de los dos tuvo tiempo
para reaccionar, pues en cuestión de décimas de segundos, múltiples disparos
salieron de dicha camioneta. La mayoría los recibió Taeyong y el auto que
Doyoung utilizó para protegerse.
-¡Taeyong!
¡Taeyong, por favor! ¡Responde! – gritó desesperadamente Doyoung mientras
sacudía el cuerpo del mencionado, sin importarle mancharse de sangre -¡Taeyong,
por favor!
Taeyong
fue llevado rápidamente al hospital en donde se le reportó grave. Fue sometido
a cirugía pues algunas balas habían dado en órganos vitales.
-Señor,
encontramos esto en la zona – un subordinado le entregó una nota.
Doyoung la
tomó con las manos temblorosas.
“Mordida.”
Arrugó el
papel.
-Jefe, ¿a
dónde va? – preguntaron sus subordinados, pero no respondió. Estaba que se lo
llevaba el demonio.
-Déjenos
solos – ordenó Doyoung tras ingresar a la celda de Jaehyun.
El guardia
asintió, no muy convencido.
-¡¿Qué
quieres a cambio?! – gritó Doyoung.
Jaehyun,
quien le estaba dando la espalda, se volteó con una enorme sonrisa dibujada en
su rostro.
-¡Dime qué
quieres! – lo sacudió con fuerza de los hombros.
-Suelta a
mis chicos.
-No –
contestó tajantemente -No soltaré a esos ladrones.
Jaehyun
comenzó a reír.
-Eres un
idiota – pausó -Los chicos a los que atrapaste no son nada más que señuelos. No
saben nada, ¿o creíste que dejaría que los atraparan tan fácilmente si de
verdad pertenecieran a Mambas?
Doyoung le
lanzó un puñetazo.
-Si esa es
tu respuesta – Jaehyun escupió la sangre que había en su boca -Acabaremos con
tu adorado Taeyong.
Doyoung le
miró fijamente, temblando de coraje y con los ojos llorosos y rojos por lo
sucedido en la tarde.
-Y luego
seguirá tu familia.
Doyoung no
dijo nada más, se limitó a salir de la celda. Jaehyun se sentó en la cama, sin
borrar de su rostro aquella perturbadora sonrisa.
-Eres muy
interesante, Doyoung,, ¿qué tal si juego un poco más contigo?
Continuará…
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