10 de noviembre de 2020

Black Mamba - Capítulo 4

 

Capítulo 4: Presa

 

Tras la inesperada muerte de Black Mamba Senior debido a un ataque cardíaco, Dendroaspis recibió indicaciones de superiores para nombrar a otro líder lo antes posible; el grupo escogió de manera unánime a Jaehyun, ya que había demostrado tenacidad y sangre fría para el puesto. Jaehyun originalmente pertenecía a otro subgrupo, pero fue reubicado apenas Mambas lo seleccionó.

Sus ahora subordinados, no tardaron en ponerlo al tanto de los potenciales enemigos del grupo.; le proyectaron una presentación con los perfiles de dichas personas.

-¿Quién es él? – Jaehyun interrumpió al expositor.

- Kim Doyoung, investigador en el Centro de Inteligencia. Lleva años tras nosotros, le causó varios dolores de cabeza a Black Mamba Senior. Es bastante inteligente y peligroso.

-¿Alguna información nueva? - cuestionó.

-Creemos que, una vez realizado el ataque al Banco de Corea, él sea puesto como director de la investigación para dar con nosotros.

-Interesante.

-¿Algo más que desee saber de él?

-No, yo me encargo del resto – sonrió para sí mismo.

Desde aquel momento, Jaehyun supo que había encontrado a la presa perfecta para él. El problema era que no sería tan fácil de atrapar.

 

 

 

 

 

 

Doyoung había despertado con un enorme dolor de cabeza y cuerpo. Mientras se incorporaba en el mueble, vio una nota sobre la mesa de centro.

 

 

“Presa.”

 

 

Inconscientemente se llevó una mano al cuello, no sintió nada extraño. Caminó hacia al baño y se miró al espejo; tenía marcas, pero no eran mordidas. No sabía cómo sentirse, se había acostado con Black Mamba, el sujeto que llevaba persiguiendo por bastante tiempo, aunque en su interior estaba seguro que era un nuevo Black Mamba, pues el anterior, de acuerdo a sus investigaciones, era un hombre en sus 60’s o 70’s. Su cabeza estaba hecha un lío, Jaehyun era el enemigo, la persona que necesitaba capturar, pero por alguna razón no había querido avisar a sus superiores; todo estaba pasando demasiado rápido, tanto que no podía ni pensar con claridad.

Buscando escapar de su mente, se dio un baño para quitarse todo rastro de Jaehyun. Planeaba ir a visitar a su hija, aprovechando que era sábado, pero aquello se vio interrumpido cuando lo vio sentado en la cama de su habitación.

-Sabes, es increíble la capacidad del cerebro humano – dijo Jaehyun con una enorme sonrisa en su rostro.

-¡¿Qué mierda haces aquí todavía?! – exclamó entre asustado y emocionado.

-Acabo de regresar, no seas grosero.

-¿Qué me hiciste en el cuello?

-¿Por?

-Tengo marcas.

-Bueno… es obvio, después de lo anoche – se relamió los labios.

-No hablo de eso.

-No te inyecté nada.

-Ustedes… - pausó, tratando de controlar sus impulsos -Se deshacen de sus enemigos con veneno de mamba, por algo el nombre.

-Así es, pero no te considero un enemigo – se puso de pie y caminó hacia el otro -Sino una presa – le susurró al oído.

Doyoung quiso empujarlo, pero Jaehyun lo atrajo aún más hacia su cuerpo y lo tomó fuertemente de la barbilla.

-Estás hirviendo – dijo contra sus labios. Su voz sonaba preocupada.

-No dejaré que arruines mi carrera – murmuró con dificultad Doyoung.

La sonrisa de Jarehyun se borró cuando Doyoung se desvaneció en sus brazos. Lo recostó en la cama y tomó su celular.

 

-¿Estás seguro que no tiene nada pero nada de veneno? – preguntó apenas escuchó que le contestaron del otro lado de la línea.

 

-Seguro, ¿cuál es tu maldita preocupación? ¿Qué no confías en mí?

 

-Claro que sí, pero—

 

-¿Qué mierda hiciste? No me digas que lo mataste.

 

Jaehyun tocó el cuello de Doyoung.

 

-No… aún tiene pulso.

 

-Voy para allá.

 

 

 

 

 

 

Doyoung despertó sintiendo como si la cabeza se le fuera a partir; tenía la vista borrosa, pero pudo distinguir dos siluetas frente a su cama.

-¿Q-quién…? – murmuró con dificultad.

-Sólo es estrés. No tiene nada grave – dijo una de las siluetas.

-¿Qué está pasando? – preguntó subiendo un poco más el volumen de su voz a la vez que se incorporaba en la cama.

No obtuvo respuesta. Ambas siluetas salieron de la habitación.

-Ahora entiendo la razón por la que me pediste hacer ese placebo – dijo Yuta, uno de los mejores especialistas en toxinas y venenos que conocía.

-Estás viendo mal – aclaró Jaehyun.

-Mucho cuidado. Es un detective, si el Centro de Inteligencia y el grupo se enteran—

-Mira la hora, será mejor que te vayas. Gracias por todo – interrumpió las palabras de su colega.

Yuta asintió y abandonó el departamento. Jaehyun suspiró y reingresó a la habitación de Doyoung.

-¿A dónde vas? – preguntó apenas lo vio fuera de la cama.

-Al hospital y a encargarme de ti – contestó visiblemente molesto. Aún estaba un poco mareado.

-No… espera – Jaehyun intentó detenerlo sosteniéndolo de la muñeca.

-¡Suéltame! – exigió Doyoung logrando apartarse de Jaehyun.

-No estás envenenado, la cápsula que te di no es más que un placebo – confesó en un impulso por hacer que se quedara.

-¿Qué? – exclamó el mayor.

-Jamás te haría daño.

Y aquel momento se vio interrumpido por las sirenas de los autos de policía.

-¿Qué hiciste? – cuestionó el menor. Se sentía traicionado.

-Vienen a por ti. Este es tu fin, Black Mamba – Doyoung estiró la mano para tomar su arma, pero esta no estaba en el lugar de siempre.

-¿Buscabas esto? – cuestionó Jaehyun, quien esperando un ataque así, le quitó el arma apenas se desmayó.

Doyoung quedó estático, sin saber qué hacer. Jaehyun tenía la ventaja.

-Lo siento – dice Black Mamba para después presionar el gatillo. Doyoung sintió el impacto contra su hombro izquierdo, no pudo evitar caer sobre la cama.

Jaehyun aprovechó aquel momento para escapar, Doyoung no tardó en reincorporarse y comenzar a perseguirlo, pero estaba perdiendo mucha sangre, por lo que terminó desistiendo a pesar de su orgullo.

-¡Jefe! – gritaron varios policías, los cuales fueron a auxiliarlo.

-¡Déjenme! Estoy bien, vayan tras Black Mamba. Que no se escape – ordenó. Otro par de policías fue tras Jaehyun, mientras unos paramédicos se quedaron a socorrerlo.

 

 

 

 

 

 

 

-Los exámenes de sangre están correctos. No tiene nada – explicó la química de la clínica del Centro.

-¿Estás segura?

-Sí. Los repetí porque imaginé que preguntaría eso – pausó -Mire, aquí están los resultados – le entregó la tableta electrónica.

Doyoung suspiró aliviado.

-Incluso con el disparo, todo está en orden – agregó la mujer.

-Ya veo, gracias – Doyoung se levantó de la silla. Tenía un brazo vendado debido al disparo, por lo que le habían dado un tiempo para reponerse, pero su necedad le impedía dejar de ir al Centro para continuar con la investigación.

Muy, pero muy dentro de él quería volver a verlo. Y la única manera de hacerlo era…

 

 

 

Continuará…

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