18 de noviembre de 2020

Black Mamba - Capítulo 5


 Capítulo 5: Antídoto

 

El escándalo en el Centro no tardó en llegar, dos elementos del grupo Mamba habían escapado sin razón alguna. Nadie se explicaba cómo fue que dieron con el lugar donde los tenían escondidos.

-Por eso me negué a tomar ese descanso, jefe – se quejó Doyoung ante Yunho -Porque cada vez que no estoy, pasa este tipo de estupideces.

-Ya, ya. Reubicaremos al resto y luego continuaremos con la investigación – dijo Yunho -Aunque no puedo dejar de pensar en que tenemos un soplón entre nosotros.

Doyoung rodó los ojos.

-Confío en mi grupo – bufó.

-Cuídate la espalda, nunca sabes quién te saldrá con la puñalada – agregó Yunho.

 

 

 

 

 

 

 

Había pasado cerca de dos meses desde que aquellos dos chicos escaparon y a pesar de eso, Black Mamba continuaba desaparecido. Doyoung no lo quería aceptar, pero estaba desesperado.

-Vamos, ¿qué esperas? Suéltalos a todos – murmuró Jaehyun para sí mismo mientras observaba a Doyoung y a su hija salir de un restaurante de un mall.

Se alarmó cuando vio a un sujeto sospechoso salir de una tienda y seguir a Doyoung y a la niña. Con sumo cuidado, comenzó a seguir al sujeto hasta que lo tuvo lo suficientemente cerca; su pulso se aceleró cuando notó que tenía algo en la mano, al parecer era una jeringa.

-“Mierda, no voy a llegar a tiempo” – pensó Jaehyun.

-Entremos aquí, pá. Quiero ver uno peluches – dijo la niña, para luego jalar de la mano a su padre, cambiando inesperadamente de dirección.

Jaehyun aprovechó aquello para tomar del brazo al sujeto e ingresar con él al pasillo que llevaba hacia los sanitarios.

-¿Quién mierda te mandó? – cuestionó furioso.

-J-jefe – tartamudeó el sujeto.

-Responde, maldita sea.

-Los de arriba.

-¡¿Qué?! ¿Por qué quieren asesinarlo ya? Les dije que me dieran un poco más de tiempo. Además, es MI problema, no de ellos.

-Jefe, usted sabe quién está entre esos chicos.

Jaehyun suspiró y asintió.

-Diré que no di con Doyoung, pero por favor, apresúrese.

-Lo haré – murmuró -Gracias.

El sujeto sonrió de medio lado.

-Tenga mucho cuidado. El amor es peor que lo que hacemos nosotros – advirtió para después salir del pasillo y perderse entre la gente.

Jaehyun se quedó ahí, estático, sin saber qué pensar. ¿Amor? No podía decir que amaba a Doyoung; no lo conocía profundamente como para decir algo así, pero…

-¿Jaehyun?

Aquella voz le había sacado de su ensimismamiento y logrado aumentar su pulso en cuestión de décimas de segundo.

-¡Espera! ¡Jaehyun!

El fuerte agarre de Doyoung en su muñeca, hizo que detuviera su escapatoria.

-Suelta a los demás – murmuró.

-¿Qué?

-Hazlo, o algo malo va a pasar y no podré protegerte.

-¿Algo malo? ¿De qué hablas? – bufó el otro.

-Suéltalos ya – dijo entre dientes para terminar soltándose del agarre y huir a toda prisa de ahí.

-Pá, ¿quién es él?

-Un… conocido, cariño – contestó Doyoung, quien seguía confundido y con el corazón acelerado.

 

 

 

 

 

 

 

[Meses después]

 

En un intento desesperado por volver a ver a Jaehyun, Doyoung terminó soltando al resto de los chicos, pero seguía sin recibir noticias de él; hasta que, una mañana, cuando estaba a punto salir del departamento, se fijó que, en el tapete de la entrada, había una nota. Miró hacia ambos lados, pero no había ni un alma en el pasillo.

 

 

“Antídoto”

 

 

Sonrió para sí mismo apenas leyó el mensaje. Su felicidad se vio interrumpida por la vibración de su celular.

 

“Edén. 97. H-11-PM.”

 

Y la sonrisa regresó a su rostro tras recibir aquel texto. Sabía quién era y no podía esperar a que llegara la hora para volver a verle.

 

 

 

 

 

 

El pulso de ambos se aceleró apenas Jaehyun abrió la puerta de la habitación, dejando ver a Doyoung. Las palabras estaban de sobra, ninguno de los dos las necesitaba. El mayor prácticamente se había lanzado a la boca del otro; devorando sus labios con total devoción. Jaehyun apenas y pudo cerrar la puerta.

La cama recibió sus cuerpos en cuestión de segundos. Sus ropas yacían regadas por aquella lujosa habitación de hotel.

-Pensé que no entenderías mi mensaje – murmuró Jaehyun, apenas su boca estuvo libre de los besos de Doyoung.

-Soy detective, claro que iba a entender – contestó el otro, para después recorrer delicadamente el pecho del menor.

Jaehyun se tensó apenas sintió el aliento de Doyoung contra su miembro; con algo de brusquedad, intercambió las posiciones, dejando al otro boca abajo y debajo de su cuerpo. Tomó uno de los hielos que había sobrado en el vaso en el que minutos antes se había servido un poco de ron, lo puso en su boca y prosiguió a recorrer la espalda de Doyoung con él.

De pronto, se detuvo tras llegar a trasero del mayor, sacó el hielo de su boca y lo lanzó al suelo. Acarició los glúteos del otro y los separó.

-Espera—

-Shh – se limitó a responder el menor, para después lamer aquella parte tan privada para alguien como Doyoung.

El detective no pudo controlar sus gemidos y el placer que la lengua del otro le estaba produciendo; con una mano, comenzó a masturbarse, mientras que con la otra se sostenía como podía.

Jaehyun sonrió para sus adentros apenas lo sintió temblar. Sacó su lengua y prosiguió a introducir un dedo sin previo aviso, ocasionando que Doyoung se viniera; sin darle tiempo, introdujo otro más y segundos después, un tercer dígito. Jugaba con la entrada del otro, sin compasión alguna, ocasionando un inmenso placer en Doyoung.

-J-jaehyun— ¡ah! – gimió con fuerza el mayor, pues el aludido había tocado su próstata.

-Voltéate – ordenó, sacando los dedos del interior de Doyoung.

El mayor obedeció. Jaehyun lo tomó fuertemente de los muslos, abriendo sus piernas en el proceso. Se colocó el condón ante la hambrienta mirada de Doyoung, el cual no dudo en enredar los brazos en su cuello y atraerlo a su boca, sumiéndose en una guerra de pasionales besos.

Jaehyun comenzó a mover las caderas; no podía explicar todas las emociones que Doyoung le causaba, sólo sabía que eran demasiadas.  Doyoung arqueó la espalda y se vino por segunda ocasión. Jaehyun le siguió al poco tiempo, pero sólo paró para cambiarse de condón y continuar con aquel pasional encuentro.

-¿Te despedirán por haberlos soltado? – cuestionó Jaehyun.

-No – contestó Doyoung mientras se vestía.

-¿Qué estás planeando? ¿Cómo es que no has pedido refuerzos? – agregó el menor, sintiéndose nervioso por el cinismo del otro.

Doyoung no dijo nada, sólo sonrió y abandonó la habitación; Jaehyun suspiró y se recostó nuevamente en la cama, mirando hacia el techo.

-Me tiene atrapado – exclamó mientras acariciaba el lado vacío de la cama.

 

Continuará…

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