Autora: Kang
Grupo: NCT
Pareja: MarkHyuck
Clasificación: +18
Advertencias: AU, drama,
drogas, violencia, tortura, homofobia, violación, sexo
Resumen:
“¿Eres
sádico, psicópata o algo por el estilo?”
“Quizá un
poco de todo.”
Mark
sonrió.
🖤 — 🚬 — 💓 — 🚬
—
🖤
Capítulo 1:
Mala influencia
Donghyuck
abrió los ojos ante el incesante y molesto ruido de un claxon. Con pesadez y
mal humor, estiró el brazo hacia la mesita de noche junto a la cama; una vez
que sintió su celular, lo tomó y presionó el botón de bloqueo para activar la
pantalla y mirar la hora.
-6:57 am – exclamó
con molestia; la alarma sonaría a las 7:00 am, así que no valía la pena
regresar a dormir.
Estiró el
cuerpo, buscando relajar los músculos, ya que últimamente había estado
estresado gracias a la universidad. Una vez que terminó con sus ejercicios,
salió de la cama y caminó hacia el mueble donde guardaba la ropa; tomó unos boxers
limpios, unos jeans y una playera blanca. Salió de la habitación e ingresó al
baño.
-Demonios –
exclamó tras volver a escuchar el incesante claxon.
Sabía muy
bien de quién se trataba: Mark, su maldito vecino. Un estúpido “bueno para
nada” que tenía una banda de rock alternativo, la cual a menudo se reunía en su
departamento para ensayar, festejar y/o meter mujeres con dudoso estilo de
vida.
-Donghyuck – la
voz de Johnny, su hermano, le sacó de su coraje mañanero.
-¿Qué pasó? –
respondió dejando que el agua fría de la regadera mojara su cuerpo.
-Ya me voy al
hospital, no tuve tiempo de hacer el desayuno.
-Pero si hoy
te toca a ti – reclamó, volviendo a molestarse. ¿Qué no podía tener una mañana
tranquila, aunque sea una vez en el maldito mes?
-Lo haré
mañana y pasado, ¿trato hecho?
-Ya qué –
contestó no muy convencido.
-Nos vemos en
la noche – se despidió.
En realidad,
se compadecía de Johnny, era enfermero en una clínica psiquiátrica y siempre
regresaba a casa muy tarde y exhausto. No podía exigirle más, ya que de entre
los dos, él era el único que aportaba dinero, pues Donghyuck era un mero
estudiante de universidad que, cuando tocó el tema sobre buscar un trabajo de
medio tiempo, su hermano se negó rotundamente y le dijo:
“Los estudios son primero, Donghyuck.
El trabajo déjamelo a mí, yo me encargaré de que no nos haga falta nada.”
Estuvo a
punto de llorar con aquellas palabras.
Johnny y él
venían de una familia desgastante donde reinaba la violencia; sus padres
discutían todo el tiempo y luego desquitaban su molestia con ellos, los golpes
y los gritos eran pan de cada día. Por lo que, apenas Johnny reunió la
suficiente cantidad de dinero gracias a los múltiples empleos que tenía,
decidió independizarse y llevarse a Donghyuck consigo; necesitaban alejarse de
ese ambiente tóxico lo más rápido posible, pero rentar un departamento es muy
costoso hoy en día, así que cuando encontraron uno, no dejaron pasar la
oportunidad.
El
departamento era pequeño, con un baño, dos habitaciones, sala-comedor y cocina,
pero con eso les bastaba. El único detalle era la zona en la que estaba
ubicado; el típico barrio de mala muerte, a las afueras de la ciudad. Aunque, a
decir verdad, en el tiempo que llevaban viviendo ahí, no habían tenido ningún
problema de robo y/o asalto. Probablemente porque ya eran rostros familiares y se
sabía que la estaban pasando igual de difícil que los demás.
-Al menos
dejó un poco de café – murmuró Donghyuck tras revisar la taza de la cafetera.
Hoy se había
levantado de mal humor y con hambre, así que, aprovechando que recién había
hecho la despensa, se preparó unos huevos mientras miraba un vídeo en YouTube.
Todo estaba tranquilo, hasta que un fuerte golpe le asustó e hizo que casi
soltara la sartén que tenía en la mano izquierda. El ruido provino del imbécil
de al lado.
-¡Jeno eres
un pendejo! – escuchó la voz de su vecino.
-¡Para qué me
das tantas cosas! – respondió otro muchacho, quien supuso, era el tal “Jeno”.
-¡Más te vale
no haber roto mi guitarra!
-¡No le pasó
nada! ¡Ve!
Donghyuck
apretó la mandíbula inconscientemente; estaba cansado de él. Era el típico bad boy, alto, delgado, cabello negro,
tatuajes por doquier, piercings en el labio inferior, nariz (septum), ambas
orejas y en una ceja; siempre vestía de negro y apestaba a cigarro, alcohol y
probablemente a otras sustancias.
Para evitarse
discusiones y disgustos, Donghyuck había optado por no comentar nada a la
encargada del condominio, pero su paciencia disminuía día con día y llamar a la
policía ya no parecía una idea tan descabellada.
-Ya vámonos
que llegaremos tarde – una vez más, escuchó la voz de Mark -¿Quién va a conducir?
-Renjun.
-¿Qué? Pero
si—
-Te recuerdo
que la van es de él y que tú conduces como el demonio, así que ni pienses en
pedirle el volante.
El sonido de
alguien tocando la puerta trajo a Donghyuck de vuelta. Apagó la estufa y fue a
ver quién era.
-Señora Cho,
buenos días – saludó a la encargada del condominio.
-Hola
Donghyuck, vine por la renta – indicó la señora, quien de vez en cuando cobraba
la renta alrededor muy temprano en la mañana en un intento absurdo de toparse
con Mark y exigirle inútilmente que le pagara.
-Ah, sí.
Espere un momento – Donghyuck corrió a la cocina. Su hermano siempre dejaba el
dinero de la renta dentro del frasco para galletas.
-Mark, es día
de pagar la renta – dijo la Sr. Cho tras ver al aludido salir de su
departamento.
-No tengo tiempo
– respondió el pelinegro.
-¡Mark! –
gritó la señora.
-Hasta luego,
señora Cho. Que tenga buenos días – dijo el otro chico que acompañaba a Mark.
-Estoy a
punto de sacarlo – comentó la señora apenas Donghyuck regresó a la puerta -Me
debe casi 6 meses.
-¿Y por qué
no lo desaloja? – preguntó tratando de ocultar su emoción; nada le haría tan
feliz que dejar de verlo.
-Sinceramente,
me da lástima – exclamó.
-¿Por qué? –
Donghyuck a veces odiaba su curiosidad.
-No sé mucho
sobre su vida, sólo que es huérfano y vive de lo que gana con su banda.
-Ya veo.
-Bueno, no te
entretengo más. Gracias – se despidió luego de haber tomado el dinero.
-Hasta luego
– Donghyuck cerró la puerta y se dispuso a disfrutar del desayuno.
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[Horas después | 8:30
PM]
Donghyuck
acababa de regresar al departamento, después de un largo día en la universidad.
Estaba exhausto y lo único que quería era cenar, bañarse y dormir.
Su hermano le
había avisado que no llegaría a dormir, pues supliría a un enfermero de
guardia, por lo que Donghyuck se quedaría solo; la idea no le molestaba para
nada, es más, le gustaba estar solo, le daba mucha paz.
Luego de
hacerse algo de cenar, se dio un baño y se recostó en la cama. Estuvo cerca de
media hora en su celular, revisando sus redes sociales hasta que sintió que los
ojos le pesaban. Apenas los cerró, escuchó un portazo en el departamento de al
lado. Trató de ignorar el ruido de cosas cayendo al suelo y una que otra risa
hasta que…
-¡AH! ¡Sí!
¡Más fuerte! ¡AH!
Molesto, salió
de la cama, tomó sus audífonos y puso algo de música, pero de nada sirvió pues
aquellos gemidos seguían escuchándose. Salió de su habitación y fue a la de su
hermano, la cual estaba un poco más alejada, pero fue inútil, ya que, al
parecer, la cabecera de la cama estaba pegada a la pared que compartía su
departamento, así que no importaba lo que hiciera, el golpeteo se escuchaba sí
o sí.
-¿Qué
demonios le hace a esa chica? – exclamó asteado de la situación.
Cerca de media
hora después, los ruidos cesaron. Donghyuck regresó a su habitación, se acomodó
en la cama dispuesto a dormir, pero no llevaba ni 10 minutos con los ojos
cerrados cuando de nuevo los gemidos y el golpeteo en la pared comenzaron a
escucharse.
Donghyuck era
muy pacífico y lo último que quería eran problemas, pero en ese momento su
paciencia y sentido común no estaban presentes. Salió de su departamento y con
fuerza tocó la puerta de al lado.
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-¡¿Qué
demonios?! – exclamó Mark tras escuchar la puerta.
-No hagas
caso – pidió la chica debajo suyo, para después lamerle el cuello.
La puerta no
paraba de sonar.
-No vayas -
murmuró la joven tras ver cómo Mark se ponía la ropa interior.
-Silencio –
ordenó el aludido saliendo de la habitación -¿Qué? – preguntó apenas abrió la
puerta.
-Estás
haciendo mucho ruido – contestó rápidamente Donghyuck, tratando con todas sus
fuerzas de ocultar su nerviosismo. Ese chico expedía peligro por todos lados.
-¿Y? – bufó
Mark, recargándose en el marco de la puerta.
-No dejas
dormir.
-No es mi
problema. Además, en este piso no vive nadie más – contestó orgulloso, no
serían los primeros inquilinos que “sacaría a patadas” de aquel piso, del cual, se sentía dueño.
-Estamos mi
hermano y yo.
Mark rodó los
ojos y soltó una risilla, observando de arriba-abajo al chico que tenía
enfrente.
-Deja de
joder, maricón – dicho esto, cerró la puerta con fuerza.
Donghyuck
quedó estático por algunos segundos, hasta que reaccionó y regresó a su departamento.
“Maricón.”
Así era como
su padre le llamaba de manera despectiva tras confesarle que era gay. Nunca, ni
su madre ni su padre, aceptaron su orientación sexual. No sólo tenía que
soportar sus malos tratos, sino también sus comentarios ofensivos. Aquella
palabra le había hecho recordar momentos desagradables que había luchado por
olvidar.
Sacudió su
cabeza, tratando de despejarse. Fue a la cocina y se preparó un té de
manzanilla para poder conciliar el sueño.
Esa noche
sólo pudo dormir un par de horas, ya que su vecino continuó con sus ruidos
hasta el amanecer.
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Donghyuck llevaba
una semana durmiendo 2 horas como máximo; sus estudios se habían visto
afectados, pues no sólo no podía concentrarse, sino que también se dormía en
clase, llevándose uno que otro regaño por parte de sus profesores; pero,
nuevamente, había optado por llevar “la fiesta en paz” y no hacer nada.
Un domingo,
mientras regresaba del supermercado, vio a Mark subir las escaleras rumbo a su
departamento. Iba algunos escalones adelante suyo. Suspiró y esperó a que se
alejara un poco más para subir también.
-Demonios,
Jeno, ¿por qué tardas tanto en subir? – exclamó Mark dándose la media vuelta
-Ah, eres tú.
Donghyuck
rodó los ojos y prefirió ignorarlo.
-Oye, te
estoy hablando.
-¿Ah? –
respondió Donghyuck.
-¿Tienes
dinero para prestarme?
-¿Ah?
-“¿Ah” ¿Es lo
único que sabes decir?
Donghyuck aclaró
la garganta.
-¿Para qué
quieres el dinero? – nuevamente, su curiosidad le sobrepasaba.
-No es asunto
tuyo, ¿tienes o no?
-No –
contestó cortante.
-¿Seguro?
Porque veo que fuiste de compras… - agregó, mirando las bolsas que Donghyuck
sostenía en ambas manos.
-No, no tengo
– recalcó y continuó subiendo las escaleras.
Apenas estuvo
un escalón arriba de Mark, este le tomó fuertemente del brazo y lo jaló hacia
bajo, quedando en el mismo escalón que él.
-Cuidado con
llamar a la policía, maricón – advirtió y le soltó.
Donghyuck
nuevamente se encontraba estático. Esta vez fue Mark el que continuó subiendo
las escaleras.
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[Horas después | 11:30
PM]
Donghyuck
trataba de ver una película en su celular, pero el ruido de la música y risas
del departamento de al lado no se lo permitían.
“Cuidado con llamar a la
policía, maricón.”
Recordó las
palabras de su estúpido vecino.
-Vete a la
mierda, Mark – exclamó para después teclear 911 en su celular y presionar “llamar”.
Tras realizar
su queja por disturbios y probable consumo de sustancias ilícitas, regresó a
ver su película, pero no prestó mucha atención pues estaba pendiente de que
llegara la policía.
Cerca de 20
minutos después, escuchó pasos en las escaleras. Una enorme sonrisa se dibujó
en su rostro cuando el escándalo y los reclamos e insultos de Mark hacia los
uniformados inundó el lugar.
Luego de
mucho tiempo, pudo dormir tranquilamente sin tener la más mínima idea de en lo
que se había metido.
Continuará…
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