25 de agosto de 2022

Rock Me - Capítulo 3


 Capítulo 3:
Marcas

 

Tras ser liberado, Donghyuck entró a su departamento con suma rapidez; su hermano no estaba, así que no habría nadie para interrogarlo y podría dejar que todas sus emociones fluyeran libremente. Lanzó su mochila al suelo y fue directo al baño; no se inmutó cuando sintió el agua fría golpear su cuerpo tras colocarse bajo la regadera.

¿Qué diría Johnny si lo viera en ese estado? Seguramente estaría decepcionado de él; había trabajado tanto para sacarlo de aquel ambiente hostil en el que crecieron, le había aconsejado para que construyera su carácter y no se dejara pisotear por nadie, y ¿cómo se lo agradecía? Dejándose humillar por un imbécil homofóbico y su banda de esclavos.

Salió de la regadera del baño e ingresó a su habitación para secarse y ponerse ropa limpia. Después limpiaría el agua del suelo. Tras colocarse su pijama, la cual consistía en unos pantalones a cuadros y una camiseta blanca, regresó al baño para recoger su ropa y meterla a la lavadora; no podía dejar “evidencia” de lo que había pasado, así que necesitaba eliminar el olor a cerveza que había inundado el departamento apenas entró en él.

Mientras miraba cómo las prendas giraban en la lavadora, su vista se humedeció; estaba llorando, ya no podía contenerlo más. Tomó un profundo respiro, intentando calmarse. Se dispuso a limpiar el agua que había dejado en el suelo con el mop que recién había comprado su hermano; vaya manera de estrenarlo.

Luego de haber eliminado toda evidencia, fue a su habitación. Planeaba acostarse en su cama y dormir lo que fuera necesario, pero sus pasos se detuvieron apenas pasó por el espejo de pie que tenía en una esquina. Se acercó a él.

-Mierda – exclamó tras percatarse del enorme y obvio golpe que adornaba su pómulo izquierdo -Ouch – se quejó tras pasar sus dedos sobre el moretón y sentir una punzada de dolor.

El maquillaje no cubriría aquello; necesitaba inventar una historia para que Johnny le creyera. Continuó revisando su cuerpo, sus brazos también estaban marcados por los cables con los que había sido amarrado, pero aquellas marcas se irían en cuestión de horas, el golpe en su pómulo no.

Mientras hacía una lluvia de ideas mental, escuchó que llegaba su hermano; su corazón comenzó a bombear con fuerza, estaba muy nervioso.

-Donghyuck, ¿en dónde estás? Traje la cena – avisó Johnny.

El aludido pasó saliva, cerró los ojos y lanzó un suspiro al aire.

-Voy – contestó.

Tomó un cárdigan gris que había dejado sobre su cama, para ocultar las marcas en sus brazos. Caminó hacia la puerta de su habitación. Suspiró una vez más antes de girar el pomo y salir.

-¿Qué te pasó? – fue lo primero que recibió apenas puso un pie fuera de la habitación.

-Ah… me golpeé.

Johnny arqueó una ceja.

-¿Con…?

-Se me cayó el celular encima, ¿ok?

-¿Desde qué altura?

-No importa ya. ¿Qué trajiste para cenar?

Su hermano hizo una mueca con la boca, no muy convencido por la historia del otro, pero no preguntó más.

Mientras Johnny explicaba la travesía que había pasado para conseguir la cena, Donghyuck trataba de recordar en dónde demonios había dejado su celular; sintió un escalofrío recorrer su espalda cuando una opción cruzó su mente: el departamento de Mark.

 

 

 

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[Al día siguiente]

 

Donghyuck no encontraba su celular por ningún lado, había puesto de cabeza su habitación y nada. La posibilidad de haberlo dejado en el departamento de Mark le causaba ansiedad pura.

Aprovechando que lo había escuchado salir a tempranas horas de la mañana, fue corriendo por su billetera al supermercado mientras pensaba muy bien y se armaba de valor para hacer algo que llevaba mucho tiempo sin hacer.

Tras regresar al condominio, en lugar de ingresar a su departamento, se paró frente a la puerta del de Mark.

Sacó su credencial de universitario; haría el viejo truco de abrir la puerta con una tarjeta, era un experto en ello, lo había hecho varias veces cuando sus padres le dejaban encerrado en su habitación como “castigo”, Johnny se lo había enseñado.

-Vamos, vamos – murmuró para sí mismo. De pronto escuchó el “click” -¡Sí! – exclamó orgulloso.

Apenas abrió la puerta, el olor a cigarro invadió su nariz y boca; no pudo evitar toser un par de veces. No sabía con cuánto tiempo contaba, así que necesitaba ser rápido.

Registró los muebles, la cocina y el baño y no encontró nada. Su última opción eran las habitaciones; con temor caminó hacia la primera que vio, estaba seguro que era de Mark por los posters de bandas de rock pegados en ella, pero justo cuando giró el pomo, sintió una mano en su hombro derecho.

-¿Buscabas esto?

Donghyuck dio un brinco y sintió cómo la presión se le bajaba. Se giró con el miedo y la ansiedad comiéndolo vivo, pero un suspiro abandonó su cuerpo cuando vio que no era quien pensaba.

-No deberías estar aquí. Tienes mucha suerte de que fui yo quien entró – dijo Renjun, extendiéndole el celular -Anoche lo confundí con el mío por las prisas, no pienses mal.

-N-no, para nada. Gracias – Donghyuck prácticamente le arrebató el celular y caminó hacia la salida.

-No te metas con Mark, lo digo en serio – advirtió Renjun girándose para ver que el otro abandonara el departamento.

Donghyuck asintió repetidas veces y se fue de ahí.

 

 

 

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Donghyuck no había escuchado a Mark por varios días; pensó que se había mudado o simplemente metido en algún lío y estaba en la cárcel, poco le importaba.

Sus días habían sido llenos de tranquilidad, su hermano había estado durmiendo en el departamento, por lo que no tenía miedo de que alguien le hiciera algo malo.

 

Pero…

 

 

Un sábado por la noche, cuando regresaba de haber ido a cenar con Jungwoo, vio a Mark platicando con sus amigos en la puerta de su departamento.

Tomó aire y subió las escaleras sin hacer contacto visual. Podía sentir la intensa mirada de Mark sobre él; trató de ignorarlo lo más que pudo mientras hacía lo posible por abrir la puerta de su departamento.

Apenas estuvo “a salvo” en su hogar, se metió a su habitación y se tiró en la cama. Miró hacia el techo y luego hacia su puerta, la cual estaba cerrada y tenía una nota ahí.

 

Tengo guardia. Saca la basura por mí :)

 

Donghyuck suspiró molesto, ¿que no podía mandar un mensaje por celular? Además, claro que no lo haría hasta que estuviera seguro de que los amigos de Mark se hubieran ido y que éste último estuviera durmiendo o encerrado en su departamento.

Cerró los ojos y sin darse cuenta se quedó dormido.

 

 

 

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Donghyuck despertó de golpe, había tenido una pesadilla: Mark lo secuestraba.

Miró su celular, eran las 3:40 a.m. Pegó la oreja a la pared, tratando de escuchar lo que pasaba en el departamento de al lado. No escuchó nada por lo que supuso que sus amigos se habían ido.

Tomó las bolsas de basura; abrió la puerta con mucho cuidado, miró hacia ambos lados y no vio a nadie. El lugar estaba desierto. Suspiró y caminó hacia el conducto en donde tiraban la basura.

Bostezó y estiró los brazos, haber salido le había dejado sin energía. Caminó con lentitud hacia su departamento y justamente cuando estiró el brazo para tocar el pomo de la puerta, la de Mark se abrió.

-¿Por qué tan asustado? – preguntó su vecino.

Donghyuck no pudo evitar hacer una mueca tras sentir el aliento alcohólico de Mark. Optó por ignorarlo e hizo por girar el pomo de la puerta.

-Hmm… no creo que funcione, la dejaste abierta y no pude evitar ponerle seguro – dijo con cinismo.

Donghyuck abrió los ojos de par en par. Comenzó a dar unos pasos hacia atrás para escapar de ahí, no sabía a dónde, pero estar más tiempo cerca de él no traería nada bueno. Mark rápidamente le tomó de la camiseta.

-Déjame ir, por favor… no te he hecho nada – suplicó cuando sintió aquel fuerte agarre en su ropa.

Mark no dijo nada, lo tomó del cabello y lo arrastró hacia su departamento.

-¡Por favor! – suplicó Donghyuck.

Mark lo lanzó al sillón de la sala. Donghyuck no sabía qué hacer, no sabía cómo actuar.

-Qué interesante, ¿cómo fue que recuperaste tu celular? – cuestionó Mark.

-N-no lo hice – mintió, desviando la mirada.

-Te vi subiendo las escaleras con él.

Donghyuck no dijo más. Mark tomó una cerveza de la mesa frente al sofá, la abrió y comenzó a beberla.

-¡Mierda! Está caliente – se quejó para después eructar -Sabes, pensaba vender tu celular y pagarme unas líneas* con el dinero, pero ¡tenías que joder mis planes! – gritó.

-T-te lo puedo dar, sólo déjame ir por él – dijo, intentado levantarse del sofá, Mark se lo impidió.

-¿Me crees imbécil o qué? – exclamó –No sólo me enfurece que hayas arruinado mis planes, sino que entraste a mi departamento.

-T-tu amigo— él… ¿te lo dijo?

-Claro, Renjun no es bueno con el alcohol. Fue cuestión de un par de cervezas – explicó.

-Y-yo… de verdad lo necesitaba, lo siento – susurró Donghyuck.

Mark chasqueó la lengua y sin decir palabra, se estiró para recoger algunos cables que había dejado en el suelo.

-Para mí una disculpa no es suficiente – aclaró mientras miraba los cables que tenía en las manos.

-¿Qué vas a hacer? – cuestionó Donghyuck; estaba al borde del llanto, el miedo se había apoderado de su cuerpo.

Mark abrió la boca para contestar, pero el sonido de alguien tocando la puerta, le interrumpió.

-No vayas a hacer una estupidez – advirtió a Donghyuck, para después girarse y abrir la puerta.

-Hola, bebé.

Un chico delgado, de cabello color durazno, medias de red, falda a cuadros roja y con tabloides, crop de manga larga negro y botas de combate del mismo color fue lo primero que tanto Mark como Donghyuck vieron.


 

Continuará…

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