Capítulo 2:
Tortura
[Al día siguiente]
Donghyuck estaba
en la parada del autobús esperando a que llegara el indicado que le llevaría la
universidad.
-El dinero –
exclamó para sí mismo tras recordar que no lo tenía a mano.
Mientras
revisaba su mochila, sentía cómo la presión se le bajaba tras no encontrar su
billetera.
-No puede
ser, estoy seguro que estaba aquí – agregó.
Miró su
celular; no tendría tiempo suficiente para regresar, buscarla en el
departamento y regresar a la parada, ya que el autobús pasaba cada media hora.
-Mierda –
continuó revisando los demás bolsillos de su mochila hasta que encontró
suficientes monedas para el pasaje.
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-Gracias, me
has salvado – dijo Donghyuck a su amigo mientras caminaban hacia el área de las
mesas, en busca de una vacía.
-No te
preocupes, para eso estoy – contestó Jungwoo, su mejor amigo, el cual había
terminado comprándole el almuerzo debido al problema con su billetera.
Tras
encontrar una mesa vacía, Donghyuck prácticamente devoró su comida, pues se
había despertado tarde, probablemente porque su cuerpo al fin pudo relajarse
tras semanas de estar soportando el ruido de su molesto vecino, y no había
tenido tiempo de desayunar.
-¿Cuándo fue
la última vez que usaste la billetera? – preguntó Jungwoo, mientras le extendía
una servilleta de papel -Límpiate, tienes restos de comida hasta en las
mejillas.
Donghyuck
tragó lo que tenía en la boca y tomó la servilleta mientras hacía memoria.
-Creo que
cuando fui al supermercado— espera – detuvo sus palabras cuando un recuerdo
cruzó por su mente -¡Maldición! – aporreó ambas manos en la mesa.
-¿Qué pasa? –
exclamó su amigo, algo asustado por la repentina reacción del otro.
-¡Mi estúpido
vecino la robo! Estoy seguro – afirmó con coraje.
-¿Hablas del
vago ruidoso?
Donghyuck
asintió.
-Como me
negué a prestarle dinero, seguramente la tomó cuando me lo encontré en las
escaleras y me advirtió sobre “no llamar a la policía” – explicó.
-Rayos, ¿y
qué vas a hacer?
-Intentaré
pedírselo de manera civilizada, sino tomaré otras medidas.
-Espera, ¿no
se supone que se lo llevó la policía?
-Tienes razón
– murmuró -Pero seguramente ya lo habrán dejado libre, así funcionan las cosas
por donde vivo.
-Esperemos
que todo salga bien, entonces.
El moreno
asintió con la cabeza y continuó comiendo.
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Donghyuck acababa
de regresar de la universidad, estaba tan entretenido buscando las llaves en su
mochila que no se dio cuenta de la presencia de Mark, quien se encontraba apoyado
en el barandal del pequeño balcón que se formaba en el pasillo de sus
departamentos; parecía que le estuviera esperando.
-Fuiste tú,
¿verdad?
Donghyuck dio
un respingo tras escuchar aquello; sin embargo, prefirió ignorarlo y continuar
buscando sus llaves.
-¡Te estoy
hablando! – Mark alzó la voz.
-¿Y qué si
fui yo? – preguntó Donghyuck, encarando al pelinegro -Además, ¿en dónde está mi
billetera?
-¿De qué
mierda hablas?
-Seguramente
la robaste cuando me viste el otro día en las escaleras.
Mark soltó
una risilla. Bebió lo que quedaba dentro de la lata de cerveza que tenía en una
mano y la lanzó por las escaleras.
-¿Y qué si
fui yo? – devolvió Mark retadoramente.
-Devuélvemela
– exigió Donghyuck.
-Claro – el chico
malo fingió entrar a su departamento; de pronto, se giró intempestivamente y un
puñetazo se estampó en la mejilla izquierda de Donghyuck, dejándolo desubicado.
Mark
aprovechó la confusión de su vecino para tomarlo con fuerza de los hombros y
meterlo a su departamento.
-¿Qué haces?
¡Déjame en paz! – reclamó Donghyuck tras percatarse de lo que había pasado.
-¿O sino qué?
¿Llamarás a la policía? – preguntó Mark -Chicos, tenemos un invitado – indicó a
sus amigos, quienes estaban platicando, comiendo y bebiendo en la cocina.
-Vaya, ¿quién
es? – cuestionó Jeno.
-Mi vecino,
el imbécil que llamó a la policía – explicó Mark.
-Escucha,
sólo dame mi billetera. No quiero problemas – pidió Donghyuck, tratando de
sonar valiente, aunque en realidad estaba muriendo de miedo.
Mark chasqueó
la lengua y sonrió de manera burlona ante aquel comentario.
-No debiste
hacer eso, pasamos una noche del demonio. Casi violan a nuestro querido Renjun
– aclaró Jaemin, quien se había sentado junto a Jeno; ambos se encontraban en
el único sofá del departamento, el cual estaba en lo que podría considerarse la
sala.
-Renjun, trae
una cerveza – indicó Mark.
El aludido,
quien se había quedado en la cocina, sacó una lata de cerveza del refrigerador
y se la lanzó a Mark, el cual había soltado a Donghyuck.
-Toma – se la
extendió al moreno, quien negó con la cabeza.
-No bebo,
gracias – aclaró.
Mark gruñó.
-No fue una
pregunta.
-¡No quiero!
– insistió Donghyuck.
-Sujétalo
bien, Jaemin – ordenó Mark a su amigo.
El aludido
suspiró con cansancio, se puso de pie y con una mano tomó a Donghyuck del
cabello y con la otra le arrebató la mochila y la lanzó al suelo.
Mark abrió la
lata de cerveza y la estrelló contra el pecho de Donghyuck.
-Bebe.
-No quiero –
contestó Donghyuck.
Mark chasqueó
la lengua; con su mano izquierda, tapó la nariz de Donghyuck, el cual
inconscientemente abrió la boca, por lo que Mark aprovechó para estampar la lata
contra la boca del otro, obligándolo a beber el contenido de esta.
-¿Tienes más
sed? – cuestionó el chico malo.
Donghyuck no
podía para de toser; la cerveza se había colado por sus fosas nasales.
-Renjun, pásame
otra. Nuestro querido amigo tiene sed.
El aludido tardó
en reaccionar, lo cual terminó desesperando a Mark, quien fue a la cocina,
empujó a su amigo, sacó la cerveza del refrigerador y regresó a la sala.
-Déjame ir…
por favor – pidió en voz baja Donghyuck.
-¿Escucharon
eso? “Por favor” – Mark imitó con burla la desesperación de Donghyuck -Ahora… -
abrió la lata -Hay que calmar su sed.
-¡No, por
favor! – suplicó Donghyuck.
-Sujétalo
bien, Jaemin – recalcó Mark tras percatarse que su amigo había suavizado el
agarre en el cabello y brazos de su vecino.
Mark volvió a
taparle la nariz. Una vez más, Donghyuck casi se ahoga con la cerveza.
-Suéltalo –
indicó el chico malo.
Jaemin
obedeció. Donghyuck cayó hincado al suelo, tosía sin parar a la vez que jadeaba
por aire.
-Veamos qué
tanto tienes aquí – comentó Mark caminando hacia Renjun, el cual había recogido
la mochila del moreno y se había puesto a revisar su contenido.
-Es
estudiante – exclamó Renjun, algo alarmado tras encontrar la credencial de
estudiante de Donghyuck.
-De
universidad, idiota. Conozco esa escuela, es para privilegiados – aclaró Mark luego
de arrebatarle la credencial a su amigo -Así que tu nombre es… Donghyuck.
El aludido se
puso de pie y corrió a la puerta, Jaemin llegó antes y se puso frente a esta,
cerrándole la salida a Donghyuck.
-¿Por qué la
prisa? – preguntó Jaemin con los brazos cruzados y una enorme sonrisa en el
rostro.
-Déjenme ir,
prometo que no diré nada – suplicó Donghyuck.
-No creo que
puedas hacerlo – dijo Mark, sonriente.
-¿V-van a
matarme? – preguntó Donghyuck, temblando.
-No sé, ¿qué
opinan? ¿Somos asesinos? – Mark lanzó la pregunta a sus amigos.
Antes de que
alguno dijera algo más, la puerta comenzó a sonar.
-Seguramente
son las chicas – indicó Mark -Amárrenlo – señaló a Donghyuck.
Jaemin dejó
de bloquear la puerta para hacer lo pedido por su amigo; con ayuda de Jeno,
Donghyuck fue sentado en una silla que Jeno había tomado del comedor, luego sus
brazos fueron puestos detrás de su cuerpo y amarrados a la espalda de la silla
con lo primero que los chicos vieron: cables que usaban para conectar sus
amplificadores y guitarras; su boca fue cubierta con un pedazo de franela que
usaban para limpiar sus instrumentos.
Mark, tras
ver que su presa estaba atrapada,
abrió la puerta del departamento.
-Hola, hola.
¿Se perdieron? – preguntó, mirando a las muchachas de arriba abajo.
-Sí, ¿podrían
darnos posada? – respondió una de las chicas.
Mark asintió
y se hizo a un lado, dejándolas ingresar al lugar.
-¿Y ese? ¿No
se suponía que sólo serían 3? – preguntó otra muchacha.
-Es un
invitado, no hay de qué preocuparse – aclaró Mark.
-¿Invitado?
Pero si está amarrado – dijo la tercera joven.
Donghyuck les
suplicaba con la mirada, pero las chicas parecían no inmutarse ante su
desesperación.
-Les veo
mañana – Renjun se despidió, caminando hacia la salida. No le gustaba ese tipo
de “diversión”, tampoco estaba muy de acuerdo en la manera en la que Taeyong había
tratado a su pobre vecino, así que optó por deslindarse de todo y salir de ahí.
-Adiós~ -
dijeron en unísono las jóvenes.
-Tú te lo
pierdes – gritó Mark antes de que Renjun cerrara la puerta -Entonces…
¿comenzamos? – preguntó a las chicas.
Jeno entró a la
habitación que utilizaban para practicar su música con la chica de cabello
rubio, Jaemin se fue al baño con la de cabello cobrizo y Mark se quedó en la
sala con la de cabello negro.
El chico malo
se sentó en el sofá, quedando frente a la silla en donde estaba Donghyuck;
abrió las piernas y la chica se sentó en su regazo. En cuestión de un par
minutos, habían comenzado a tener relaciones sexuales.
-Hey,
maricón, la mirada hacia aquí. De esto te pierdes por preferir los penes – dijo
Mark penetrando con fuerza a la chica, la cual no paraba de gemir su nombre.
Donghyuck apretaba
los ojos y mantenía la cabeza hacia a un lado; sin embargo, podía escuchar
todo. Se sentía mareado y nauseabundo. Una vez que los gemidos y otros sonidos
terminaron, abrió los ojos con miedo. Vio a Mark susurrarle algo a la chica, la
cual acababa de bajarse de su regazo y se encontraba acomodándose aquel
ajustado vestido negro que traía puesto.
-Eso te
costará extra – indicó la muchacha, tomando los billetes que Mark acaba de
sacar de su billetera.
-Sí, sólo
hazlo – bufó mientras encendí un cigarrillo.
La chica caminó
hacia Donghyuck, el cual estaba asustado e inquieto. Se sentó en sus piernas y
comenzó a besarle el cuello, pero en cuestión de segundos, detuvo sus acciones.
-Es muy
lindo, pero… – indicó la joven, quitándose de encima de Donghyuck -Es más fácil
que le abra las piernas a alguno de ustedes que a mí – exclamó.
Mark quedó
atónito.
-¿O sea que
no lo harás?
-No, sorry.
¡Vámonos chicas! – gritó.
Las muchachas
salieron de los respectivos lugares en los que se encontraban.
-Ya sabes en
dónde encontrarnos~ - dijo la chica de cabello negro a Mark para después
guiñarle el ojo y salir del departamento con sus compañeras.
El rostro de
Mark se descoló apenas las jóvenes se fueron. Lanzó su cigarrillo al suelo y lo
pisó para apagarlo.
-¡Estoy harto
de las personas como tú! – se levantó del sillón y tomó de la camisa a Donghyuck.
-¡¿Sabes por
qué odio a los tipos como tú?!
Donghyuck
negó con la cabeza.
De pronto, el
timbre de un celular interrumpió aquel tenso momento. Jaemin y Jeno, quienes
recién habían salido de la habitación y del baño respectivamente, comenzaron a buscar
de dónde provenía aquel sonido.
-¿Hola?
La voz de
Mark detuvo sus acciones.
-Creo que es
el celular del vecino – susurró Jeno a Jaemin.
-Sí, eso
parece.
-Donghyuck se
encuentra ocupado en estos momentos, pero puede dejar el mensaje conmigo, soy
su amigo – indicó Mark, quien sonrió siniestramente tras escuchar algo del otro lado de la línea -A ver,
permítame un momento, ¿podría repetir lo que acaba de decir? – pidió para
después alejar el celular de su oreja y ponerlo en altavoz.
“Encontramos la billetera de su amigo
en la caja registradora en donde realizó su compra. Puede pasar por ella al
área de servicio al cliente cuando lo crea pertinente; necesitaremos algún tipo
de identificación para verificar su identidad.”
Mark miró
fijamente a Donghyuck, el cual palideció tras escuchar aquello.
-Muchas
gracias, le avisaré a mi amigo en cuanto se desocupe – dicho esto, finalizó la
llamada. Se acercó a Donghyuck y le dio un puñetazo en el estómago, provocando
que el chico se encorvara en la silla.
-Wow, ¿por
qué fue eso? – preguntó Jaemin, ayudando a Donghyuck a incorporarse.
-Me acusó de
haberle robado la billetera – tras decir aquello; nuevamente levantó el puño
con intenciones de darle otro golpe, pero Jeno se adelantó y le detuvo.
-Ya déjalo, Mark.
-¡¿Qué?! Si lo
dejo ir llamará a la policía – se quejó el chico malo, arrebatándose del agarre
de su amigo.
-¿Y qué
piensas hacer? ¿Matarlo? – cuestionó Jeno.
Mark miró a
Donghyuck, el cual apartó la mirada. Lanzó un suspiro y se acercó a su víctima.
-Te dejaré
ir, pero pobre de ti que llames a la policía o digas algo a alguien – advirtió.
Donghyuck asintió
repetidas veces. Jeno fue por la mochila del chico y se la pasó a Mark el cual
la aventó a Donghyuck luego de que Jaemin le había desatado.
Mark lo tomó
fuertemente del brazo y lo sacó del departamento.
-Estás
advertido – dicho esto, cerró la puerta con fuerza.
-¿Qué rayos,
Mark? Pensé que lo asesinarías – exclamó Jeno.
-Claro que
no, sólo quería darle una lección.
-¿Crees que
cumpla con lo que dijiste? – preguntó Jaemin.
-Se
arrepentirá toda su vida si no lo hace.
Continuará…
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