Autora: Kang
Grupo: EXO
Pareja: SeTao (Top!Sehun)
Claficación: +16
Advertencias: AU, lemon
Resumen:
Es sólo una mordida, ¿a quién le
importa?
Nada va a pasar, ¿verdad?
Nada va a pasar, ¿verdad?
¿A quién le importa si nos metemos en
problemas?
Tú lo quieres también
Gain
– Apple
Especie de colección de oneshots.
*****
apple
Nombre:
Sehun.
Edad: 19 o 20 años.
Profesión: jardinero.
Estado civil: no importa.
Edad: 19 o 20 años.
Profesión: jardinero.
Estado civil: no importa.
Eso era lo único que Tao sabÃa de aquel chico que
trabajaba en su casa. HabÃa hecho de todo para intercambiar palabras con él,
pero IMPOSIBLE. Aquel muchacho simplemente se limitaba a contestar “sÔ y “no”
a cualquier pregunta que Tao le hiciera.
-Entonces… ¿no estás estudiando?
-No.
-¿Por qué?
-Porque no.
Y fin de la conversación; a Tao se le cocinaba el
hÃgado cuando aquello pasaba.
-¿Puedo preguntarte algo más?
-No, sólo perderÃa tiempo.
El chino estuvo a punto del paro cardÃaco tras
recibir esa respuesta.
-Pff… estás muy bueno, pero tu humor jode todo –
soltó Tao, sin pena alguna.
Sehun se sorprendió y cortó una de las preciosas
rosas de la señora Huang.
-¡Demonios! – maldijo.
Tao comenzó a reÃrse.
-¿Qué? ¿Nunca te lo habÃa dicho? Por dios, ¿qué
no te ves al espejo? Estás que te caes de bueno.
-Será mejor que dejes de decir esas cosas.
-¿Por? ¿Te incomoda?
-Basta, Tao.
-Wow, ¿sabes mi nombre?
Sehun se sintió atrapado.
-Tu madre lo dice todo el tiempo.
-Hmm… no lo creo…
-Vete, déjame terminar.
-No, no hasta que consiga lo que quiero.
-¿Ah?
-Cógeme.
Y otra rosa pasó por el filo de la tijera de
jardÃn.
-¿QUÉ?
-Quiero que me cojas.
-Pero… yo, no me gustan los hombres.
-Eso se puede arreglar – Tao se levantó aquel
sport rojo manzana.
-No, no, no, no. Para, no hagas eso.
-¿Por qué? – Tao hizo un puchero.
-¿Asà eres con todos los jardineros que han
trabajado aquÃ?
-No… sólo contigo.
-Como sea, vete.
-¿Ah? ¿Estás rechazándome?
-SÃ.
-Oh, no. No, Sehun – Tao se puso en pose de diva
-No harás algo asà – jaló el banquillo en el que el coreano estaba parado,
haciendo que éste cayera al piso, dándose un fuerte golpe en la espalda.
-¡¿Qué mierda te pasa?! – gritó molesto.
-Cógeme y te dejo en paz.
-Bien.
Tao abrió los ojos con sorpresa.
-Perdón, ¿qué dijiste?
-Haré lo que pides – Sehun se puso de pie -¿En
dónde?
-En mi habitación, obviamente.
-¿Cuándo?
-Ahorita.
-Pero estoy sudado.
-Te presto mi baño. Vamos.
-¿Y tus padres?
-No están y no creo que regresen hoy – Tao tomó
la mano del coreano y lo arrastró hacia dentro de la casa.
Una vez que estuvieron dentro de su habitación…
-Entra al baño, encontrarás todo lo que
necesites.
-Pero, ¿y mi ropa?
-No la necesitarás, querido – Tao sonrió
maliciosamente.
Sehun se metió rápidamente.
-SÃ, sÃ, ¡sÃ! Por fin se me hizo – Tao chillaba
para sà mismo.
Sehun tomó su tiempo bañándose. Sólo querÃa que
ese chiquillo le dejara en paz y si esa era la única forma de lograrlo, no
importaba ¿o sÃ?
Salió del baño, no sin antes tomar un poco de
aire y pedirle a su Dios fuerzas. Tao se habÃa llevado su ropa, asà que lo
único que pudo hacer fue enredarse una toalla en la cintura.
Tras abrir la puerta, se topó con el susto de su
vida: Tao en la cama, esperándole.
-¿Qué…? – quiso hablar, pero las palabras no
salÃan de su boca.
-Mierda, sà que estás bien bueno – exclamó el
chino, recorriéndole con la mirada –Ven, muero por tenerte dentro…
Sehun tragó fuerte y se acercó al rubio.
-¿Alguna vez te la han mamado? – preguntó Tao.
-SÃ, mi novia.
-O sea que tienes novia, ¿no?
-SÃ.
-Eso no importa, no es como si fuera a decirle…
Sehun tomó aire.
-Estás muy tenso – ronroneó el chino
-¿Tú por qué crees?
-Shh – Tao comenzó a besarle el cuello -Relájate…
- le recostó en la cama; se puso encima y comenzó a repartir besos por su
cuello, luego por su pecho hasta llegar a la molesta toalla.
-No – dijo Sehun tras ver que Tao amenazaba con
quitársela.
-¿Qué?
-No me la chuparás sin condón.
-¿Perdón?
-No quiero que… ugh no sé cuántos pitos ya te has
metido a la boca.
-Es verdad, no quieres saber cuántos, corazón –
dijo Tao, quitado de la pena. Se bajó de la cama, registró en su escritorio y
sacó un sobrecito color rojo.
-¿Eso es un condón?
-SÃ, mi vida. Es de sabor manzana roja – sonrió,
lanzándose a la cama -Yo te lo pongo.
Tao retiró la toalla color blanco, “vistió” aquel
flácido miembro y se lo metió a la boca sin aviso alguno.
-¡O-oye!
-Cállate – ordenó el chino, volviendo a
engullirse aquel falo.
Sehun cerró los ojos, presa de la encantadora
sensación. Tao lo hacÃa bastante bien; demasiado bien a decir verdad. Con
miedo, enredó la mano derecha en los cabellos rubios del chino y presionó más
su cabeza, penetrando su boca. Tao le miró con lujuria; Sehun habÃa caÃdo.
-T-Tao… espera… voy…
Tao continuó succionando hasta que sintió que
Sehun se habÃa venido. Sacó aquel miembro de su boca, dejando un hilo de saliva
en el camino.
-QuerÃa tragarme tu semen… - bufó como niño
pequeño.
Sehun se le quedó viendo.
-Eso es asqueroso.
-Como si tu novia no lo hiciera.
-No le gusta; prefiere escupirlo.
-Ugh, qué anticuada. Ahora… - pausó, comenzando a
quitarse la ropa -Viene la mejor parte.
Sehun se cambió el condón mientras Tao se
desvestÃa.
-¿Cómo te gusta hacerlo? – preguntó el chino.
-¿Qué?
-¿Me quieres encima o abajo?
Sehun enrojeció.
-C-como sea… generalmente cambio de posiciones.
-Perfecto.
Tao se puso sobre él.
-No creo que quieras prepararme, asà que si no te
importa… - tomó su lubricante favorito; embarró dos de sus dedos y mojó su
entrada.
Sehun le observaba entre asqueado, aterrorizado y
algo excitado… aunque no quisiera aceptarlo.
Tao ya tenÃa tres dedos en su interior; jadeaba
con fuerza. Sehun sintió que su miembro se ponÃa duro con cada gemido del
chino; le detuvo con algo de violencia.
-¿Qué? – preguntó Tao.
El coreano no dijo nada, lo puso encima, penetrándolo
de una sola estocada.
-¡Por mil demonios! Eso… ¡mnh! – su boca fue
atacada por la de Sehun, quien comenzó a moverse sin compasión en su interior.
-Te gusta hacerlo fuerte, ¿no? – Sehun murmuró en
su oÃdo.
-¡Anh! SÃ, me encanta… - contestó el chino entre
jadeos -Eres excelente, Sehun.
El aludido penetró con aún más fuerza, sacándole
gemidos de lujuria y dolor al rubio.
-Ponte en cuatro – ordenó Sehun.
Tao no reaccionó a la primera. Sehun salió de su
interior.
-¿Qué pasa? ¿Qué haces? – preguntó, cuando el
coreano le acomodó en la posición antes pedida -S-sehun asà no me gusta, yo…
¡ah! – gimió cuando sintió al mencionado penetrar su ser con violencia.
Sehun estaba cegado por el placer; querÃa más de
aquel chico; necesitaba saciar su sed y su hambre.
Tao no tardó en venirse, cayendo exhausto en la
cama. Sehun embistió algunas veces más, acabando al poco tiempo.
-No sabÃa que eres una bestia… - exclamó el
chino.
Sehun no respondió, sólo abrió otro condón.
-¡¿Qué demonios…?! – gritó Tao.
-Dijiste que te cogiera, pero no especificaste
cuántas veces – Sehun sonrió malévolamente.
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